Fenimismo radical ¿Una nueva fobia?

El tiempo de trabajo se había extendido, la vídeollamada grupal para la realización del proyecto que nos concernía como equipo de trabajo se tornó silenciosa y de repente, en el aire se expuso una pregunta que, con sus ojos en mí, se dirigía de una forma tan puntual que no dejó espacio si quiera al asombro cuando se escuchó la frase:

“Lineth ¿usted por qué me habla?”.

Era raro, por lo menos viniendo de la compañera que trabajaba conmigo en diferentes asignaturas desde hace un buen tiempo y con la que nunca había tenido algún tipo de altercado, así que mi primera repuesta fue un: “no entiendo ¿cómo así?”, entre risas confusas que se interrumpieron en seguida con un: “pues porque somos compañeras y usted es una buena compañera”. La respuesta evidentemente no había satisfecho su pregunta, porque luego esta se alargó y entonces pude ver de qué se trataba realmente; el hecho de que yo fuera feminista radical, ella pro-vida y estuviéramos trabajando en el mismo equipo con la mayor afinidad posible.

“¿Por qué me habla sabiendo que yo estoy en contra de todo lo que usted piensa?”, era la pregunta que ella me hacía deliberadamente, pues estaba claro para ella, para mí y para nuestros compañeros que siempre nos habían observado y me hacían preguntas al respecto, que ella y yo éramos totalmente polos opuestos, pero seguía siendo confuso para todos cómo coordinábamos tan bien. Para todos menos para mí.

Era un tema que más que evitar hablar con ella, siempre había dejado de lado, en primer lugar, porque no lo creía necesario y en segundo lugar, tenía el equivocado pensamiento de que ella tampoco quería abordarlo y, ¡qué alejada estaba de la realidad! Y es que ¿por qué no podría ser respetuosa yo con otra mujer que no apoyara los ideales que persigo? ¿acaso ser feminista “y de las radicales” como dicen algunos, me convertía en alguien asocial? Eran preguntas que para mí estaban claras, pero que para ella al parecer no.

Cuando hablan sobre las feministas radicales, en seguida pienso en el término “satanizadas”, porque así es como nos tienen en los imaginarios que han creado alrededor de nosotras, unos imaginarios que plantean una especie de realidad alterna donde otras mujeres con un pensamiento opuesto no pueden convivir junto a nosotras, como si fuéramos ogros malhumoradas. Porque a esta sociedad patriarcal le conviene que otras mujeres nos vean así y no cuestionen por qué nosotras les incomodamos tanto. La verdad es que entiendo a mi compañera, es difícil verme amable, atenta y a la par con ella cuando se tiene todo un pensamiento distinto sobre nosotras, es difícil creer que podríamos llevarnos bien cuando todo lo que perseguimos está en constante choque.

¿Qué sentido tendría luchar por todas y no ser sorora con mi compañera? ¿Acaso no crecimos todas con ese pensamiento que nos incrustó una crianza machista? La entiendo porque en algún momento yo pensé así, porque es que el feminismo es un proceso, uno en el que entre más nos adentramos más vamos cuestionando los comportamientos, pensamientos e imaginarios machistas que hemos perpetuado por tantos años, es un proceso que solo debemos estar dispuestas a seguir.

Hace cuatro años jamás me hubiera imaginado en la posición que hoy me encuentro, ya que el entorno que brindaba una familia religiosa y una educación que, aunque debía ser laica nos metía la biblia por los ojos y me ayudaba a alimentar tantas injurias. Por eso no pretendo juzgarla como mujer y comprendo sus razones para seguir sus creencias.

El odio infundado hacia nosotras pareciera miedo, un miedo de ver que hacemos todo aquello que no les gusta y que pone en jaque lo que han considerado normal durante toda su vida, así que, en respuesta a mi compañera yo quisiera hacerle otra pregunta ¿somos realmente nosotras a quienes hay que tenerles miedo?


Por Lineth Sanguino Trillos

Redactora Invitada.

