Violencia en los pueblos

Reconocemos que la cuarentena preventiva y obligatoria no es la causa de las violencias, como reconocemos también que es una característica que puede agravar las situaciones de esta índole.
A diario vemos casos de violencia de género en la televisión en “ciudades grandes”, o muy alejadas, y nos horrorizamos, nos sorprendemos, nos espantamos; pero suele ser muy común que así como nos impactan los casos que son de lejos, omitamos, silenciemos y hasta neguemos las violencias que ocurren en nuestro propio pueblo, que también son diarias, que también son cotidianas, que también ponen en riesgo la vida de nuestras mujeres.
Vivo en una localidad de Entre Ríos, Argentina, que se llama Villa Elisa y tiene menos de 15.000 habitantes. En la tarde de ayer un muchacho de 30 años intentó prender fuego a su ex novia de 20, rociándola con nafta. Afortunadamente no llegó a concretar el hecho, pero sí fueron agredidas tanto ella como su hermana y su mamá, que en definitiva, fueron quienes lograron salvarla para que el hombre en cuestión no la quemara viva.

Ayer también, en Santo Tomé (provincia de Santa Fe, Argentina), una mujer fue gravemente herida cuando su marido y padre de sus tres hijos le arrojara una olla con agua hirviendo sobre su cuerpo, ocasionándole enormes quemaduras que pudieron costarle la vida. No fue la primera vez que es agredida por este hombre, quien la ha atacado incluso frente a sus propios hijos.
Y así, cientos y cientos de casos para contar, que por una u otra razón no llegan a los medios nacionales, y quedan en silencio.
Estas cosas nos pasan a las mujeres en Latinoamérica, diariamente. Ni en casa estamos a salvo.
Y por muy reiterativo que suene, por mucho que piensen que es ponernos en el lugar de
víctima, lo que hacemos es visibilizar una realidad que se ha llevado a miles de mujeres en
manos de su agresor.
La única forma de lidiar con la violencia machista y sistemática, es reconociendo de qué
manera existe, cómo se expresa, cómo y dónde aparece, y sobre todo: quiénes la sufrimos, quiénes la padecemos.
Como colectivo, desde Femicanas: el aquelarre, repudiamos estos hechos y consideramos urgente implementar políticas públicas que apunten a la prevención, pero también que tengan un abordaje adecuado para la atención de estas situaciones una vez ocurridas. No podemos seguir expuestas y desamparadas, y estos crímenes no pueden continuar en la impunidad.
¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!


***Colo***

Sororómetro

NO ROMANTICES LA SORORIDAD. Hablo en serio. No me malentiendas, es una de las cosas más bellas que te deja el movimiento feminista. Pero sigue siendo una utopía en medio de un sistema dominado por la misoginia, la competitividad y el egoísmo. Muchas mujeres no son feministas y desconocen totalmente su significado, otras son feministas y no la ponen en práctica. Pero… ¿qué es la sororidad? Es una forma de traicionar al patriarcado y a la enemistad entre mujeres que nos ha enseñado a normalizar, una alianza estratégica entre mujeres feministas, un pacto para no ejercer conductas machistas sobre otras que también son oprimidas por el machismo. Lastimosamente, algunas sí saben lo que significa pero no le otorgan la importancia suficiente como para aplicarla en el contexto cotidiano; es más, se aprovechan de que existe este término para, nuevamente, juzgar a otras mujeres diciendo si cumplen o no cumplen las expectativas del concepto, aplicando algo que llamaré “el sororómetro”. Cuando, en lugar de volverse un medio de complicidad, se usa como excusa para criticar o incluso abusar de otras compañeras, se pierde el peso original y se cae en el despropósito de que sea otra forma de competencia y desprestigio a la otra, tal como las prácticas patriarcales que queremos erradicar.

“Esta no es lo suficientemente sorora”, “te falta más sororidad”… unas veces puede ser una genuina observación con el interés de ayudar al crecimiento personal de la compañera, y otras puede ser un sutil mecanismo de crítica desmoralizadora que pretende ensalzar la deconstrucción de quien lo dice señalando fallas en la de la otra.

Entonces, ¿qué NO es la sororidad? Pienso, para hallar la diferencia, en todas aquellas conductas tóxicas que me lastimaron y en todas aquellas que me hicieron sentir apoyada y fortalecida, y en su relación con los conceptos feministas. Porque, si bien no deberíamos estar pescando las fallas de las demás, tampoco debemos dejarnos pisotear por acciones misóginas solo porque vienen de otras mujeres y nosotras tenemos la intención de aplicar la sororidad a rajatabla.

Encontré sororidad en mi madre, quien me secó las lágrimas tantas veces, incluso después de que hubiera desoído sus consejos de manera ciega y altanera, incluso hiriente. Encontré sororidad en esa amiga que me brindó contención al desesperarme de angustia y decidió brindarme su apoyo para encarar la situación que me atormentaba, llevándome en su auto y haciéndome reír en incontables situaciones. Encontré sororidad en esa compañera de clases que me envió todas las tareas por redes sociales cuando estuve enferma, que me invitó a sus actividades y participó de las mías, y siempre me guarda un asiento a su lado en el aula y me avisa de cualquier trabajo práctico. Encontré sororidad en esa chica que me pintó los labios para salir a marchar. Encontré sororidad en esa desconocida que me prestó una toallita en un baño público. Encontré sororidad en esa mujer que me vio llorar en el autobús y empezó a mostrarme fotos de su perro para que me calme. Encontré sororidad en esa desconocida que me ajustó el cierre del vestido en una fiesta. Encontré sororidad en esa compañera que siempre secunda mis propuestas en asambleas y se asegura de que yo diga lo que quiero decir a pesar de que otras personas me interrumpen. Encontré sororidad en esa chica que me regaló cupcakes veganos de mi tienda favorita por mi cumpleaños, y una agenda lila y verde, porque sabía que el veganismo y el feminismo eran importantes para mí. Encontré sororidad en esa compañera que me llevó a dormir a su cuarto y me prestó su ropa de pijama cuando volvimos muy tarde de una reunión. Encontré sororidad en esa chica que me invitó a talleres, debates y reuniones, y me acompañó fielmente a cada una. Encontré sororidad en esa desconocida que dejó de caminar para increpar a un grupo de albañiles que me silbó y dijo cosas groseras. Encontré sororidad en un grupo de amigas virtuales de otros países que se preocuparon y me buscaron a pesar de la distancia física cuando no pude conectarme por unos días, y que luego me apoyaron cuando les conté la causa de mi desaparición temporal. Encontré sororidad en esa compañera de otro país que se detuvo a visitarme en uno de sus viajes solo para conocerme en persona. Encontré sororidad en esa chica que me regaló una flor en la parada de autobuses porque le dije que el ramo que llevaba era muy lindo. Encontré sororidad en esa chica que me defendió  sin conocerme todavía cuando un fulano inventó rumores de mí porque lo rechacé, y vino a contarme y ponerse de mi parte.

