Violencia en los pueblos

Reconocemos que la cuarentena preventiva y obligatoria no es la causa de las violencias, como reconocemos también que es una característica que puede agravar las situaciones de esta índole.
A diario vemos casos de violencia de género en la televisión en “ciudades grandes”, o muy alejadas, y nos horrorizamos, nos sorprendemos, nos espantamos; pero suele ser muy común que así como nos impactan los casos que son de lejos, omitamos, silenciemos y hasta neguemos las violencias que ocurren en nuestro propio pueblo, que también son diarias, que también son cotidianas, que también ponen en riesgo la vida de nuestras mujeres.
Vivo en una localidad de Entre Ríos, Argentina, que se llama Villa Elisa y tiene menos de 15.000 habitantes. En la tarde de ayer un muchacho de 30 años intentó prender fuego a su ex novia de 20, rociándola con nafta. Afortunadamente no llegó a concretar el hecho, pero sí fueron agredidas tanto ella como su hermana y su mamá, que en definitiva, fueron quienes lograron salvarla para que el hombre en cuestión no la quemara viva.

Ayer también, en Santo Tomé (provincia de Santa Fe, Argentina), una mujer fue gravemente herida cuando su marido y padre de sus tres hijos le arrojara una olla con agua hirviendo sobre su cuerpo, ocasionándole enormes quemaduras que pudieron costarle la vida. No fue la primera vez que es agredida por este hombre, quien la ha atacado incluso frente a sus propios hijos.
Y así, cientos y cientos de casos para contar, que por una u otra razón no llegan a los medios nacionales, y quedan en silencio.
Estas cosas nos pasan a las mujeres en Latinoamérica, diariamente. Ni en casa estamos a salvo.
Y por muy reiterativo que suene, por mucho que piensen que es ponernos en el lugar de
víctima, lo que hacemos es visibilizar una realidad que se ha llevado a miles de mujeres en
manos de su agresor.
La única forma de lidiar con la violencia machista y sistemática, es reconociendo de qué
manera existe, cómo se expresa, cómo y dónde aparece, y sobre todo: quiénes la sufrimos, quiénes la padecemos.
Como colectivo, desde Femicanas: el aquelarre, repudiamos estos hechos y consideramos urgente implementar políticas públicas que apunten a la prevención, pero también que tengan un abordaje adecuado para la atención de estas situaciones una vez ocurridas. No podemos seguir expuestas y desamparadas, y estos crímenes no pueden continuar en la impunidad.
¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!


***Colo***

INDUSTRIA DE DISPOSITIVOS MÉDICOS, CAPITALISMO Y MISOGINIA (PARTE I)

Queridas amigas, esta vez me animé a escribirles porque vi un documental en Netflix que se llama “Salud a la Venta”, que me dejó bastante aterrada y horrorizada, ya que tiene diversos testimonios de mujeres víctimas de la industria de dispositivos médicos en Estados Unidos; a continuación, les hablaré de Essure y en futuras entregas les comentaré acerca de la malla quirúrgica y de un robot llamado da Vinci usado para realizar histerectomías (extirpación del útero parcial o total).

Essure de bayer fue recientemente publicitado como el “anticonceptivo más seguro del mundo” y se volvió muy famoso y usado entre mujeres mayores de 30 años con “paridad satisfecha” (obvio, porque si no le has parido hijos al patriarcado, no tienes derecho a esterilizarte). Antes de Essure, la única manera de esterilizarte de manera definitivamente era la salpingoclasia, la cual consiste en una intervención quirúrgica en la que se cortan las trompas de Falopio. El mecanismo de acción de Essure consiste en insertar una espiral metálica dentro de cada trompa de Falopio, entonces esta hace una herida que cicatriza y de esta manera se hace una barrera física entre los espermatozoides y el óvulo; es importante resaltar que la mayoría de su publicidad se basa en que su implantación en el aparato reproductivo de las mujeres es “rápido, seguro y sin anestesia”. Hasta acá todo color de rosa, porque suena muy bien ¿verdad?, desgraciadamente al patriarcado nunca le ha interesado nuestra autonomía reproductiva, ni considerarnos como sujetas de estudio ni para los medicamentos, ni dispositivos médicos dirigidos hacia nosotras y no ha tenido reparo de tomarnos como conejillos de indias, mientras sus empresas lucran a costillas de nuestra salud.

Muchas mujeres que accedieron a este implante, resultaron con diversos problemas de salud que van desde: perforaciones de órganos vecinos (como los intestinos y el útero), dolores severos, alergia al níquel (presente en estos implantes) y desplazamiento del implante a otros órganos; por lo que tuvieron que pasar por el martirio de someterse a cirugías para retirar los implantes y en algunos casos donde fueron mal retirados, muchas mujeres tuvieron que recibir histerectomías debido a que su útero albergaba trozos perjudiciales de este implante.