Atención Humanitaria                                                       para mujeres explotadas sexualmente en la prostitución durante la pandemia

Lo que está pasando con las mujeres en la prostitución:

  1. Las mujeres están en esta situación por falta de opciones y muchas han sufrido violencia sexual, y esto las pone en extrema vulnerabilidad.
  2. Los dueños de los pagadiarios y establecimientos van a conservar únicamente a las mujeres y niñas que “más” les produzcan, para sumarles a la deuda todo el tiempo de la cuarentena y luego ponerlas a “producir” el doble para pagarla. A las demás las dejarán en la calle y no tendrán como pagar alimentación primordialmente para ellas y sus hijas e hijos.
  3. Los prostituyentes mal llamados “clientes”, que aún acuden a buscarlas, aprovechan la desesperación para violentarlas de manera más riesgosa y denigrante, por menos dinero.
  4. Las que se enfermen no tendrán servicio de salud, porque a muchas están cautivas, otras no tienen domicilio y no están registradas en el SISBEN.
  5. Las migrantes de Venezuela no conocen sus derechos a la atención en salud como víctimas de violencia sexual y trata de personas. El cierre de frontera también las ha expuesto a más violencia y extorsión en las trochas.
  6. Organizaciones que asumen su vocería, piden ayudas económicas y es posible que estas sirvan también para endeudarlas o comprometerlas con la defensa pública de sus explotadores o justificando la explotación sexual como trabajo.

Recomendaciones para gobiernos locales:

No revictimizar ni criminalizar a las mujeres

  1. Ni funcionarios ni Policía deben tratarlas como vectores o fuentes de propagación del virus, ni multarlas, criminalizarlas o maltratarlas.
  2. No son “trabajadoras” pues no tienen “empleadores” para exigirles que les paguen un salario mientras pasa la cuarentena.
  3. No son “habitantes de calle”, su situación está relacionada con violencia sexual y trata de personas.
  4. Recomendamos utilizar la hoja de lenguaje de la Procuraduría (se anexa) para la emisión de comunicaciones y en el tratamiento del tema con los medios de comunicación.

Medidas humanitarias de emergencia y mediano plazo para las mujeres

  1. Se recomienda adelantar búsqueda activa en zonas de tolerancia y otras donde se conozca que están.
  2. Se recomienda establecer refugios exclusivos para ellas y sus hijos e hijas, con todas las medidas de protección necesarias, con programas similares a los ofrecidos a victimas de violencia doméstica.
  3. Es recomendable que en estos refugios se les preste atención en salud mental (teniendo en cuenta el estrés postraumático complejo que sufre la inmensa mayoría) y la utilización de herramientas terapéuticas alternativas como las psicosensoriales, el yoga y el EMDR, entre otras.
  4. Se recomienda activar procesos de atención que faciliten la reparación de sus derechos vulnerados a salud, educación, justicia, trabajo digno, una vez superada la crisis.
  5. Se recomiendan fondos de emergencia para pago de arriendo, y mercados para las que tengan donde vivir (pueden incluir mínimo: aceite, panela, arroz, fríjol, lenteja, garbanzo, pasta, salsas, enlatados, leche en polvo, huevos, artículos de higiene y libros/juegos para sus hijos e hijas).

Medidas contra los mal llamados “clientes” (demandantes, prostituyentes)

  1. Tener en cuenta que los hombres que pagan por acceder sexualmente a las mujeres son quienes se mueven libremente y pueden transmitirles el virus.
  2. Se recomiendan controles y multas para quienes busquen a las mujeres o las trasladen para utilizarlas.
  3. Se recomiendan campañas en medios de comunicación para promover estas medidas y desestimular la demanda de explotación sexual de mujeres y niñas.

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LA MANADA, EL VERDADERO ANÁLISIS EN FRÍO.

El caso de la manada, ocurrido en España y del cual recientemente se obtuvo a luz pública el veredicto del proceso judicial llevado por las autoridades de ese país, ha dejado un gran sinsabor en diferentes sectores de la sociedad; se ha visto quienes se muestran de acuerdo con la decisión judicial, o en contra, alegando que no existe ningún tipo de delito, la realidad es que la decisión se ha quedado en pañales para abordar el caso nombrado. Particularmente, este artículo ha sido motivado por todo el manejo dado al caso, pero también por el texto titulado “La manada: un análisis en frío”, donde se encuentran diversas posturas que ameritan ser refutadas con bases científicas y experienciales, que se expondrán a continuación.

Para iniciar, es importante resaltar que los delitos sexuales contra adultos tienen y registran un mayor grado de violencia, de igual manera, en el estudio realizado por Ortíz-Tallo, Sánchez & Cardenal (2002), quienes utilizando el inventario clínico multiaxial de Millon II (MCMI-II), el cual sirve para identificar dificultades emocionales e interpersonales, teniendo en cuenta 13 estilos básicos de funcionamiento de personalidad, finalizando con 13 patrones de personalidad, encontraron que los agresores contra mayores de 16 años se hallaban en la escala del MCMI-II, como agresivos/sádicos y abuso de drogas.