No encontré sororidad en esa “compañera” que, sabiendo de mi delicado estado mental, decidió criticar en tono burlesco mi falta de eficacia al desempeñar ciertas tareas. No encontré sororidad en esa chica que me exigía que me quede callada cuando personas machistas me azuzaban porque si yo contestaba “haría ver mal a las feministas”, dando más importancia a nuestra reputación colectiva ante ojos de quienes ya nos ven como nazis que a mi bienestar como militante. No encontré sororidad en esas chicas que vieron que me estaban agrediendo en el pasillo y no intervinieron en el momento a pesar de mi evidente incomodidad, sino que vinieron a decirme cosas después y además para criticarme. No encontré sororidad en esa chica que fingió ser mi amiga pero les habló mal de mí a todas mis amigas solo porque yo era feminista y ella no. No encontré sororidad en esas chicas que se aprovecharon de mi entusiasmo por la causa que militábamos y trataron de exigirme que cargue con más responsabilidades de las que podía asumir sabiendo que yo estaba mal. No encontré sororidad en esa “amiga” que criticó tanto mi exceso como mi falta de peso mientras yo atravesaba severos trastornos alimenticios. No encontré sororidad en esa chica que me oyó hablar de lo mucho que había llorado y empezó a hablar de lo bien que la pasó ella en contraste, como escupiéndome en la herida. No encontré sororidad en esas que se dicen feministas y me sonríen a la cara pero hablan pestes y culebras de mí porque nuestra conducta y estilos de militancia son distintos. No encontré sororidad en esa amiga que apoyé en todo momento en que estuvo mal pero nunca me valoró como persona, excluyéndome de sus momentos alegres y reduciéndome a un paño de lágrimas en lugar de una amistad. No encontré sororidad en esa chica que presenció que fui atacada pero sin embargo salió en defensa de mis agresores.  No encontré sororidad en esa chica que defendió a un violador solo porque era su amigo. Y no encontré sororidad en esa chica que me acusó de no ser lo suficientemente feminista y sorora porque no podía cumplir con sus exigencia personales y me desestimó como inútil al sentirme abusada por su conducta autoritaria y decidir no dejarle pisotearme más.

Y así yo misma no pretendo crear un sororómetro, no me malinterpretes, sino que pretendo ejemplificar a modo de aclarar el concepto usando de comparación las conductas que yo sentí sororas o no sororas. Lastimosamente pasa que muchas feministas autoritarias pretenden exceder los límites de la cortesía y aprovechar tu disposición y amabilidad, y si no les dejas, utilizan la sororidad como pretexto para que cedas ante sus exigencias, estilo “si no me dejas pisotearte porque soy mujer y feminista también, no estás siendo sorora”.

Pero por sobre todo, la sororidad es un arma de doble filo cuando nos aplicamos el sororómetro a nosotras mismas como mecanismo de autocensura. Es bien sabido que somos empáticas con las necesidades de cualquier persona menos con nosotras mismas. Que el querer ser sororas con otras mujeres no nos convierta en su tapete, porque el autocuidado es sumamente importante y una forma de amor antipatriarcal sororo también. No tengamos miedo de decir que “no” solo porque la otra es mujer, de tolerar conductas tóxicas y machistas solo porque la otra es mujer, de no anteponer el placer momentáneo de otra a nuestra propias necesidades también. ¿Cuántas veces admiramos cualidades en otras que atacamos duramente en nosotras mismas? Antes de sacrificar todo por otras para considerarnos más sororas según las escalas sororómetras, recordemos que somos todas personas y que como tales tenemos derecho a tomar decisiones sin que alguien más use una vara para regular nuestra conducta, especialmente en un movimiento que aboga por nuestra libertad de ser y existir sin ser juzgadas. Seamos sororas de verdad, dejemos de comparar niveles de deconstrucción si no nos gustan las actitudes de otras y recordemos que tratar de censurar actitudes con actitud coercitiva es algo sumamente patriarcal, por lo que no deberíamos practicarlo en espacios feministas y menos aún con un término que engloba la ternura o solidaridad antipatriarcal entre compañeras. Se supone que todas somos compañeras, no competencia, y que nadie nace deconstruida y sin embargo tiene sus tiempos y procesos.

Ser sorora también es no juzgar qué tan sorora es la otra.

~Soledad.

En la Argentina feminista

En semanas anteriores, se realizó en Trelew (Chubut) el 33º Encuentro Nacional de Mujeres, que tuvo una convocatoria impresionante recibiendo gente literalmente de todo el país y de todas las edades, llevándose a cabo más de 70 talleres y una marcha multitudinaria que reunió más de 50.000 mujeres.

Como era de esperarse, no tardaron en llegar a los medios y las redes ese tumulto de información segmentada y tendenciosa que no busca otra cosa que debilitar el movimiento. Sí, es cierto que un grupo reducido de mujeres pintaron la pared de una capilla e incendiaron una parte de ésta, e insisto en lo de grupo reducido porque no en todos los medios lo aclaran, más bien apabullan diciendo que “las mujeres del Encuentro…” como si fueran todas.

Varias cosas hay para pensar a partir de esta situación que, no nos sorprende para nada, se utiliza según las pretensiones de cada quién. En primer lugar, no es necesario ser demasiado avispa para darnos cuenta de que es verdad, que seguramente el fuego y las pintadas no son las formas. Pero lo que aparece con esto es que no son esos actos en sí mismos los que llaman la atención o indignan, sino que lo hacen por provenir de un movimiento que en los últimos tres años ha crecido y se ha sostenido de una forma inexplicable. Y esto que digo tiene un fundamento muy sencillo, ya que cuando pasan cosas similares pero en otros ámbitos, a nadie le indigna tanto. De hecho, en Argentina, se queman más mujeres que capillas, pero está naturalizado, ya es normal. Hay un femicidio cada 30 horas. Ante esta situación las mujeres respondimos, decidimos no hacer más silencio, y eso al estómago de este país le está costando bastante digerirlo. Cada vez que una de nosotras es asesinada, descuartizada, empalada, violada o quemada, aún en pleno siglo XXI, sigue apareciendo el discurso del “algo habrá hecho”, ¡ah! Pero eso sí… Pintan una pared y ya somos unas “feminazis”. Siempre insisto en que no sé si no saben lo que fue el nazismo, o cuál es el problema, porque debe ser la única situación en la que quienes sufrimos la violencia a diario somos acusadas de asesinas (y eso que no hemos matado a nadie). Como eso, el discurso conservador argentino está lleno de paradojas y contradicciones insostenibles y jamás analizadas por quienes las reproducen. Otro ejemplo muy claro tiene que ver con que nos acusan de ponernos en el lugar de víctima: a ver, decir que cada treinta horas una de nosotras es asesinada, y vivir con el miedo de saber que en cualquier momento te puede tocar a vos, no es victimizarse, es manejarse con los datos de una realidad que se encuentra nada más al levantar la vista del propio ombligo. Ahora bien, si nos limitaríamos a victimizarnos, no estaríamos tan organizadas y hermanadas. Pero, resulta que eso también genera incomodidad. El feminismo tiene una historia larga, pero por muchos años fue cosa de algunas pocas mujeres, y ya no. Ahora cualquiera puede reconocerse en él, apoderarse, apropiarse, constituirse de nuevo, esta vez desde un lugar menos dañino y más saludable.