Gracias a las redes sociales, muchas mujeres que padecieron los terribles efectos secundarios de este dispositivo pudieron convergir en un grupo en Facebook llamado “Essure problems” que alcanzó más 37000 usuarios, donde pudieron compartir sus disgustos e incomodidades frente al uso de Essure y se organizaron con el fin de presionar a la FDA para retirar este dispositivo del terror del mercado.

Algo que es importante considerar, es que, aunque la industria de dispositivos médicos es poderosa y rentable, presenta unas políticas bastante laxas a la hora de estudiar los efectos adversos de sus dispositivos y en el caso de Essure, esto no fue la excepción. De hecho, la cadena de noticias CNN tuvo acceso a información confidencial donde corroboró que Bayer pagaba a médicos para que en sus consultas médicas prescribieran Essure. En el 2017 la FDA sacó un comunicado donde afirmaba de manera irresponsable que Essure presenta más beneficios que riesgos, lo que a simple vista parece un chiste ya que en este mismo año fueron reportados a la misma institución más de 12000 quejas. Aun así, gracias a la organización de las mujeres víctimas de Essure, la FDA no tuvo más remedio que ordenarle a Bayer que emitiera una serie de advertencias acerca de este dispositivo, al igual que realizar los estudios pertinentes acerca de la seguridad de este dispositivo y a finales del 2018 tuvo que ser retirado del mercado en Estados Unidos.

Todo lo mencionado anteriormente ocurrió en Estados Unidos (PAIS DE PRIMER MUNDO) y me gustaría plantear y dejar abierta la siguiente pregunta: Si Estados Unidos es un país de primer mundo, donde se supone que las leyes son más rigurosas, ¿qué se supone que tengamos que esperar en Latinoamérica?… sin ánimo de sonar colonialista, creo que a estas alturas no es secreto para nadie, que las instituciones de vigilancia son altamente sobornables y por supuesto misóginas.


 

***Misandra***

En la Argentina feminista

En semanas anteriores, se realizó en Trelew (Chubut) el 33º Encuentro Nacional de Mujeres, que tuvo una convocatoria impresionante recibiendo gente literalmente de todo el país y de todas las edades, llevándose a cabo más de 70 talleres y una marcha multitudinaria que reunió más de 50.000 mujeres.

Como era de esperarse, no tardaron en llegar a los medios y las redes ese tumulto de información segmentada y tendenciosa que no busca otra cosa que debilitar el movimiento. Sí, es cierto que un grupo reducido de mujeres pintaron la pared de una capilla e incendiaron una parte de ésta, e insisto en lo de grupo reducido porque no en todos los medios lo aclaran, más bien apabullan diciendo que “las mujeres del Encuentro…” como si fueran todas.

Varias cosas hay para pensar a partir de esta situación que, no nos sorprende para nada, se utiliza según las pretensiones de cada quién. En primer lugar, no es necesario ser demasiado avispa para darnos cuenta de que es verdad, que seguramente el fuego y las pintadas no son las formas. Pero lo que aparece con esto es que no son esos actos en sí mismos los que llaman la atención o indignan, sino que lo hacen por provenir de un movimiento que en los últimos tres años ha crecido y se ha sostenido de una forma inexplicable. Y esto que digo tiene un fundamento muy sencillo, ya que cuando pasan cosas similares pero en otros ámbitos, a nadie le indigna tanto. De hecho, en Argentina, se queman más mujeres que capillas, pero está naturalizado, ya es normal. Hay un femicidio cada 30 horas. Ante esta situación las mujeres respondimos, decidimos no hacer más silencio, y eso al estómago de este país le está costando bastante digerirlo. Cada vez que una de nosotras es asesinada, descuartizada, empalada, violada o quemada, aún en pleno siglo XXI, sigue apareciendo el discurso del “algo habrá hecho”, ¡ah! Pero eso sí… Pintan una pared y ya somos unas “feminazis”. Siempre insisto en que no sé si no saben lo que fue el nazismo, o cuál es el problema, porque debe ser la única situación en la que quienes sufrimos la violencia a diario somos acusadas de asesinas (y eso que no hemos matado a nadie). Como eso, el discurso conservador argentino está lleno de paradojas y contradicciones insostenibles y jamás analizadas por quienes las reproducen. Otro ejemplo muy claro tiene que ver con que nos acusan de ponernos en el lugar de víctima: a ver, decir que cada treinta horas una de nosotras es asesinada, y vivir con el miedo de saber que en cualquier momento te puede tocar a vos, no es victimizarse, es manejarse con los datos de una realidad que se encuentra nada más al levantar la vista del propio ombligo. Ahora bien, si nos limitaríamos a victimizarnos, no estaríamos tan organizadas y hermanadas. Pero, resulta que eso también genera incomodidad. El feminismo tiene una historia larga, pero por muchos años fue cosa de algunas pocas mujeres, y ya no. Ahora cualquiera puede reconocerse en él, apoderarse, apropiarse, constituirse de nuevo, esta vez desde un lugar menos dañino y más saludable.

