Análisis acerca de la perspectiva de privilegio.

En vista de las reacciones controversiales ocasionadas por la columna de opinión escrita por Margarita Rosa de Francisco en el periódico colombiano El Tiempo titulada “Puta y putero” y la respuesta a ese artículo escrita por Yoko Ruiz, quien es una mujer trans que se autodenomina “Trabajadora sexual” y publicada en la revista Vice, nos dimos la tarea de revisar varios puntos.

Yoko Ruíz afirma lo siguiente: “La mayoría de prostitutas nos dedicamos a este oficio porque queremos, porque nos gusta disfrutar sin tabúes nuestra sexualidad y porque el derecho a la autonomía implica que podemos decidir cómo ganarnos la vida” y quisimos saber que dicen las estadísticas al respecto.

La ONG Anesvad afirma que 8 de cada 10 mujeres “ejercen la prostitución” (mejor dicho: explotadas sexualmente) en España en contra de su voluntad (1); así mismo la Organización Mundial del Trabajo OIT documenta que en el 2017 había 4,8 millones de víctimas de explotación sexual en todo el mundo, la cual afecta de manera desproporcionada a las mujeres y niñas, siendo estas el 99% de las víctimas en la explotación sexual comercial (2), pero se cree que en realidad son muchas más, ya que es difícil cuantificar la dimensión de un negocio ilegal y clandestino como es la trata, que diversifica sus modos de explotación y afecta prácticamente a todas las naciones del mundo (así sea en diferentes formas: como país de origen, tránsito o destino de las víctimas). En México, aunque no se tienen estadísticas claras acerca de las mujeres víctimas de trata, el portal SinEmbargo (3) publicó que el 83% de las mujeres explotadas sexualmente en la prostitución, se iniciaron antes de los 16 años (lo que nos ubica claramente en que este porcentaje hace parte de la explotación infantil) y el 96% de estas mujeres son víctimas de violencia. En Colombia en un documento oficial de la OIT (4) establece que en el contexto del conflicto armado la “esclavitud sexual y la promoción de la prostitución” ha sido suscitada principalmente por los grupos paramilitares y la organización Women’s Link WorldWide (WLW) (5) reveló que en el 2013 Colombia sería el segundo país latinoamericano más afectado por la trata, con alrededor de 70 mil víctimas de las cuales el 58% son directamente de explotación sexual. Un panorama similar se observa en el resto del territorio latinoamericano.

Estas cifras son lo suficientemente altas como para alarmarnos acerca del tema, lo que contrasta con la siguiente afirmación del artículo de Vice, donde Yoko dice acerca de la trata que: “estos casos no representan la totalidad del trabajo sexual y ni siquiera una buena parte”.

Por otra parte, nos gustaría hacer algunas salvedades acerca de la visión de la prostitución como un “trabajo”. En la revista académica World development fue publicado un estudio hecho por E. Neumayer (6) del London School of Economics and Political Science Reino Unido en colaboración con investigadores de otras dos instituciones alemanas, donde analizaron el impacto de la legalización de la prostitución sobre el aumento del tráfico de mujeres y encontraron que existe una relación intrínseca entre estos dos fenómenos ya que los países que optaron por legalizar la prostitución, ampliaron su demanda de mercado y esta tuvo que ser suplida mayoritariamente por mujeres en condición de trata; aunque este estudio se realizó con cifras oficiales de 150 países, estas cifras solo muestran una parte de la realidad de este flagelo  y estos hallazgos nos parecen importantes porque confirman nuestra tesis de que la trata y el “trabajo sexual” son dos caras de la misma moneda. Por otra parte, A. Kotsadam y colaboradores (7) publicaron en el European Journal of Law and Economics un estudio donde tomaron dos países que tienen legislaciones abolicionistas (Noruega y Suecia) y encontraron que existe una relación proporcional entre la aplicación de leyes que castigan a los puteros y la reducción notable del tráfico de mujeres con fines de explotación.

Otro de los comentarios que nos llamó la atención de este artículo es: “Equiparar el consumo de servicios sexuales con un acto violento como la violación es totalmente desacertado, pues el servicio sexual es más que sexo, es un intercambio psicoafectivo en el que media siempre el consentimiento.” Y nos parece que gracias a las cifras que mostramos anteriormente, el consentimiento no es una situación real con este panorama; además esta afirmación perpetúa estereotipos nocivos como el uso servil del cuerpo de las mujeres por parte de los hombres y fungir como sus cuidadoras, lo que es profundamente misógino.