Frente a este respecto, también se resalta un importante hecho, retomando la idea de la socióloga y sexóloga experta en género, Delfina Mieville, quien explica que el delito de violación, es específicamente un delito de poder, en sus palabras expresa “el violador viola porque puede” y aclara que no es simplemente o únicamente por una excitación o por “las ganas” que pudiese sentir (tomado de abc.es: “Las víctimas de agresiones sexuales viven el cuestionamiento como una segunda violación»). De igual manera, Femenías & Soza (2009) evidencian la situación en el que los cuerpos de las mujeres cuentan con un valor simbólico que de cierta manera “permite” a los varones, ejercer poder para realizar humillaciones y deshonras de manera que sido una constante histórica.

De igual manera, estas autoras plantean:

El patriarcado tiene el poder de nombrar y de asignar espacios. Para que el contrato sexual como sujeción de las mujeres previa al contrato social –tal como lo ha explicado Carole Pateman- sea posible, es necesario una suerte de contrato simbólico en el lenguaje. Allí los varones acuerdan que las mujeres no tengan lugar en el logos; es decir, que sea hablada, discurseada, interlocutada por las palabras de otros, sin que se le permita una voz autorizada propia y un deseo diferente al nombrado por ellos. En este sentido el patriarcado es un falogocentrismo, en la medida en que se erige en Amo del Lenguaje, en símbolo universal, en la metáfora maestra (del falo), en el poder de mirar y significar. Desde ahí discursea sobre ellas para ellos (PETIT, 2003). Utiliza la fuerza de ideología, de los discursos de su palabra para generar una mística de la feminidad, de la maternidad, de la heterosexualidad obligatoria, negando o desautorizando las palabras que se generan por fuera del pacto y de la fratría (Femenías & Soza, 2009).

La sociedad a través de los tiempos, ha opacado las situaciones que viven las mujeres y el artículo citado “la manada: un análisis en frío” lo recordó una vez más. El texto desde el inicio tiene como objetivo desestimar y desvirtuar la gravedad de los hechos ocurridos en el caso de la manada en España, y lo deja ver tras frases como: “polémico y manipulado interesadamente por muchos actores”, luego dice “cabree a quien cabree”, fácilmente, deja ver que se refiere a las mujeres que salieron “cabreadas” a las calles para protestar con la absurda condena dada a los acusados.

Aunque si es un análisis frío, pero no en el sentido en que el autor lo busca exponer, es más adecuado decir, que es un análisis con falta de empatía y con una visión calculadora y privilegiada, donde utiliza su profesión para tratar de explicar cómo se ha actuado acorde a la ley de España para dar con un veredicto, según él, muy justo y con relevantes hechos que presume la inocencia de la Manada, y a su vez falsear en varias oportunidades las declaraciones de la víctima, dejando entre ver que fue más que consensuado el acto sexual grupal; pero se apega a una justicia, solo para que no se tilde de machista, y así mismo poder defender lo indefendible, la falta de compasión con las partes implicadas es nula a costa de mostrar la presunta inocencia de esos hombres.

El autor, en su redacción burlona, desmerita el auge y el tono político dado por las protestas feministas de las miles y miles de mujeres, que han demostrado su inconformismo ante la decisión judicial obtenida. Tilda de “populismo punitivo” el esfuerzo por transformar las claras formas patriarcales que son visiblemente aplicadas en los ámbitos jurídicos, adicionalmente se queja porque la protesta ha tenido efectos en el gobierno y en los tribunales, pero ¿no es ese el objetivo?, si no se hace ruido jamás se podrán cambiar las violencias sistemáticas y estructurales que existen en contra de las mujeres en cualquier contexto.

Se burla cómodamente de todo este dolor, de todo el proceso que se ha tenido que hacer para evitar que se salgan con la suya; le indigna que se haya tenido la valía de rechazar, de hablar, de cuestionar, y le es más fácil hacer un artículo desestimando el poder de las Mujeres en el mundo, no sin ocultarse tras su profesión,  gramática y estilo de escribir para llevar el proceso al anonimato, demostrando de este modo, el poco valor de las mujeres para el periodista, tanto que ni siquiera confronta directamente, es posible que sea por desprecio o simplemente porque no quiere ponerse en el ojo del huracán…

Es claro que no se puede condenar a nadie sin pruebas, y no se puede violar la presunción de inocencia, pero, dentro de la sentencia se presentan pruebas aceptadas y se deja claro que no ha existido una violación de la presunción de inocencia. En los informes de la sentencia se ha dejado claro que las múltiples declaraciones dadas por la víctima fueron coherentes y mantuvieron la misma esencia cada vez: <<la declaración de “ la denunciante”, satisface los parámetros de credibilidad subjetiva, objetiva y persistencia”>>, contrario a las declaraciones de los acusados que sí presentaban incoherencias.