Las críticas provienen de todos los sectores independientemente del sexo, y reproducen cuestiones que no tienen que ver con el movimiento; sin embargo, esa información errónea, inventada, sin fundamentos, es la que más rápido circula, y a quienes no les gusta investigar, adentrarse, indagar, prefieren creerla a ojos cerrados y compartirla para que se difunda más, y más, y más.

De 50.000 mujeres hubo 10 detenidas por los “disturbios” y esas 10 se llevaron todas las miradas. Quizá tenga algo que ver con que genera una sensación rara que éste sea un movimiento tan heterogéneo y a la vez tan organizado, sororo, comprensible y que ha aprendido a avanzar a pasos agigantados incluso a pesar de las diferencias internas, porque algo así no se ha visto nunca en Argentina.

La gente salió a pedir que vuelvan los militares, que nos maten a todas, que cuando salgamos solas “ojalá nos violen y nos rompan el…”, no voy a decirlo, no es necesario. ¡¡PERO LAS FEMINAZIS SOMOS NOSOTRAS!!

Por alguna razón hay un sector muy íntegramente constituido, que reúne a mucha gente, que avanza siempre sobre los movimientos que buscan hacer valer los derechos de gente que durante siglos fue silenciada, reprimida, asesinada. No sé si viven la plena vigencia de los derechos de lxs demás como una amenaza, pero sí sé que estamos en el camino correcto precisamente porque si nos atacan a nosotras con el ímpetu que lo hacen, es porque cada vez estamos más cerca.

Pueden decir que les molestan los disturbios, los mismos que se generan post partidos de fútbol cada fin de semana y de los que ni mención hacen, pero sabemos que no es eso, sabemos muy bien que no.

Juntas, organizadas. Por vos, por mí, por nosotras. Por nuestras madres, hermanas, sobrinas, amigas, por todas las que no conocemos ni nunca vamos a conocer. NO ESTAMOS SOLAS NUNCA MÁS.


***Colo***

Para que la justicia nos escuche

El pasado sábado 9 de junio, en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, Argentina, la Asamblea Participativa de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, dio a conocer un caso de supuesto secuestro en donde según el testimonio de una chica de 21 años, había sido capturada ella junto a otra chica más, por dos hombres; situación de la cual ella pudo huir, mientras que la otra chica no, y por lo tanto se encontraba hasta el momento desaparecida.

Por las diferentes incongruencias en su testimonio, y debido a que no había denuncias por ninguna joven desaparecida, el caso comenzó a levantar sospechas por lo que empezó a ser intensamente investigado. Así, apareció otra mujer contando que había visto a esta misma chica mientras era ferozmente golpeada por su novio. Entonces, tras este descubrimiento se pudo saber que el secuestro era falso, que no había otra joven desaparecida, que se trataba en realidad de un gravísimo caso de violencia de género.

La policía allana la casa del sujeto en cuestión (el novio), en donde entre otras cosas se encuentra un arma. La chica, protagonista de la situación, declara que hizo la denuncia porque le tenía miedo al novio.

Casi por instinto, mientras leo estas noticias, llego a la sección de los comentarios. ¿A qué apuntan la mayoría de ellos? A condenar a la chica por la denuncia falsa, a culpabilizarla porque toda la ciudad se mantuvo en vilo, incluso, muchas personas se manifestaban enojadas porque ahora, “por su culpa”, el novio estaba preso.

Esto no puede menos que indignarme y enojarme, parece parte de un chiste de mal gusto, pero no. Una mujer recurre a un pedido de ayuda tan desesperado como lo es efectuar una denuncia de un falso secuestro, para pedir ayuda a gritos, porque es víctima de violencia de género, y porque literalmente su vida corre peligro cada día, y la gente se preocupa por la denuncia falsa. No se alegran porque esta chica está viva y en condiciones medianamente saludables, ni porque no existe otra mujer secuestrada; ni siquiera pueden registrar eso. Se indignan por una denuncia falsa, que en realidad no tiene mucho de falsa. La denuncia, el pedido desesperado de auxilio, era real, el motivo sí era falso, pero ¿de verdad importa tanto? Frente a una mujer que corre peligro de ser cruelmente asesinada por un tipo al que le tiene miedo, y que además convivía con un arma, ¿de verdad lo importante es la denuncia de un secuestro que no existió? ¿En serio les parece que es esa la prioridad?

