INDUSTRIA DE DISPOSITIVOS MÉDICOS, CAPITALISMO Y MISOGINIA (PARTE I)

Queridas amigas, esta vez me animé a escribirles porque vi un documental en Netflix que se llama “Salud a la Venta”, que me dejó bastante aterrada y horrorizada, ya que tiene diversos testimonios de mujeres víctimas de la industria de dispositivos médicos en Estados Unidos; a continuación, les hablaré de Essure y en futuras entregas les comentaré acerca de la malla quirúrgica y de un robot llamado da Vinci usado para realizar histerectomías (extirpación del útero parcial o total).

Essure de bayer fue recientemente publicitado como el “anticonceptivo más seguro del mundo” y se volvió muy famoso y usado entre mujeres mayores de 30 años con “paridad satisfecha” (obvio, porque si no le has parido hijos al patriarcado, no tienes derecho a esterilizarte). Antes de Essure, la única manera de esterilizarte de manera definitivamente era la salpingoclasia, la cual consiste en una intervención quirúrgica en la que se cortan las trompas de Falopio. El mecanismo de acción de Essure consiste en insertar una espiral metálica dentro de cada trompa de Falopio, entonces esta hace una herida que cicatriza y de esta manera se hace una barrera física entre los espermatozoides y el óvulo; es importante resaltar que la mayoría de su publicidad se basa en que su implantación en el aparato reproductivo de las mujeres es “rápido, seguro y sin anestesia”. Hasta acá todo color de rosa, porque suena muy bien ¿verdad?, desgraciadamente al patriarcado nunca le ha interesado nuestra autonomía reproductiva, ni considerarnos como sujetas de estudio ni para los medicamentos, ni dispositivos médicos dirigidos hacia nosotras y no ha tenido reparo de tomarnos como conejillos de indias, mientras sus empresas lucran a costillas de nuestra salud.

Muchas mujeres que accedieron a este implante, resultaron con diversos problemas de salud que van desde: perforaciones de órganos vecinos (como los intestinos y el útero), dolores severos, alergia al níquel (presente en estos implantes) y desplazamiento del implante a otros órganos; por lo que tuvieron que pasar por el martirio de someterse a cirugías para retirar los implantes y en algunos casos donde fueron mal retirados, muchas mujeres tuvieron que recibir histerectomías debido a que su útero albergaba trozos perjudiciales de este implante.

Gracias a las redes sociales, muchas mujeres que padecieron los terribles efectos secundarios de este dispositivo pudieron convergir en un grupo en Facebook llamado “Essure problems” que alcanzó más 37000 usuarios, donde pudieron compartir sus disgustos e incomodidades frente al uso de Essure y se organizaron con el fin de presionar a la FDA para retirar este dispositivo del terror del mercado.

Algo que es importante considerar, es que, aunque la industria de dispositivos médicos es poderosa y rentable, presenta unas políticas bastante laxas a la hora de estudiar los efectos adversos de sus dispositivos y en el caso de Essure, esto no fue la excepción. De hecho, la cadena de noticias CNN tuvo acceso a información confidencial donde corroboró que Bayer pagaba a médicos para que en sus consultas médicas prescribieran Essure. En el 2017 la FDA sacó un comunicado donde afirmaba de manera irresponsable que Essure presenta más beneficios que riesgos, lo que a simple vista parece un chiste ya que en este mismo año fueron reportados a la misma institución más de 12000 quejas. Aun así, gracias a la organización de las mujeres víctimas de Essure, la FDA no tuvo más remedio que ordenarle a Bayer que emitiera una serie de advertencias acerca de este dispositivo, al igual que realizar los estudios pertinentes acerca de la seguridad de este dispositivo y a finales del 2018 tuvo que ser retirado del mercado en Estados Unidos.

Todo lo mencionado anteriormente ocurrió en Estados Unidos (PAIS DE PRIMER MUNDO) y me gustaría plantear y dejar abierta la siguiente pregunta: Si Estados Unidos es un país de primer mundo, donde se supone que las leyes son más rigurosas, ¿qué se supone que tengamos que esperar en Latinoamérica?… sin ánimo de sonar colonialista, creo que a estas alturas no es secreto para nadie, que las instituciones de vigilancia son altamente sobornables y por supuesto misóginas.


 

***Misandra***