Las críticas provienen de todos los sectores independientemente del sexo, y reproducen cuestiones que no tienen que ver con el movimiento; sin embargo, esa información errónea, inventada, sin fundamentos, es la que más rápido circula, y a quienes no les gusta investigar, adentrarse, indagar, prefieren creerla a ojos cerrados y compartirla para que se difunda más, y más, y más.

De 50.000 mujeres hubo 10 detenidas por los “disturbios” y esas 10 se llevaron todas las miradas. Quizá tenga algo que ver con que genera una sensación rara que éste sea un movimiento tan heterogéneo y a la vez tan organizado, sororo, comprensible y que ha aprendido a avanzar a pasos agigantados incluso a pesar de las diferencias internas, porque algo así no se ha visto nunca en Argentina.

La gente salió a pedir que vuelvan los militares, que nos maten a todas, que cuando salgamos solas “ojalá nos violen y nos rompan el…”, no voy a decirlo, no es necesario. ¡¡PERO LAS FEMINAZIS SOMOS NOSOTRAS!!

Por alguna razón hay un sector muy íntegramente constituido, que reúne a mucha gente, que avanza siempre sobre los movimientos que buscan hacer valer los derechos de gente que durante siglos fue silenciada, reprimida, asesinada. No sé si viven la plena vigencia de los derechos de lxs demás como una amenaza, pero sí sé que estamos en el camino correcto precisamente porque si nos atacan a nosotras con el ímpetu que lo hacen, es porque cada vez estamos más cerca.

Pueden decir que les molestan los disturbios, los mismos que se generan post partidos de fútbol cada fin de semana y de los que ni mención hacen, pero sabemos que no es eso, sabemos muy bien que no.

Juntas, organizadas. Por vos, por mí, por nosotras. Por nuestras madres, hermanas, sobrinas, amigas, por todas las que no conocemos ni nunca vamos a conocer. NO ESTAMOS SOLAS NUNCA MÁS.


***Colo***

El feminismo duele

El Feminismo Duele

 El universo es una estructura en forma de tablero…  les seres humanes somos piezas establecidas de manera estratégica, nos movemos en cierta forma para poder llegar a obtener nuestras metas… una fuerza especial nos mueve y nos coloca en el sitio necesario, muches lo llaman destino, destino es lo que nos pertenece a les seres humanes, quienes somos capaces de descubrir las desavenencias de la universalidad extrema, somos capaces de saber que nuestros movimientos en el tablero son realmente interpuestos y presionados para nuestra supuesta realización total.

El ser humane maneja su vida de tal manera, que pareciera que es el único ser que sabe lo que hace en este universo, lo impresionante de esto es que realmente no sabemos lo que somos, nos movemos por inercia, por instinto, sin saber si podemos dañar o realizar algo mucho mejor de lo establecido.

Cada ser es especial, cada pieza del universo es real y necesaria para poder sobrellevar una mejor existencia, nada es por casualidad, todo lo que fuimos es lo que somos y lo que seremos en toda la eternidad. Algunos se van, otros se quedan, finalmente nadie sabe realmente lo que pasa en el otro universo. Pareciera que tenemos un universo paralelo al nuestro, como si algo fuerte estuviera en nuestras narices y nosotros no podemos verlo, el ser humano sólo ve lo que quiere ver, sólo ve lo que es capaz de ver. Cuando alguien demuestra ver más allá de lo que todos podemos ver, es juzgado como una persona diferente, una persona que no merece ser escuchada y pero aún, una persona que será eternamente ignorada y tratada como loca, sin privilegio a expandir sus creencias, condenado a callar sin ser escuchada, sin poder expresar absolutamente nada.

Para una mujer, la condena es mayor cuando es capaz de expresar su sentir, sin temor a ser reprimida, la valentía para generar nuevas ideas es lo que distingue a una mujer capaz. Ser feminista representa la capacidad de expresar y demostrar que somos especiales, que cada una de nosotras, a pesar de ser piezas en un tablero, tenemos mente propia y somos capaces de generar ideas diferentes, “pensamientos raros” y para muchas/os, ser como fenómenas/os.

La manera de expresar nuestras ideas, es precisamente, hacerlo sin temor a ser juzgadas como diferentes, de hecho, es parte del cuestionamiento que nos vamos formando cada día. Cuestionarse corresponde al entendimiento de que en este plano, nada es igual e idéntico, cada pieza es única, con características especiales que nos distinguen a las unas de los otros… aunque de carisma no se trata, una cosa es la personalidad y otra la mentalidad que cada ser humana/o podamos tener en nuestros adentros. Así, yo puedo ser compatible con alguien que no tiene la misma personalidad que yo, pero sí la misma mentalidad…

Es extraño poder comprenderlo, aunque no imposible… todas/os somos diferentes, con cualidades especiales. Es una regla que debería ser establecida como la fórmula para comprender las diferentes formas de convivencia de las sociedades.

Ser feminista es un estilo de vida más que una simple manera de pensar. Ser feminista es tomar conciencia, cuestionarse, mirar y sentir la vida de otra manera. Duele ser feminista porque quitarse la venda de los ojos representa ya no permitir injusticias, entender lo que no es normal permitir, es ir contra corriente. Pero sin duda, el feminismo nos permite encontrar razones para reencontrarnos, seleccionar lo que nos hace bien, tomar decisiones concretas para nosotras y por nosotras.

Sociedades que nos encarcelan, nos asesinan, nos violan es motivo suficiente para no volver a ponernos la venda y cuestionarnos.


Tessa Galeana.

Redactora invitada.