Estas personas no sólo responden excelentemente al sistema patriarcal que perfectamente les enseñó a responsabilizar a la mujer, a cosificarla, subestimarla y no respetarla, sino que además evidentemente no tienen ni idea de lo que es atravesar por una situación de violencia de género, como así tampoco tienen idea de la forma de proceder de la justicia, y sobre todo, no han pasado nunca por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo más el propio cuerpo va a resistir semejante grado de golpizas. Y no, no es que sea necesario que lo hayan sufrido en carne propia para saber lo que se siente. Simplemente es necesario que esta gente se corra del centro del mundo y tenga, por lo menos, un tantito de empatía. Porque hablan como si fuera una locura, como si esto no fuera cosa de todos los días, como si diariamente en esta misma ciudad, no habría mujeres golpeadas por hombres, que en muchos casos son sus mismas parejas. Y si acá, todavía tienen el desdén de preguntarse porqué no se van por su propia cuenta, la respuesta es sencilla: no se van por miedo, porque no tienen recursos, porque prefieren soportar ellas los golpes y que no sufran los hijos, por un montón de cosas más. Pero no es necesario que te ubiques en el lugar de cuestionarlo todo, si no tenés nada sano para aportar, en serio es mejor que te calles la boca.

El prejuicio humano no tiene límites, pero muchísimo menos los tiene aun cuando en el centro de la cuestión está una mujer involucrada, golpeada o violentada de cualquier otra manera.

Repudian la denuncia falsa que le salvó la vida, y si ella misma hoy hubiera aparecido muerta, habrían compartido su foto con el lazo negro del luto, como si realmente les entristeciera.

Tienen un razonamiento tan básico, que a veces hasta el sentido común les queda grande.

Hubieran preferido que sí, que haya sido cierto lo del secuestro, porque perdieron dos minutos de sus vidas en leer y compartir la noticia, y ahora, que todo está medianamente bajo control, que el agresor está detenido y la vida de la chica momentáneamente fuera de peligro, se enojan porque el secuestro no era cierto. Una piba que de haber hecho la denuncia por violencia de género (como se supone, correspondía), probablemente ya estaría muerta, salvó su vida con uno de los pocos recursos que tenía, Y SE ENOJAN PORQUE EL SECUESTRO NO FUE CIERTO.


***Colo***

LA MANADA, EL VERDADERO ANÁLISIS EN FRÍO.

El caso de la manada, ocurrido en España y del cual recientemente se obtuvo a luz pública el veredicto del proceso judicial llevado por las autoridades de ese país, ha dejado un gran sinsabor en diferentes sectores de la sociedad; se ha visto quienes se muestran de acuerdo con la decisión judicial, o en contra, alegando que no existe ningún tipo de delito, la realidad es que la decisión se ha quedado en pañales para abordar el caso nombrado. Particularmente, este artículo ha sido motivado por todo el manejo dado al caso, pero también por el texto titulado “La manada: un análisis en frío”, donde se encuentran diversas posturas que ameritan ser refutadas con bases científicas y experienciales, que se expondrán a continuación.

Para iniciar, es importante resaltar que los delitos sexuales contra adultos tienen y registran un mayor grado de violencia, de igual manera, en el estudio realizado por Ortíz-Tallo, Sánchez & Cardenal (2002), quienes utilizando el inventario clínico multiaxial de Millon II (MCMI-II), el cual sirve para identificar dificultades emocionales e interpersonales, teniendo en cuenta 13 estilos básicos de funcionamiento de personalidad, finalizando con 13 patrones de personalidad, encontraron que los agresores contra mayores de 16 años se hallaban en la escala del MCMI-II, como agresivos/sádicos y abuso de drogas.

Frente a este respecto, también se resalta un importante hecho, retomando la idea de la socióloga y sexóloga experta en género, Delfina Mieville, quien explica que el delito de violación, es específicamente un delito de poder, en sus palabras expresa “el violador viola porque puede” y aclara que no es simplemente o únicamente por una excitación o por “las ganas” que pudiese sentir (tomado de abc.es: “Las víctimas de agresiones sexuales viven el cuestionamiento como una segunda violación»). De igual manera, Femenías & Soza (2009) evidencian la situación en el que los cuerpos de las mujeres cuentan con un valor simbólico que de cierta manera “permite” a los varones, ejercer poder para realizar humillaciones y deshonras de manera que sido una constante histórica.