También nos llamó la atención que Yoko refutara con mucho énfasis a Margarita Rosa que negara su capacidad de agencia, cuando la columna de opinión nunca se refiere a esta y a su vez comenta lo siguiente “Margarita, replicando la ligereza del análisis de Helena Hernández, afirma: que es evidente que la prostitución es una consecuencia directa del fenómeno de la pobreza. Aquí el clasismo brilla a más no poder”, porque al leer el documento colombiano de la OIT que citamos anteriormente, observamos que si se encuentra una clara relación entre la explotación sexual y el estrato socioeconómico de las mujeres víctimas de este flagelo (4).

“En un país como Colombia el abolicionismo es obligar a miles de mujeres a la clandestinidad, exponiéndolas a la vulneración de sus derechos por parte de redes de explotación sexual. El prohibicionismo aumenta los prejuicios y la persecución, dándole más poder a la institución que más violenta los derechos de las trabajadoras sexuales: la policía. Porque no nos digamos mentiras: así la prohíban la prostitución no se va a acabar. Es preferible mejorar las condiciones y brindarles seguridad a las mujeres que criminalizarlas o perseguir a su única fuente de ingresos, los clientes.” En este extracto nos empieza a quedar claro que la redactora del artículo tiene un profundo desconocimiento acerca del abolicionismo, ya que lo equipara al prohibicionismo. Los dos conceptos en si son opuestos, ya que el abolicionismo NUNCA busca poner en el foco punitivo a las mujeres utilizadas sexualmente en la prostitución, ni penalizarlas, de hecho propone que las sanciones las asuman los tratantes y los puteros, ya que concibe que la comercialización del cuerpo de las mujeres las desprovee de su dignidad humana; lo que es totalmente opuesto a lo que propone el prohibicionismo, que penaliza directamente a las mujeres en condición de prostitución, teniendo en cuenta también, que desde el abolicionismo se busca para las mujeres el restablecimiento de sus derechos como víctimas de explotación sexual, la garantía de la justicia, reparación y no repetición.

Yoko tiene todo el derecho del mundo de tener su propia visión acerca de su vivencia del tema y a expresarlo en un medio visible como lo es la revista Vice, pero su experiencia individual no tendría por qué opacar una realidad que es fundacional en el patriarcado y convierte a las mujeres en esclavas.

Ahora sería interesante reflexionar acerca de quien realmente tiene privilegios en esta discusión.

¡Saludos amigas!

“La objetivización del cuerpo de las mujeres puede ser perfectamente el punto más destructivo de la jerarquía del género.” Andrea Dworkin


**MiSandra**

Rethinking the Apocalypse: An Indigenous Anti-Futurist Manifesto *Traducción*

La traducción es una actividad creativa y brinda un margen de decisión y acción política. 

Esta es una traducción de Rethinking the Apocalypse: An Indigenous Anti-Futurist Manifesto, documento que fue publicado www.indigenousaction.org. El radicalismo anti-industria de sus aseveraciones me animaron a tomar una decisión traductológica también radical. Desde el abolicionismo del género se cuestiona la nueva usanza, al menos en entornos medianamente educados de América hispanohablante, el uso de la letra E para modificar y “neutralizar” el género gramatical de cada palabra. Se supone que este experimento neolingüístico pretende “incluir” a la “diversidad de géneros” como una estrategia de desmantelamiento del patriarcado. Opino que esto no puede estar más lejos de ser útil o conveniente, y más bien afianza el temor y la prohibición de darle a las mujeres un lugar más protagónico en el discurso. Es un eco de la nueva doctrina que sitúa en núcleo de creación de significado a la “identidad autopercibida” de género de cada persona. Es una falacia que relativiza y amplía el significado de las palabras mujer y hombre, y el uso del lenguaje en torno a los sexos, hasta el punto en que se vacía de significado.

Como un pequeño acto de resistencia decidí subvertir en vez de relativizar el género de las palabras, respetando el funcionamiento y la integridad de cada vocablo, en la medida de lo posible. En un texto con la fuerza de éste, el uso político de los pronombres y del género de los sustantivos y los adjetivos da cuenta del efecto mental de darle protagonismo a las mujeres y a la calidad de hembra, fundamental para la constitución de una estructura social y de significado. 

Repensando el apocalipsis: Un manifiesto Indígena Anti-Futurista

Esta es una transmisión desde un futuro que no sucederá. De un pueblo que no existe.

Repensando el apocalipsis: un manifiesto anti-futurista.