Cuando lo personal también es político

Las mujeres a lo largo de la evolución de la sociedad hemos sido relegadas a ser tratadas
como una minoría conceptual (entiéndase conceptual, ya que somos el 50% de la
población). A medida que esta evolución se ha llevado a cabo, se han construido unas
estructuras mediante las cuales se ha querido naturalizar dicho tratamiento, lo que quiere decir que se ha intentado ver como natural que las mujeres hayamos tenido el papel de sumisas y obedientes, acudiendo a discursos médicos anacrónicos establecidos en los siglos XVIII y XIX (Tal como lo describe Paul B. Preciado en “el manifiesto contrasexual”), lo que resulta demasiado inverosímil ya que la mayoría de tareas que se desempeñan en la sociedad capitalista en la que vivimos en esta segunda década del siglo XXI poco tienen que ver con las “diferencias biológicas” que describen tales discursos médicos que quisieron establecer como naturales la asignación de roles de género dependiendo de la genitalidad con la que nacen las personas.
El capitalismo y el patriarcado han sido aliados inseparables desde el establecimiento del
primero como sistema económico, en el cual se ha relegado a las mujeres el trabajo de
reproducción de la mano de obra e igualmente los trabajos domésticos y de cuidado,
inculcándole siempre el compromiso de ejecutar estas obligaciones por amor y de manera gratuita (Como lo describe ampliamente Silvia Federici en Calibán y la Bruja).

Así pues, bajo esta alianza, los hombres mayoritariamente han sido quienes acceden a los trabajos pagos y ya que en el capitalismo el acceso al ejercicio de los derechos de las personas se ve delimitado por el acceso al capital, el poder ha sido ejercido mayoritariamente por los hombres, lo que es injusto ya que esto nos ha orillado a ocupar un nivel inferior en la sociedad capitalista desde sus inicios.

Por eso yo te invito a que te enojes y salgas a reclamarle a la sociedad lo que es tuyo,
porque nadie pide nacer con pene o con vagina y es completamente injusto que este sea el criterio que haga que ocupes un lugar en la sociedad.


 

**Sandra**

Cuidados post aborto

Como sabemos, los métodos de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) son farmacológicos o quirúrgicos, los cuidados que debes tener después de cualquiera de éstas intervenciones son relevantes para tu bienestar y salud sexual. En ésta reseña te contaremos los cuidados que por protocolo clínico deben seguir los hospitales que realizan el IVE (Impartidos por la OMS), y algunos consejos recomendados por curanderas y parteras de la comunidad Ticuna de la selva Amazónica.

Antes de comenzar…

Recuerda que el IVE farmacológico se realiza mediante la administración de Misoprostol (También conocido como Cytotec®, Industol® o Cytil®) éste medicamento produce contracciones musculares y distensiona el cuello de la matriz, lo cual permite la expulsión del producto del embarazo. Vas a sangrar más que en una menstruación, puede (es decir, no siempre ocurre) tener efectos TRANSITORIOS como náuseas, dolor de cabeza, escalofríos, vómito, diarrea o calambres.

Abajo, te damos los protocolos médicos y consejos de cómo manejar los efectos transitorios si es que llegan a presentarse.

Por otro lado, el IVE quirúrgico también conocido como Legrado, o aborto por aspiración es un método muy seguro que dependiendo del país donde te encuentres, se realiza hasta cierta semana de gestación (Está avalado por la OMS y la FIGO, con 99% de probabilidad de éxito).  Consiste en una aspiración manual intrauterina, es decir, dilatan tu canal vaginal, introducen un aparato que aspira el contenido de la pared uterina, para posteriormente hacer un ‘legrado’’ o un raspado de pared uterina. El proceso tiene una duración de 15 minutos.  Puede que en el procedimiento sientas un dolor muy similar a los cólicos, pero la recuperación después de la intervención es de 1 hora, es decir, es muy rápida.

Abajo te dejamos las recomendaciones médicas, y consejos para el manejo de los síntomas comunes (Ojo, te repetimos, no es en todos los casos). También te dejamos las señales de alarma después IVE (tanto quirúrgico como farmacológico) para que las tengas en cuenta.

Recuerda que los niveles hormonales en el embarazo cambian, así que algunos síntomas pueden persistir por la presencia de éstas hormonas en el cuerpo.

Para el IVE farmacológico:

Para el manejo del dolor…

  1. Toma analgésicos como el ibuprofeno, nunca antiespasmódicos: Medicamentos antiespasmódicos se cruzan químicamente con el misoprostol reduciendo su efectividad en las contracciones uterinas. Si prefieres probar con las plantas, te sugerimos las infusiones recurrentes de diente de león o amapola, éstas dos plantas son conocidas por tener altas concentraciones de alcaloides y taninos, moléculas potentemente antiinflamatorias que reducen el dolor sustancialmente.
  2. El reposo es fundamental ¡Debes dormir mínimo 8 horas! Y evitar los ejercicios cardiovasculares.

Por si presentas Vómito, náuseas o diarrea…

  1. ¡Que no cunda el pánico! éstos síntomas pueden ser por la presencia de las hormonas del embarazo y el ‘’choque químico’’ que causa el consumo del misoprostol.
  2. Evita las comidas altas en carbohidratos o grasas por esos días, aumenta el consumo de proteína vegetal.
  3.  Toma jugos de frutas de la familia myrtaceae como Guayabas, Feijoas, etc, pues ésta familia de plantas tiene propiedades de regulación digestiva.

 SIGNOS DE ALERTA

 El aborto farmacológico es bastante seguro si tu salud es buena, pero si presentas alguno de los siguientes síntomas, debes acudir rápidamente a un hospital:

  1. Sangrado abundante (si empapas más de cuatro toallas higiénicas normales en el lapso de dos horas).
  2.  Sangrado continuo durante varios días que produzca mareo o desvanecimiento.
  3. Sangrado que se detiene, pero pasadas dos semanas o más, es seguido por el inicio repentino de un sangrado intenso.
  4. Sangrado escaso o ningún sangrado en absoluto en los primeros siete días después de iniciado el tratamiento lo cual puede indicar que no ocurrió un aborto y se requiere una valoración médica para considerar una interrupción quirúrgica.
  5. Escalofrío y fiebre por más de 24 horas, en tal caso debe descartarse la presencia de una infección que será necesario tratar clínicamente.

 

Para el IVE quirúrgico:

  1. Como es muy probable que presentes dolores similares a los menstruales, y un sangrado ligero, el dolor se puede controlar con un analgésico genérico como el ibuprofeno o acetaminofén.
    Te sugerimos seguir los consejos de la la partera Rosalba* de la comunidad ticuna de la selva amazónica colombiana,  ella recomienda hacer ligas, las cuales consisten en un poco de agua hervida con hojas, en éste caso algodón (Deben ser más hojas que agua, por cada vaso de agua, son tazas de hoja de algodón) . Debes sentarte encima de un recipiente con ésta mezcla durante 15  minutos dos veces al día, aparte de regular el sangrado y el dolor, el algodón es antimicótico, es decir que impedirá que te contagies de hongos vaginales, además de todo ésto tiene propiedades anticonceptivas.
  2. Para las posibles molestias mamarias que puedas tener, la partera Rosalba recomienda el uso de la planta de coco, puedes frotar tus senos con éste aceite ligeramente tibio. O puedes tomar infusiones con la corteza de la palma de coco. Éstas dos prácticas aliviarán las molestias y ayudarán a  regular las hormonas que provocan que las glándulas mamarias se activen.
  3. Puede que sientas algunos mareos, pero es mejor simplemente guardar reposo.