De igual manera, estas autoras plantean:

El patriarcado tiene el poder de nombrar y de asignar espacios. Para que el contrato sexual como sujeción de las mujeres previa al contrato social –tal como lo ha explicado Carole Pateman- sea posible, es necesario una suerte de contrato simbólico en el lenguaje. Allí los varones acuerdan que las mujeres no tengan lugar en el logos; es decir, que sea hablada, discurseada, interlocutada por las palabras de otros, sin que se le permita una voz autorizada propia y un deseo diferente al nombrado por ellos. En este sentido el patriarcado es un falogocentrismo, en la medida en que se erige en Amo del Lenguaje, en símbolo universal, en la metáfora maestra (del falo), en el poder de mirar y significar. Desde ahí discursea sobre ellas para ellos (PETIT, 2003). Utiliza la fuerza de ideología, de los discursos de su palabra para generar una mística de la feminidad, de la maternidad, de la heterosexualidad obligatoria, negando o desautorizando las palabras que se generan por fuera del pacto y de la fratría (Femenías & Soza, 2009).

La sociedad a través de los tiempos, ha opacado las situaciones que viven las mujeres y el artículo citado “la manada: un análisis en frío” lo recordó una vez más. El texto desde el inicio tiene como objetivo desestimar y desvirtuar la gravedad de los hechos ocurridos en el caso de la manada en España, y lo deja ver tras frases como: “polémico y manipulado interesadamente por muchos actores”, luego dice “cabree a quien cabree”, fácilmente, deja ver que se refiere a las mujeres que salieron “cabreadas” a las calles para protestar con la absurda condena dada a los acusados.

Aunque si es un análisis frío, pero no en el sentido en que el autor lo busca exponer, es más adecuado decir, que es un análisis con falta de empatía y con una visión calculadora y privilegiada, donde utiliza su profesión para tratar de explicar cómo se ha actuado acorde a la ley de España para dar con un veredicto, según él, muy justo y con relevantes hechos que presume la inocencia de la Manada, y a su vez falsear en varias oportunidades las declaraciones de la víctima, dejando entre ver que fue más que consensuado el acto sexual grupal; pero se apega a una justicia, solo para que no se tilde de machista, y así mismo poder defender lo indefendible, la falta de compasión con las partes implicadas es nula a costa de mostrar la presunta inocencia de esos hombres.

El autor, en su redacción burlona, desmerita el auge y el tono político dado por las protestas feministas de las miles y miles de mujeres, que han demostrado su inconformismo ante la decisión judicial obtenida. Tilda de “populismo punitivo” el esfuerzo por transformar las claras formas patriarcales que son visiblemente aplicadas en los ámbitos jurídicos, adicionalmente se queja porque la protesta ha tenido efectos en el gobierno y en los tribunales, pero ¿no es ese el objetivo?, si no se hace ruido jamás se podrán cambiar las violencias sistemáticas y estructurales que existen en contra de las mujeres en cualquier contexto.

Se burla cómodamente de todo este dolor, de todo el proceso que se ha tenido que hacer para evitar que se salgan con la suya; le indigna que se haya tenido la valía de rechazar, de hablar, de cuestionar, y le es más fácil hacer un artículo desestimando el poder de las Mujeres en el mundo, no sin ocultarse tras su profesión,  gramática y estilo de escribir para llevar el proceso al anonimato, demostrando de este modo, el poco valor de las mujeres para el periodista, tanto que ni siquiera confronta directamente, es posible que sea por desprecio o simplemente porque no quiere ponerse en el ojo del huracán…

Es claro que no se puede condenar a nadie sin pruebas, y no se puede violar la presunción de inocencia, pero, dentro de la sentencia se presentan pruebas aceptadas y se deja claro que no ha existido una violación de la presunción de inocencia. En los informes de la sentencia se ha dejado claro que las múltiples declaraciones dadas por la víctima fueron coherentes y mantuvieron la misma esencia cada vez: <<la declaración de “ la denunciante”, satisface los parámetros de credibilidad subjetiva, objetiva y persistencia”>>, contrario a las declaraciones de los acusados que sí presentaban incoherencias.

La sentencia Nº 000038/2018 (caso la Manada) dice específicamente que estaban siendo acusados de cinco delitos continuados de agresión sexual de los artículos 178, 179, 180 1. 1ª , 2ª y 3ª, 192 y 74, Un delito contra la intimidad del artículo 197.1 y 5 del Código Penal, y Un delito de robo con intimidación del artículo 242. 1 del Código Penal, los cuales según la legislación española dicen:

CAPÍTULO PRIMERO

De las agresiones sexuales

Artículo 178

El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años.

Artículo 179

Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años.

Artículo 180

Las anteriores conductas serán castigadas con las penas de prisión de cinco a diez años para las agresiones del artículo 178, y de doce a quince años para las del artículo 179, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1.ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.

2.ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas.

3.ª Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación, salvo lo dispuesto en el artículo 183. 