La sentencia Nº 000038/2018 (caso la Manada) dice específicamente que estaban siendo acusados de cinco delitos continuados de agresión sexual de los artículos 178, 179, 180 1. 1ª , 2ª y 3ª, 192 y 74, Un delito contra la intimidad del artículo 197.1 y 5 del Código Penal, y Un delito de robo con intimidación del artículo 242. 1 del Código Penal, los cuales según la legislación española dicen:

CAPÍTULO PRIMERO

De las agresiones sexuales

Artículo 178

El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años.

Artículo 179

Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años.

Artículo 180

Las anteriores conductas serán castigadas con las penas de prisión de cinco a diez años para las agresiones del artículo 178, y de doce a quince años para las del artículo 179, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1.ª Cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio.

2.ª Cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas.

3.ª Cuando la víctima sea especialmente vulnerable, por razón de su edad, enfermedad, discapacidad o situación, salvo lo dispuesto en el artículo 183. 

Artículo 192

1. A los condenados a pena de prisión por uno o más delitos comprendidos en este Título se les impondrá además la medida de libertad vigilada, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad. La duración de dicha medida será de cinco a diez años, si alguno de los delitos fuera grave, y de uno a cinco años si se trata de uno o más delitos menos graves. En este último caso, cuando se trate de un solo delito cometido por un delincuente primario, el tribunal podrá imponer o no la medida de libertad vigilada en atención a la menor peligrosidad del autor.

2. Los ascendientes, tutores, curadores, guardadores, maestros o cualquier otra persona encargada de hecho o de derecho del menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección, que intervengan como autores o cómplices en la perpetración de los delitos comprendidos en este Título, serán castigados con la pena que les corresponda, en su mitad superior.

No se aplicará esta regla cuando la circunstancia en ella contenida esté específicamente contemplada en el tipo penal de que se trate.

3. El juez o tribunal podrá imponer razonadamente, además, la pena de privación de la patria potestad o la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento, por el tiempo de seis meses a seis años, y la pena de inhabilitación para empleo o cargo público o ejercicio de la profesión u oficio, por el tiempo de seis meses a seis años. A los responsables de la comisión de alguno de los delitos de los Capítulos II bis o V se les impondrá, en todo caso, y sin perjuicio de las penas que correspondan con arreglo a los artículos precedentes, una pena de inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido que conlleve contacto regular y directo con menores de edad por un tiempo superior entre tres y cinco años al de la duración de la pena de privación de libertad impuesta en su caso en la sentencia, o por un tiempo de dos a diez años cuando no se hubiera impuesto una pena de prisión atendiendo proporcionalmente a la gravedad del delito, el número de los delitos cometidos y a las circunstancias que concurran en el condenado.

CAPÍTULO PRIMERO

Del descubrimiento y revelación de secretos

Artículo 197

El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

Artículo 242

El culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años, sin perjuicio de la que pudiera corresponder a los actos de violencia física que realizase.

Artículo 74

No obstante lo dispuesto en el artículo anterior, el que, en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofendan a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, será castigado como autor de un delito o falta continuados con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior, pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado.

Ahora, teniendo en cuenta los apartes de la sentencia, dentro de los hechos probados se incluyen frases como: <<ambos la apremiaron a entrar en el portal tirando de “(…)>>;  <<“la denunciante”, quien de esa guisa entró en el recinto de modo súbito y repentino, sin violencia.”>>; <<“Cuando le introdujeron en el portal , los procesados, le dijeron “calla” , significándole que guardara silencio mediante el gesto de llevarse la mano abierta a la boca”>> ; <<“(…)Cuando “ la denunciante” accedió al primer rellano, la puerta de acceso, estaba abierta , tenía delante de ella a uno de los procesados y detrás a otros. De este modo fue dirigida por los procesados al habitáculo que se acaba de describir, donde los acusado le rodearon”>>…

<<(…)Al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión, conseguida conforme a lo pretendido y deseado por los procesados y querida por estos , “ la denunciante” se sintió impresionada y sin capacidad de reacción. En ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga. “La denunciante”, sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados”>>.