 

Exige ecografía si notas síntomas que no cesan o muy fuertes. Es tu derecho ser asistida tras la intervenciones.

Ahora, te presentamos la partera Rosalba, tiene 45 años de experiencia en partería y reside en Puerto Nariño.

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Te mandamos un caluroso abrazo y apoyo incondicional de parte de todas las Femicanas.


 

Escrito por:
Sofía Pérez Ramírez

Universidad Nacional de Colombia.

Silenciadas

Boceto de Anónimo.


Nada nunca les interesó tanto como el silencio. Shhh, no hagas ruido. Silencio, no grites, no se ve bien en una nena.

Callate, callate o te doy un sopapo! A mi no me levantes la voz!

Gritá todo lo que quieras, nadie va a venir a ayudarte! Calladita y flojita, no me hagás poner loco! Callate puta!

Callar y soportar. Callar y morir.

El silencio nos fué comiendo, nos tapó la boca, nos asfixió, nos adormecimos al punto de perder la conciencia.

Perdimos tanto, tantas veces que ya no reaccionábamos.

No se lo cuentes a tu mamá, porque te va a retar. No se lo digas a nadie.

¿Qué es lo que tanto hablás con tus amigas? ¡Callate loca! ¡A quién estás llamando?

Pero el silencio no es por siempre.

De repente se escuchan voces, se oyen gritos, nos despertamos casi sin voz, tratamos de unirnos y nos abrazan, nos levantan, nos ayudan. Estamos de pie. Nos fortalecemos. Renacemos.

Desaprendemos el silencio y de pronto tenemos voz! Nos recuperamos, nos conocemos, nos quitamos la culpa que dejó el silencio y salimos. Afuera de nosotras, con nuestras hermanas.

Despertamos, sí, estamos despiertas y tomamos sus manos amorosas.

Caminamos, ya no huimos. Nuestro grito rompe el silencio para siempre y se abre paso, corre por las calles y llama a todas, las une y las levanta.

Estamos todas con la voz viva, con las gargantas fuertes, con los puños en alto gritando por aquellas que aún callan y por aquellas que ya no estarán.

Nuestras voces se unen en cantos. Aprendemos de cada grito, de cada queja, de cada palabra. Nace un grito de rebeldía desde nuestras entrañas. Sentimos la voz de nuestra hermana que marcha a nuestro lado.

Somos todo lo que quisieron callar, ya no pueden. Nunca más.


***Juana a la hoguera***

LA MANADA, EL VERDADERO ANÁLISIS EN FRÍO.

El caso de la manada, ocurrido en España y del cual recientemente se obtuvo a luz pública el veredicto del proceso judicial llevado por las autoridades de ese país, ha dejado un gran sinsabor en diferentes sectores de la sociedad; se ha visto quienes se muestran de acuerdo con la decisión judicial, o en contra, alegando que no existe ningún tipo de delito, la realidad es que la decisión se ha quedado en pañales para abordar el caso nombrado. Particularmente, este artículo ha sido motivado por todo el manejo dado al caso, pero también por el texto titulado “La manada: un análisis en frío”, donde se encuentran diversas posturas que ameritan ser refutadas con bases científicas y experienciales, que se expondrán a continuación.

Para iniciar, es importante resaltar que los delitos sexuales contra adultos tienen y registran un mayor grado de violencia, de igual manera, en el estudio realizado por Ortíz-Tallo, Sánchez & Cardenal (2002), quienes utilizando el inventario clínico multiaxial de Millon II (MCMI-II), el cual sirve para identificar dificultades emocionales e interpersonales, teniendo en cuenta 13 estilos básicos de funcionamiento de personalidad, finalizando con 13 patrones de personalidad, encontraron que los agresores contra mayores de 16 años se hallaban en la escala del MCMI-II, como agresivos/sádicos y abuso de drogas.

Frente a este respecto, también se resalta un importante hecho, retomando la idea de la socióloga y sexóloga experta en género, Delfina Mieville, quien explica que el delito de violación, es específicamente un delito de poder, en sus palabras expresa “el violador viola porque puede” y aclara que no es simplemente o únicamente por una excitación o por “las ganas” que pudiese sentir (tomado de abc.es: “Las víctimas de agresiones sexuales viven el cuestionamiento como una segunda violación»). De igual manera, Femenías & Soza (2009) evidencian la situación en el que los cuerpos de las mujeres cuentan con un valor simbólico que de cierta manera “permite” a los varones, ejercer poder para realizar humillaciones y deshonras de manera que sido una constante histórica.

De igual manera, estas autoras plantean:

El patriarcado tiene el poder de nombrar y de asignar espacios. Para que el contrato sexual como sujeción de las mujeres previa al contrato social –tal como lo ha explicado Carole Pateman- sea posible, es necesario una suerte de contrato simbólico en el lenguaje. Allí los varones acuerdan que las mujeres no tengan lugar en el logos; es decir, que sea hablada, discurseada, interlocutada por las palabras de otros, sin que se le permita una voz autorizada propia y un deseo diferente al nombrado por ellos. En este sentido el patriarcado es un falogocentrismo, en la medida en que se erige en Amo del Lenguaje, en símbolo universal, en la metáfora maestra (del falo), en el poder de mirar y significar. Desde ahí discursea sobre ellas para ellos (PETIT, 2003). Utiliza la fuerza de ideología, de los discursos de su palabra para generar una mística de la feminidad, de la maternidad, de la heterosexualidad obligatoria, negando o desautorizando las palabras que se generan por fuera del pacto y de la fratría (Femenías & Soza, 2009).

La sociedad a través de los tiempos, ha opacado las situaciones que viven las mujeres y el artículo citado “la manada: un análisis en frío” lo recordó una vez más. El texto desde el inicio tiene como objetivo desestimar y desvirtuar la gravedad de los hechos ocurridos en el caso de la manada en España, y lo deja ver tras frases como: “polémico y manipulado interesadamente por muchos actores”, luego dice “cabree a quien cabree”, fácilmente, deja ver que se refiere a las mujeres que salieron “cabreadas” a las calles para protestar con la absurda condena dada a los acusados.

Aunque si es un análisis frío, pero no en el sentido en que el autor lo busca exponer, es más adecuado decir, que es un análisis con falta de empatía y con una visión calculadora y privilegiada, donde utiliza su profesión para tratar de explicar cómo se ha actuado acorde a la ley de España para dar con un veredicto, según él, muy justo y con relevantes hechos que presume la inocencia de la Manada, y a su vez falsear en varias oportunidades las declaraciones de la víctima, dejando entre ver que fue más que consensuado el acto sexual grupal; pero se apega a una justicia, solo para que no se tilde de machista, y así mismo poder defender lo indefendible, la falta de compasión con las partes implicadas es nula a costa de mostrar la presunta inocencia de esos hombres.