Artículo 192

1. A los condenados a pena de prisión por uno o más delitos comprendidos en este Título se les impondrá además la medida de libertad vigilada, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad. La duración de dicha medida será de cinco a diez años, si alguno de los delitos fuera grave, y de uno a cinco años si se trata de uno o más delitos menos graves. En este último caso, cuando se trate de un solo delito cometido por un delincuente primario, el tribunal podrá imponer o no la medida de libertad vigilada en atención a la menor peligrosidad del autor.

2. Los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona encargada de hecho o de derecho del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, que intervengan como autores o cómplices en la perpetración de los delitos comprendidos en este Título, serán castigados con la pena que les corresponda, en su mitad superior.

No se aplicará esta regla cuando la circunstancia en ella contenida esté específicamente contemplada en el tipo penal de que se trate.

3. El juez o tribunal podrá imponer razonadamente, además, la pena de privación de la patria potestad o la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento, por el tiempo de seis meses a seis años, y la pena de inhabilitación para empleo o cargo público o ejercicio de la profesión u oficio, por el tiempo de seis meses a seis años. A los responsables de la comisión de alguno de los delitos de los Capítulos II bis o V se les impondrá, en todo caso, y sin perjuicio de las penas que correspondan con arreglo a los artículos precedentes, una pena de inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido que conlleve contacto regular y directo con menores de edad por un tiempo superior entre tres y cinco años al de la duración de la pena de privación de libertad impuesta en su caso en la sentencia, o por un tiempo de dos a diez años cuando no se hubiera impuesto una pena de prisión atendiendo proporcionalmente a la gravedad del delito, el número de los delitos cometidos y a las circunstancias que concurran en el condenado.

CAPÍTULO PRIMERO

Del descubrimiento y revelación de secretos

Artículo 197

El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

Artículo 242

El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase.

Artículo 74

No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, el que, en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofendan a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, será castigado como autor de un delito o falta continuados con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior, pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado.

Ahora, teniendo en cuenta los apartes de la sentencia, dentro de los hechos probados se incluyen frases como: <<ambos la apremiaron a entrar en el portal tirando de “(…)>>;  <<“la denunciante”, quien de esa guisa entró en el recinto de modo súbito y repentino, sin violencia.”>>; <<“Cuando le introdujeron en el portal , los procesados, le dijeron “calla” , significándole que guardara silencio mediante el gesto de llevarse la mano abierta a la boca”>> ; <<“(…)Cuando “ la denunciante” accedió al primer rellano, la puerta de acceso, estaba abierta , tenía delante de ella a uno de los procesados y detrás a otros. De este modo fue dirigida por los procesados al habitáculo que se acaba de describir, donde los acusado le rodearon”>>…

<<(…)Al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión, conseguida conforme a lo pretendido y deseado por los procesados y querida por estos , “ la denunciante” se sintió impresionada y sin capacidad de reacción. En ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga. “La denunciante”, sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados”>>.

Si este último párrafo no le hace pensar que la denunciante se encuentra bajo una clara situación de violencia, que no se muestra en forma de golpes pero sí contextual, psicológica y por supuesto patriarcal, no sé qué signifique violencia para quien se encuentre leyendo el presente texto, luego, en el análisis de vídeos se dice: << La denunciante durante todo el desarrollo de la secuencia muestra un rictus ausente, mantiene durante todo el tiempo los ojos cerrados, no realiza ningún gesto ni muestra ninguna actitud que impresione de toma de iniciativa respecto de actos de índole sexual, ni de interacción con los realizados por los procesados ; apreciamos que los soporta en un estado que nos sugiere, ausencia y embotamiento de sus facultades superiores>>. Finkelhor (citado por Lin Ching, 2005), señala que los violadores obligan por la fuerza, luchan algunas veces y en otras, se excusan en la pasividad de la víctima, que reacciona de esta manera por las amenazas implícitas o explicitas que pudiera experimentar.

Adicionalmente, dentro de los hechos probados, vistos y concluidos a partir de los vídeos provistos por los mismos acusados, se observa la forma en que fue accedida la víctima, en múltiples ocasiones por “la manada”, por vía vaginal, anal y bucal. Otro de los hechos claves a tener en cuenta, es el nivel de alcohol en que se encontraba la víctima, “un resultado positivo de 0,91 +/- 0,05 g/l de alcohol en sangre y 1,46 +/- 0,06 g/l de alcohol en orina.”, lo cual, impide pensar en un consentimiento bajo ninguna circunstancia (Oxman, 2015).

De igual manera, se conoce que la víctima sí fue diagnosticada bajo un trastorno de estrés postraumático, y así mismo, se encuentra recibiendo desde septiembre de 2017 un tratamiento psicológico en el Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Agresión Sexual de la Comunidad de Madrid (CIMASCAM).