Si este último párrafo no le hace pensar que la denunciante se encuentra bajo una clara situación de violencia, que no se muestra en forma de golpes pero sí contextual, psicológica y por supuesto patriarcal, no sé qué signifique violencia para quien se encuentre leyendo el presente texto, luego, en el análisis de vídeos se dice: << La denunciante durante todo el desarrollo de la secuencia muestra un rictus ausente, mantiene durante todo el tiempo los ojos cerrados, no realiza ningún gesto ni muestra ninguna actitud que impresione de toma de iniciativa respecto de actos de índole sexual, ni de interacción con los realizados por los procesados ; apreciamos que los soporta en un estado que nos sugiere, ausencia y embotamiento de sus facultades superiores>>. Finkelhor (citado por Lin Ching, 2005), señala que los violadores obligan por la fuerza, luchan algunas veces y en otras, se excusan en la pasividad de la víctima, que reacciona de esta manera por las amenazas implícitas o explicitas que pudiera experimentar.

Adicionalmente, dentro de los hechos probados, vistos y concluidos a partir de los vídeos provistos por los mismos acusados, se observa la forma en que fue accedida la víctima, en múltiples ocasiones por “la manada”, por vía vaginal, anal y bucal. Otro de los hechos claves a tener en cuenta, es el nivel de alcohol en que se encontraba la víctima, “un resultado positivo de 0,91 +/- 0,05 g/l de alcohol en sangre y 1,46 +/- 0,06 g/l de alcohol en orina.”, lo cual, impide pensar en un consentimiento bajo ninguna circunstancia (Oxman, 2015).

De igual manera, se conoce que la víctima sí fue diagnosticada bajo un trastorno de estrés postraumático, y así mismo, se encuentra recibiendo desde septiembre de 2017 un tratamiento psicológico en el Centro de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Agresión Sexual de la Comunidad de Madrid (CIMASCAM).

Por cuanto respecta al punto en que se dice que no existe una sumisión provocada por estrés agudo, porque hay más actividad que pasividad en la denunciante, queda totalmente aclarado, tanto en los vídeos como en el análisis dado en la sentencia, que es textualmente el siguiente: <<Estas puntualizaciones, no nos impide apreciar la persistencia material en la incriminación, en el sentido antes señalado; coinciden en el aspecto esencial , relativo a que las relaciones de contenido sexual se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron, de modo que las prácticas sexuales se realizaron, sin la aquiescencia de la denunciante en el ejercicio de su libre voluntad autodeterminada, quien se vió así sometida a la actuación de aquellos (…)>>.

Durante toda la sentencia se reitera que al analizar los vídeos no se aprecia un bienestar, comodidad o goce por parte de la denunciante, contrario a lo observado de los acusados, quienes mantenían una actitud “de jactancia”. Ahora, en cuanto a los gemidos que aluden supuestamente estar relacionados con placer, queda claro también, según lo que se aprecia en los vídeos, que efectivamente son gemidos, pero, estos son producto del dolor. <<(…)Este video ilustra en nuestra consideración bien a las claras la realidad de la situación , muestra de modo palmario que la denunciante está sometida a la voluntad de los procesados , quienes la utilizan como un mero objeto, para satisfacer sobre ella sus instintos sexuales>>.

Habiendo señalado todo lo anterior, queda totalmente refutado aquello que el autor de “la manada: un análisis en frío” pudo haber dicho en su escrito, sin necesidad de ir mucho más allá del sentido común, pero también basado en la misma sentencia y los hechos científicos y sociales que pudieren relacionarse en este proceso. En este sentido, queda expresar, que según lo leído a lo largo de la sentencia, pareciere que se fuera a aceptar condenar a los acusados por los delitos por los cuales fueron denunciados, en lo referente a las agresiones sexuales, sólo para terminar determinando que las prácticas sexuales encasillan dentro del marco dado por el artículo 181.3 del código penal, apreciando también el agravante número cuatro, los cuales dicen lo siguiente, dejando fuera de consideración la clara situación de violencia que representa en sí el hecho de la violación.

1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.

3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima.

4. En todos los casos anteriores, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años.

Una de las principales conclusiones es, que definitivamente el código penal por el cual se rige la justicia española se encuentra mal enfocado y fuera de la realidad, y contra corriente a las cortes internacionales (Amnistía Internacional, 2011 ) y sin tener en cuenta argumentos científicos; es inconcebible y no se puede entender cómo es posible que se pretenda calificar o determinar una ausencia de violencia, sin embargo, son los vacíos en las legislaciones que se deben trabajar, y por eso se reitera la necesidad de protesta que conlleve a la toma de conciencia y transformación de las leyes como herramienta patriarcal, para que pasen a ser y cumplir su verdadera función.