El autor, en su redacción burlona, desmerita el auge y el tono político dado por las protestas feministas de las miles y miles de mujeres, que han demostrado su inconformismo ante la decisión judicial obtenida. Tilda de “populismo punitivo” el esfuerzo por transformar las claras formas patriarcales que son visiblemente aplicadas en los ámbitos jurídicos, adicionalmente se queja porque la protesta ha tenido efectos en el gobierno y en los tribunales, pero ¿no es ese el objetivo?, si no se hace ruido jamás se podrán cambiar las violencias sistemáticas y estructurales que existen en contra de las mujeres en cualquier contexto.

Se burla cómodamente de todo este dolor, de todo el proceso que se ha tenido que hacer para evitar que se salgan con la suya; le indigna que se haya tenido la valía de rechazar, de hablar, de cuestionar, y le es más fácil hacer un artículo desestimando el poder de las Mujeres en el mundo, no sin ocultarse tras su profesión,  gramática y estilo de escribir para llevar el proceso al anonimato, demostrando de este modo, el poco valor de las mujeres para el periodista, tanto que ni siquiera confronta directamente, es posible que sea por desprecio o simplemente porque no quiere ponerse en el ojo del huracán…

Es claro que no se puede condenar a nadie sin pruebas, y no se puede violar la presunción de inocencia, pero, dentro de la sentencia se presentan pruebas aceptadas y se deja claro que no ha existido una violación de la presunción de inocencia. En los informes de la sentencia se ha dejado claro que las múltiples declaraciones dadas por la víctima fueron coherentes y mantuvieron la misma esencia cada vez: <<la declaración de “ la denunciante”, satisface los parámetros de credibilidad subjetiva, objetiva y persistencia”>>, contrario a las declaraciones de los acusados que sí presentaban incoherencias.

La sentencia Nº 000038/2018 (caso la Manada) dice específicamente que estaban siendo acusados de cinco delitos continuados de agresión sexual de los artículos 178, 179, 180 1. 1ª , 2ª y 3ª, 192 y 74, Un delito contra la intimidad del artículo 197.1 y 5 del Código Penal, y Un delito de robo con intimidación del artículo 242. 1 del Código Penal, los cuales según la legislación española dicen:

CAPÍTULO PRIMERO

De las agresiones sexuales

Artículo 178

El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años.

Artículo 179

Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años.

Artículo 180

Las anteriores conductas serán castigadas con las penas de prisión de cinco a diez años para las agresiones del artículo 178, y de doce a quince años para las del artículo 179, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1.ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.

2.ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas.

3.ª Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación, salvo lo dispuesto en el artículo 183. 

Artículo 192

1. A los condenados a pena de prisión por uno o más delitos comprendidos en este Título se les impondrá además la medida de libertad vigilada, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad. La duración de dicha medida será de cinco a diez años, si alguno de los delitos fuera grave, y de uno a cinco años si se trata de uno o más delitos menos graves. En este último caso, cuando se trate de un solo delito cometido por un delincuente primario, el tribunal podrá imponer o no la medida de libertad vigilada en atención a la menor peligrosidad del autor.

2. Los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona encargada de hecho o de derecho del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, que intervengan como autores o cómplices en la perpetración de los delitos comprendidos en este Título, serán castigados con la pena que les corresponda, en su mitad superior.

No se aplicará esta regla cuando la circunstancia en ella contenida esté específicamente contemplada en el tipo penal de que se trate.

3. El juez o tribunal podrá imponer razonadamente, además, la pena de privación de la patria potestad o la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento, por el tiempo de seis meses a seis años, y la pena de inhabilitación para empleo o cargo público o ejercicio de la profesión u oficio, por el tiempo de seis meses a seis años. A los responsables de la comisión de alguno de los delitos de los Capítulos II bis o V se les impondrá, en todo caso, y sin perjuicio de las penas que correspondan con arreglo a los artículos precedentes, una pena de inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido que conlleve contacto regular y directo con menores de edad por un tiempo superior entre tres y cinco años al de la duración de la pena de privación de libertad impuesta en su caso en la sentencia, o por un tiempo de dos a diez años cuando no se hubiera impuesto una pena de prisión atendiendo proporcionalmente a la gravedad del delito, el número de los delitos cometidos y a las circunstancias que concurran en el condenado.

CAPÍTULO PRIMERO

Del descubrimiento y revelación de secretos

Artículo 197

El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

Artículo 242

El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase.

Artículo 74

No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, el que, en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofendan a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, será castigado como autor de un delito o falta continuados con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior, pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado.

Ahora, teniendo en cuenta los apartes de la sentencia, dentro de los hechos probados se incluyen frases como: <<ambos la apremiaron a entrar en el portal tirando de “(…)>>;  <<“la denunciante”, quien de esa guisa entró en el recinto de modo súbito y repentino, sin violencia.”>>; <<“Cuando le introdujeron en el portal , los procesados, le dijeron “calla” , significándole que guardara silencio mediante el gesto de llevarse la mano abierta a la boca”>> ; <<“(…)Cuando “ la denunciante” accedió al primer rellano, la puerta de acceso, estaba abierta , tenía delante de ella a uno de los procesados y detrás a otros. De este modo fue dirigida por los procesados al habitáculo que se acaba de describir, donde los acusado le rodearon”>>…

<<(…)Al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión, conseguida conforme a lo pretendido y deseado por los procesados y querida por estos , “ la denunciante” se sintió impresionada y sin capacidad de reacción. En ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga. “La denunciante”, sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados”>>.

Si este último párrafo no le hace pensar que la denunciante se encuentra bajo una clara situación de violencia, que no se muestra en forma de golpes pero sí contextual, psicológica y por supuesto patriarcal, no sé qué signifique violencia para quien se encuentre leyendo el presente texto, luego, en el análisis de vídeos se dice: << La denunciante durante todo el desarrollo de la secuencia muestra un rictus ausente, mantiene durante todo el tiempo los ojos cerrados, no realiza ningún gesto ni muestra ninguna actitud que impresione de toma de iniciativa respecto de actos de índole sexual, ni de interacción con los realizados por los procesados ; apreciamos que los soporta en un estado que nos sugiere, ausencia y embotamiento de sus facultades superiores>>. Finkelhor (citado por Lin Ching, 2005), señala que los violadores obligan por la fuerza, luchan algunas veces y en otras, se excusan en la pasividad de la víctima, que reacciona de esta manera por las amenazas implícitas o explicitas que pudiera experimentar.