Por cuanto respecta al punto en que se dice que no existe una sumisión provocada por estrés agudo, porque hay más actividad que pasividad en la denunciante, queda totalmente aclarado, tanto en los vídeos como en el análisis dado en la sentencia, que es textualmente el siguiente: <<Estas puntualizaciones, no nos impide apreciar la persistencia material en la incriminación, en el sentido antes señalado; coinciden en el aspecto esencial , relativo a que las relaciones de contenido sexual se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron, de modo que las prácticas sexuales se realizaron, sin la aquiescencia de la denunciante en el ejercicio de su libre voluntad autodeterminada, quien se vió así sometida a la actuación de aquellos (…)>>.

Durante toda la sentencia se reitera que al analizar los vídeos no se aprecia un bienestar, comodidad o goce por parte de la denunciante, contrario a lo observado de los acusados, quienes mantenían una actitud “de jactancia”. Ahora, en cuanto a los gemidos que aluden supuestamente estar relacionados con placer, queda claro también, según lo que se aprecia en los vídeos, que efectivamente son gemidos, pero, estos son producto del dolor. <<(…)Este video ilustra en nuestra consideración bien a las claras la realidad de la situación , muestra de modo palmario que la denunciante está sometida a la voluntad de los procesados , quienes la utilizan como un mero objeto, para satisfacer sobre ella sus instintos sexuales>>.

Habiendo señalado todo lo anterior, queda totalmente refutado aquello que el autor de “la manada: un análisis en frío” pudo haber dicho en su escrito, sin necesidad de ir mucho más allá del sentido común, pero también basado en la misma sentencia y los hechos científicos y sociales que pudieren relacionarse en este proceso. En este sentido, queda expresar, que según lo leído a lo largo de la sentencia, pareciere que se fuera a aceptar condenar a los acusados por los delitos por los cuales fueron denunciados, en lo referente a las agresiones sexuales, sólo para terminar determinando que las prácticas sexuales encasillan dentro del marco dado por el artículo 181.3 del código penal, apreciando también el agravante número cuatro, los cuales dicen lo siguiente, dejando fuera de consideración la clara situación de violencia que representa en sí el hecho de la violación.

1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.

3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima.

4. En todos los casos anteriores, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años.

Una de las principales conclusiones es, que definitivamente el código penal por el cual se rige la justicia española se encuentra mal enfocado y fuera de la realidad, y contra corriente a las cortes internacionales (Amnistía Internacional, 2011 ) y sin tener en cuenta argumentos científicos; es inconcebible y no se puede entender cómo es posible que se pretenda calificar o determinar una ausencia de violencia, sin embargo, son los vacíos en las legislaciones que se deben trabajar, y por eso se reitera la necesidad de protesta que conlleve a la toma de conciencia y transformación de las leyes como herramienta patriarcal, para que pasen a ser y cumplir su verdadera función.

Otra de las conclusiones, es la importancia de reflexionar sobre las violencias que sufren las mujeres alrededor del mundo, (Arroyo & Valladares, 2005; Afanador & Caballero, 2012), es importante cuestionar, de manera continua y sin importar las susceptibilidades que puedan herirse, porque finalmente, las mujeres no pueden seguir esperando justicia de un sistema patriarcal que pone muy poco de su parte para la protección y garantía de derechos de las mujeres. Para este caso, se puede tener en cuenta la revisión realizada por Garrido (1989) uno de los principales teóricos frente a este tema, y citando a Wies & Weis, expone que se establece un modelo que responde desde un planteamiento sociológico, que tiene en cuenta los procesos de socialización, en esta se resaltan aquellos roles y estereotipos que son atribuidos tanto a hombres como a mujeres en el ámbito sexual, convirtiendo a la mujer en una víctima legitimada.


Referencias

Afanador, M., & Caballero, M. (2012). La violencia sexual contra las mujeres. Un enfoque desde la criminología, la victimología y el derecho. Reflexión Política, 14 (27), 122-133.

Abc.es.

Extraído de: http://www.abc.es/sociedad/abci-juicio-manada-victimas-agresiones-sexuales-viven-cuestionamiento-como-segunda-violacion-201711162203_noticia.html

Amnistía Internacional. (2011). Violación y violencia sexual. Leyes y normas de derechos humanos en la corte penal internacional.

Arroyo, R. & Valladares, L. (2005). Derechos humanos y violencia sexual contra las mujeres. Las mujeres, Violencia Sexual contra las Mujeres, Edición Gilma Andrade Moncayo, Proyecto regional Corte Penal Internacional y Justicia de Género, La Morada, Corporación Promoción de la Mujer, Serie Documentos Técnico Jurídicos, 2005. Extraído de: http://equis.org.mx/wp-content/uploads/2016/01/S_5.pdf

Confidencial andaluz. (2018). La manada: un análisis en frío. Extraído de: http://confidencialandaluz.com/manada-sentencia-analisis-cgpj-rafael-catala/

Femenías, M. & Soza, P. (2009). Poder y violencia sobre el cuerpo de las mujeres. Sociologias, Porto Alegre, ano 11, nº 21, jan./jun. 2009, p. 42-65. Extraído de: http://www.scielo.br/pdf/soc/n21/04.pdf

Garrido, V. (1989). Psicología de la violación. Estudios de psicología, 1989, 38, 91-110.