Otra de las conclusiones, es la importancia de reflexionar sobre las violencias que sufren las mujeres alrededor del mundo, (Arroyo & Valladares, 2005; Afanador & Caballero, 2012), es importante cuestionar, de manera continua y sin importar las susceptibilidades que puedan herirse, porque finalmente, las mujeres no pueden seguir esperando justicia de un sistema patriarcal que pone muy poco de su parte para la protección y garantía de derechos de las mujeres. Para este caso, se puede tener en cuenta la revisión realizada por Garrido (1989) uno de los principales teóricos frente a este tema, y citando a Wies & Weis, expone que se establece un modelo que responde desde un planteamiento sociológico, que tiene en cuenta los procesos de socialización, en esta se resaltan aquellos roles y estereotipos que son atribuidos tanto a hombres como a mujeres en el ámbito sexual, convirtiendo a la mujer en una víctima legitimada.


Referencias

Afanador, M., & Caballero, M. (2012). La violencia sexual contra las mujeres. Un enfoque desde la criminología, la victimología y el derecho. Reflexión Política, 14 (27), 122-133.

Abc.es.

Extraído de: http://www.abc.es/sociedad/abci-juicio-manada-victimas-agresiones-sexuales-viven-cuestionamiento-como-segunda-violacion-201711162203_noticia.html

Amnistía Internacional. (2011). Violación y violencia sexual. Leyes y normas de derechos humanos en la corte penal internacional.

Arroyo, R. & Valladares, L. (2005). Derechos humanos y violencia sexual contra las mujeres. Las mujeres, Violencia Sexual contra las Mujeres, Edición Gilma Andrade Moncayo, Proyecto regional Corte Penal Internacional y Justicia de Género, La Morada, Corporación Promoción de la Mujer, Serie Documentos Técnico Jurídicos, 2005. Extraído de: http://equis.org.mx/wp-content/uploads/2016/01/S_5.pdf

Confidencial andaluz. (2018). La manada: un análisis en frío. Extraído de: http://confidencialandaluz.com/manada-sentencia-analisis-cgpj-rafael-catala/

Femenías, M. & Soza, P. (2009). Poder y violencia sobre el cuerpo de las mujeres. Sociologias, Porto Alegre, ano 11, nº 21, jan./jun. 2009, p. 42-65. Extraído de: http://www.scielo.br/pdf/soc/n21/04.pdf

Garrido, V. (1989). Psicología de la violación. Estudios de psicología, 1989, 38, 91-110.

Jefatura de estado, España. Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Extraído de: http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.html

Lin Ching, R. (2005). Psicología forense: principios fundamentales. 1 ed. Extraído de: https://books.google.com.co/books?id=bSd3q_EuXW0C&pg=PA129&lpg=PA129&dq=por+qu%C3%A9+las+v%C3%ADctimas+se+paralizan++en+las+violaciones+%2B+psicolog%C3%ADa&source=bl&ots=G1T4p6R-1I&sig=LlOG9RXp4NkmiLsA9iEsaQ2zUEw&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjZoeXk4ofbAhUDpFkKHSouB8YQ6AEIZTAI#v=onepage&q=por%20qu%C3%A9%20las%20v%C3%ADctimas%20se%20paralizan%20%20en%20las%20violaciones%20%2B%20psicolog%C3%ADa&f=false

Ortíz-Tallo, M., Sánchez, L. & Cardenal, V. (2002). Perfil psicológico de delincuentes sexuales. Un estudio clínico con el MCMI-II de Th. Millon. Revista de Psiquiatría, Facultad de Medicina de Barcelona, (2002), 29, 3, 144- 153. Extraído de: https://www.uma.es/psicologia/docs/eudemon/investigacion/perfil_psicologico_de_delincuentes_sexuales.pdf

Oxman, N. (2015). “La incapacidad para oponerse en los delitos de violación y abusos   sexuales”. Polít. crim. Vol. 10, Nº 19 (Julio 2015), Art. 4, pp. 92-118. Extraído de: [http://www.politicacriminal.cl/Vol_10/n_19/Vol10N19A4.pdf]

S E N T E N C I A Nº 000038/2018. Extraído de:  http://confidencialandaluz.com/wp-content/uploads/2018/04/sentencia_la_manada.pdf