Adicionalmente, dentro de los hechos probados, vistos y concluidos a partir de los vídeos provistos por los mismos acusados, se observa la forma en que fue accedida la víctima, en múltiples ocasiones por “la manada”, por vía vaginal, anal y bucal. Otro de los hechos claves a tener en cuenta, es el nivel de alcohol en que se encontraba la víctima, “un resultado positivo de 0,91 +/- 0,05 g/l de alcohol en sangre y 1,46 +/- 0,06 g/l de alcohol en orina.”, lo cual, impide pensar en un consentimiento bajo ninguna circunstancia (Oxman, 2015).

De igual manera, se conoce que la víctima sí fue diagnosticada bajo un trastorno de estrés postraumático, y así mismo, se encuentra recibiendo desde septiembre de 2017 un tratamiento psicológico en el Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Agresión Sexual de la Comunidad de Madrid (CIMASCAM).

Por cuanto respecta al punto en que se dice que no existe una sumisión provocada por estrés agudo, porque hay más actividad que pasividad en la denunciante, queda totalmente aclarado, tanto en los vídeos como en el análisis dado en la sentencia, que es textualmente el siguiente: <<Estas puntualizaciones, no nos impide apreciar la persistencia material en la incriminación, en el sentido antes señalado; coinciden en el aspecto esencial , relativo a que las relaciones de contenido sexual se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron, de modo que las prácticas sexuales se realizaron, sin la aquiescencia de la denunciante en el ejercicio de su libre voluntad autodeterminada, quien se vió así sometida a la actuación de aquellos (…)>>.

Durante toda la sentencia se reitera que al analizar los vídeos no se aprecia un bienestar, comodidad o goce por parte de la denunciante, contrario a lo observado de los acusados, quienes mantenían una actitud “de jactancia”. Ahora, en cuanto a los gemidos que aluden supuestamente estar relacionados con placer, queda claro también, según lo que se aprecia en los vídeos, que efectivamente son gemidos, pero, estos son producto del dolor. <<(…)Este video ilustra en nuestra consideración bien a las claras la realidad de la situación , muestra de modo palmario que la denunciante está sometida a la voluntad de los procesados , quienes la utilizan como un mero objeto, para satisfacer sobre ella sus instintos sexuales>>.

Habiendo señalado todo lo anterior, queda totalmente refutado aquello que el autor de “la manada: un análisis en frío” pudo haber dicho en su escrito, sin necesidad de ir mucho más allá del sentido común, pero también basado en la misma sentencia y los hechos científicos y sociales que pudieren relacionarse en este proceso. En este sentido, queda expresar, que según lo leído a lo largo de la sentencia, pareciere que se fuera a aceptar condenar a los acusados por los delitos por los cuales fueron denunciados, en lo referente a las agresiones sexuales, sólo para terminar determinando que las prácticas sexuales encasillan dentro del marco dado por el artículo 181.3 del código penal, apreciando también el agravante número cuatro, los cuales dicen lo siguiente, dejando fuera de consideración la clara situación de violencia que representa en sí el hecho de la violación.

1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.

3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima.

4. En todos los casos anteriores, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años.

Una de las principales conclusiones es, que definitivamente el código penal por el cual se rige la justicia española se encuentra mal enfocado y fuera de la realidad, y contra corriente a las cortes internacionales (Amnistía Internacional, 2011 ) y sin tener en cuenta argumentos científicos; es inconcebible y no se puede entender cómo es posible que se pretenda calificar o determinar una ausencia de violencia, sin embargo, son los vacíos en las legislaciones que se deben trabajar, y por eso se reitera la necesidad de protesta que conlleve a la toma de conciencia y transformación de las leyes como herramienta patriarcal, para que pasen a ser y cumplir su verdadera función.

Otra de las conclusiones, es la importancia de reflexionar sobre las violencias que sufren las mujeres alrededor del mundo, (Arroyo & Valladares, 2005; Afanador & Caballero, 2012), es importante cuestionar, de manera continua y sin importar las susceptibilidades que puedan herirse, porque finalmente, las mujeres no pueden seguir esperando justicia de un sistema patriarcal que pone muy poco de su parte para la protección y garantía de derechos de las mujeres. Para este caso, se puede tener en cuenta la revisión realizada por Garrido (1989) uno de los principales teóricos frente a este tema, y citando a Wies & Weis, expone que se establece un modelo que responde desde un planteamiento sociológico, que tiene en cuenta los procesos de socialización, en esta se resaltan aquellos roles y estereotipos que son atribuidos tanto a hombres como a mujeres en el ámbito sexual, convirtiendo a la mujer en una víctima legitimada.


Referencias

Afanador, M., & Caballero, M. (2012). La violencia sexual contra las mujeres. Un enfoque desde la criminología, la victimología y el derecho. Reflexión Política, 14 (27), 122-133.

Abc.es.

Extraído de: http://www.abc.es/sociedad/abci-juicio-manada-victimas-agresiones-sexuales-viven-cuestionamiento-como-segunda-violacion-201711162203_noticia.html

Amnistía Internacional. (2011). Violación y violencia sexual. Leyes y normas de derechos humanos en la corte penal internacional.

Arroyo, R. & Valladares, L. (2005). Derechos humanos y violencia sexual contra las mujeres. Las mujeres, Violencia Sexual contra las Mujeres, Edición Gilma Andrade Moncayo, Proyecto regional Corte Penal Internacional y Justicia de Género, La Morada, Corporación Promoción de la Mujer, Serie Documentos Técnico Jurídicos, 2005. Extraído de: http://equis.org.mx/wp-content/uploads/2016/01/S_5.pdf

Confidencial andaluz. (2018). La manada: un análisis en frío. Extraído de: http://confidencialandaluz.com/manada-sentencia-analisis-cgpj-rafael-catala/

Femenías, M. & Soza, P. (2009). Poder y violencia sobre el cuerpo de las mujeres. Sociologias, Porto Alegre, ano 11, nº 21, jan./jun. 2009, p. 42-65. Extraído de: http://www.scielo.br/pdf/soc/n21/04.pdf

Garrido, V. (1989). Psicología de la violación. Estudios de psicología, 1989, 38, 91-110.