Jefatura de estado, España. Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Extraído de: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.html

Lin Ching, R. (2005). Psicología forense: principios fundamentales. 1 ed. Extraído de: https://books.google.com.co/books?id=bSd3q_EuXW0C&pg=PA129&lpg=PA129&dq=por+qu%C3%A9+las+v%C3%ADctimas+se+paralizan++en+las+violaciones+%2B+psicolog%C3%ADa&source=bl&ots=G1T4p6R-1I&sig=LlOG9RXp4NkmiLsA9iEsaQ2zUEw&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjZoeXk4ofbAhUDpFkKHSouB8YQ6AEIZTAI#v=onepage&q=por%20qu%C3%A9%20las%20v%C3%ADctimas%20se%20paralizan%20%20en%20las%20violaciones%20%2B%20psicolog%C3%ADa&f=false

Ortíz-Tallo, M., Sánchez, L. & Cardenal, V. (2002). Perfil psicológico de delincuentes sexuales. Un estudio clínico con el MCMI-II de Th. Millon. Revista de Psiquiatría, Facultad de Medicina de Barcelona, (2002), 29, 3, 144- 153. Extraído de: https://www.uma.es/psicologia/docs/eudemon/investigacion/perfil_psicologico_de_delincuentes_sexuales.pdf

Oxman, N. (2015). “La incapacidad para oponerse en los delitos de violación y abusos   sexuales”. Polít. crim. Vol. 10, Nº 19 (Julio 2015), Art. 4, pp. 92-118. Extraído de: [http://www.politicacriminal.cl/Vol_10/n_19/Vol10N19A4.pdf]

S E N T E N C I A Nº 000038/2018. Extraído de:  http://confidencialandaluz.com/wp-content/uploads/2018/04/sentencia_la_manada.pdf

Yo no soy machista

“Yo no soy machista. Defiendo muchísimo a las mujeres, le ayudo a mi mamá a pelar papas y lavo mi boxer para no darle trabajo extra.
Yo, no soy machista, porque YO quiero un montón a las mujeres que me rodean. A mi novia le regalo siempre ropa bien femenina para que se vea bonita para mí, porque no soy machista.
Yo no soy machista, y nunca lo fui. Cada vez que mis hermanas levantan las cosas sucias de la mesa, y lavan, mi viejo y yo les contamos lo que se perdieron de ver en la tele. (Ma, cuando termines de cepillarme las zapas haceme un cafecito, ya sabés: con 3 cucharadas de azúcar).
Yo no soy machista porque jamás cometí un femicidio ni violé a ninguna, y a mi novia le advierto a menudo que no salga con ropa provocativa, porque ya saben lo que es el instinto sexual depredador masculino, já!
Como les decía, no soy machista…

Las re banco a las minas, pero ¿es necesario que dejen de depilarse? Parecen monos chiquis, el feminismo las afea. No sean feministas, sean femeninas. 😍😍 Así nos gusta a los hombres.
Además, ¿tienen que ser tan boca sucia? Las palabrotas las hacen parecer machonas. ¿Y libertinas? No saquen a relucir el goce, el deseo, la sexualidad, porque ese es un ámbito en el que hacemos alarde los varones, y nos sirve para medir cuán machos somos. Portense como señoritas, vamos!
Yo no soy machista, las quiero vivas, pero no salgan a la calle a hacer quilombo, que en casa un marido las espera. Quieren reclamar, todo bien. Háganlo desde la cocina o mientras planchan, o cuando se embaracen que ahí tienen tiempo de descansar. No griten que queda feo, hablen con propiedad, sin enojarse, que no es para tanto che. No sé muy bien cuál es la onda, pero irrumpen mi comodidad, me tambalean los privilegios, se me esconde el ombligo y no puedo seguir viéndomelo, porque aparecen feministas por todos lados. ¿Por qué ahora? ¿Es una moda? Que histéricas eh! Ay, si yo pudiera darles lo que les falta…
No molesten que se van a quedar solas de por vida. No es para tanto. No entiendo pero sé que no es para tanto.
Yo no soy machista. Amo a las mujeres (subordinadas, calladitas y de delantal).
¡¡MAMÁ, NO ME TERMINASTE EL CAFÉ TODAVÍA!! NI PARA ESO SERVÍS…”

***Colo***