Jefatura de estado, España. Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Extraído de: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.html

Lin Ching, R. (2005). Psicología forense: principios fundamentales. 1 ed. Extraído de: https://books.google.com.co/books?id=bSd3q_EuXW0C&pg=PA129&lpg=PA129&dq=por+qu%C3%A9+las+v%C3%ADctimas+se+paralizan++en+las+violaciones+%2B+psicolog%C3%ADa&source=bl&ots=G1T4p6R-1I&sig=LlOG9RXp4NkmiLsA9iEsaQ2zUEw&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjZoeXk4ofbAhUDpFkKHSouB8YQ6AEIZTAI#v=onepage&q=por%20qu%C3%A9%20las%20v%C3%ADctimas%20se%20paralizan%20%20en%20las%20violaciones%20%2B%20psicolog%C3%ADa&f=false

Ortíz-Tallo, M., Sánchez, L. & Cardenal, V. (2002). Perfil psicológico de delincuentes sexuales. Un estudio clínico con el MCMI-II de Th. Millon. Revista de Psiquiatría, Facultad de Medicina de Barcelona, (2002), 29, 3, 144- 153. Extraído de: https://www.uma.es/psicologia/docs/eudemon/investigacion/perfil_psicologico_de_delincuentes_sexuales.pdf

Oxman, N. (2015). “La incapacidad para oponerse en los delitos de violación y abusos   sexuales”. Polít. crim. Vol. 10, Nº 19 (Julio 2015), Art. 4, pp. 92-118. Extraído de: [http://www.politicacriminal.cl/Vol_10/n_19/Vol10N19A4.pdf]

S E N T E N C I A Nº 000038/2018. Extraído de:  http://confidencialandaluz.com/wp-content/uploads/2018/04/sentencia_la_manada.pdf

Yo no soy machista

“Yo no soy machista. Defiendo muchísimo a las mujeres, le ayudo a mi mamá a pelar papas y lavo mi boxer para no darle trabajo extra.
Yo, no soy machista, porque YO quiero un montón a las mujeres que me rodean. A mi novia le regalo siempre ropa bien femenina para que se vea bonita para mí, porque no soy machista.
Yo no soy machista, y nunca lo fui. Cada vez que mis hermanas levantan las cosas sucias de la mesa, y lavan, mi viejo y yo les contamos lo que se perdieron de ver en la tele. (Ma, cuando termines de cepillarme las zapas haceme un cafecito, ya sabés: con 3 cucharadas de azúcar).
Yo no soy machista porque jamás cometí un femicidio ni violé a ninguna, y a mi novia le advierto a menudo que no salga con ropa provocativa, porque ya saben lo que es el instinto sexual depredador masculino, já!
Como les decía, no soy machista…

Las re banco a las minas, pero ¿es necesario que dejen de depilarse? Parecen monos chiquis, el feminismo las afea. No sean feministas, sean femeninas. 😍😍 Así nos gusta a los hombres.
Además, ¿tienen que ser tan boca sucia? Las palabrotas las hacen parecer machonas. ¿Y libertinas? No saquen a relucir el goce, el deseo, la sexualidad, porque ese es un ámbito en el que hacemos alarde los varones, y nos sirve para medir cuán machos somos. Portense como señoritas, vamos!
Yo no soy machista, las quiero vivas, pero no salgan a la calle a hacer quilombo, que en casa un marido las espera. Quieren reclamar, todo bien. Háganlo desde la cocina o mientras planchan, o cuando se embaracen que ahí tienen tiempo de descansar. No griten que queda feo, hablen con propiedad, sin enojarse, que no es para tanto che. No sé muy bien cuál es la onda, pero irrumpen mi comodidad, me tambalean los privilegios, se me esconde el ombligo y no puedo seguir viéndomelo, porque aparecen feministas por todos lados. ¿Por qué ahora? ¿Es una moda? Que histéricas eh! Ay, si yo pudiera darles lo que les falta…
No molesten que se van a quedar solas de por vida. No es para tanto. No entiendo pero sé que no es para tanto.
Yo no soy machista. Amo a las mujeres (subordinadas, calladitas y de delantal).
¡¡MAMÁ, NO ME TERMINASTE EL CAFÉ TODAVÍA!! NI PARA ESO SERVÍS…”

***Colo***

¿Por qué llevas sostén?

Culturalmente empezamos a utilizarlo como una transición que se hace de niña a mujer, recuerdo que comencé a utilizarlos desde los once años porque un familiar dijo que ya se me notaban los pezones y “debía” cubrirlos. Ahora comprendo que es una de las maneras simbólicas que tiene el capitalismo para controlarnos, haciéndonos creer que necesitamos usarlos para contrarrestar los efectos de la gravedad y acoplarnos a los estándares de belleza impuestos por la sociedad.
Además de controlar la estética de nuestros cuerpos y convirtiendo estos en un mero objeto de consumo, de explotación comercial y cultural que también influencia las tendencias de “moda”, en medio de una sociedad consumista.
El cuerpo de las mujeres es usado para influir en las elecciones de adquisición mercantil para el público femenino, perpetuando los estereotipos de género y contribuyendo a reducir a la mujer a un simple objeto, poniéndola al servicio de la satisfacción del hombre , y creando a un prototipo de mujer perfecta a la cual todas deberíamos aspirar a llegar a ser, aunque ello implique que siempre estemos inconformes con nuestro cuerpo, ponerse a dieta, usar tacones incómodos y sostenes … todo para lograr gustar a los hombres y ser las merecedoras de su atención y de su amor.
El papel de la mujer es reducido a ser un mero ornamento, un objeto decorativo, que sirve para simbolizar el éxito masculino que solo alimenta la mentalidad falo-céntrica. Como mujeres somos condicionadas socialmente desde el momento del nacimiento, por ello mi pregunta inicial ¿por qué razón usas sostenes? Por elección o ¿porque te fue impuesto?

Hace aproximadamente 8 meses leí en alguna parte sobre un estudio francés que duró 15 años y comprobó que los usos de sostenes pueden ser perjudiciales para la salud y que una mujer que no usa sostenes, es capaz de desarrollar más tejido muscular que les da un soporte natural a los senos.
Después de investigar al respecto decidí dejar de usar sostén, evidentemente al principio me sentía incómoda, sentía que todos me miraban o que se daban cuenta de que no llevaba nada. Primero intenté llevando camisas de tirantes y pezoneras o de llevar chaquetas que me cubrieran parcialmente, hasta que me di cuenta de no hay motivos para avergonzarme de mi cuerpo, que si me da frío y mis pezones se erizan, es una respuesta completamente normal, (ya que todos tenemos pezones). No fue fácil adaptarme a ir sin sostén, porque tenía la mala e impuesta costumbre de usarlo, aunque siempre me generó rechazo. Al inicio de este experimento me sentía muy insegura, ni siquiera me paraba o sentaba erguida para intentar ocultar mis senos porque pensaba que me podían juzgar en cualquier momento, pero no fue así. Comencé enfrentándome a la situación como aplicando la desensibilización sistemática: primero saliendo la tiendita que queda cerca de casa, luego al parque y así sucesivamente hasta que, y una vez salí, pero esta vez sin nada que disimulara mis pezones. Así fue que comencé a apreciar la forma natural de mis senos, me sentí libre, confiada y empoderada.
Dejé de usar sostén como un pequeño experimento y a medida que avancé, comprendí que más allá de los beneficios que se ganan dejándolo de utilizar, adquiere un valor de liberación y de reivindicación feminista.
Hoy elijo no usarlo, porque soy consciente que su uso va en contra de mis ideales, es una manera sutil y simbólica de mostrarle el dedo de medio una sociedad patriarcal que dice que los senos, como las de las mujeres siempre deben estar oprimidos.

 

***Flor***