“El fin se acerca. ¿O ya ha venido y se ha ido antes?

– Una ancestra

¿Por qué podemos imaginarnos el fin del mundo, pero no el fin del colonialismo?

Vivimos el futuro de un pasado que no es el nuestro.

Es una historia de fantasías utópicas e idealización apocalíptica.

Es un orden social patógeno de futuros imaginados, construidos sobre el genocidio, la esclavización, el ecocidio y la ruina total.

¿Qué conclusiones deben ser entendidas en un mundo construido con huesos y metáforas vacías? Un mundo de finales fetichizados calculados en medio de la ficción colectiva de espectros virulentos. Desde los tomos religiosos hasta el entretenimiento científico ficcionalizado, cada imaginada línea de tiempo construida de manera tan predecible; inicio, nudo, y por último, El Desenlace.

En esta narrativa hay inevitablemente un protagonista luchando contra una Otra Enemiga (¿una apropiación genérica de la espiritualidad Africana/Haitiana, un “zombi”?), y te cuento el final: no eres tú ni yo. Tantos están tan ávidos de ser los únicos sobrevivientes del “apocalipsis zombi”. Pero estas son metáforas intercambiables, esta Otra/zombi, este apocalipsis.

Estas metáforas vacías, esta linealidad, sólo existen dentro del lenguaje de las pesadillas, son al mismo tiempo parte de la imaginación apocalíptica e impulso.

Esta manera de “vivir” o “cultura”, es de una dominación que consume todo para su propio beneficio. Es un reordenamiento económico y político que encaja en una realidad que descansa sobre pilares de competencia, propiedad y control en la búsqueda de rédito y explotación permanente. Profesa “libertad” aunque sus cimientos se enraizan en tierras robadas mientras que su estructura misma está construida por vidas robadas. Es esta misma “cultura” la que debe tener siempre una Enemiga Otra, para echarle la culpa, para hacer el reclamo, para confrontar, esclavizar y asesinar.

Una enemiga subhumana a la cual no solamente está permitido someter sino que también se espera que sea sometida a todas las formas de violencia extrema. Si no tiene una Otra inmediata, una construye  meticulosamente. Esta Otra no está hecha de miedo pero su destrucción es forzada por él. Esta Otra es constituida a partir de axiomas apocalípticos y miseria permanente. Este Extrañamiento, esta enfermedad del egoísmo caníbal, manifiesta quizás su mejor síntoma en su estratagema más sencilla, en la de nuestra reconstrucción silenciada:

Son sucias, no son aptas para la vida, son inútiles, son incapaces, son desechables, son infieles, carecen de valor, están hechas para beneficiarnos, odian nuestra libertad, son indocumentadas, son raras, son negras, son indígenas, son menos, están en contra de nosotros, hasta que finalmente, no son.

En este mantra constante de violencia reformulada, en el que eres Tú o son Ellas. Es la Otra quien es sacrificada por una continuidad inmoral y cancerosa. 

Es la Otra quien es envenenada, quien es bombardeada, quien es abandonada silenciosamente entre los escombros.

Esta forma de no ser que ha infectado todos los aspectos de nuestras vidas, que es responsable de la aniquilación de especies enteras, la intoxicación de los oceanos, el aire y la tierra, el desmonte y quema de bosques enteros, el encarcelamiento masivo, la posibilidad tecnológica de una guerra que acabe con el mundo, y las crecientes temperaturas a escala global, esto es la política letal del capitalismo, es pandemia. 

Un final que ya ha pasado antes. 

La invasión física, mental, emocional y espiritual de nuestras tierras, cuerpos y mentes para colonizarlas y explotarlas, es colonialismo. Barcos que navegan con vientos envenenados y mareas ensangrentadas atravesando el océano impulsados con un aliento superficial y un impulso de esclavitud, millones sobre millones de vidas fueron extinguidas silenciosamente antes de que pudieran nombrar a su enemigo. 1492. 1918. 2020… Mantos de guerra biológica, el exterminio del Búfalo, nuestro pariente, la condenación de ríos dadores de vida, la incineración de la tierra inmaculada, las marchas forzadas, el encarcelamiento pactado, la educación coercitiva a través del abuso y la violencia. La cotidianidad de la post-guerra, el post-genocidio, negociando la humillación post-colonial de nuestro lento suicidio en masa en el altar del capitalismo; trabajar, producir, pagar, rentar, beber, coger, reproducirse, jubilarse, morir. Está al lado del camino, está en oferta en los mercados indígenas, sirviendo bebidas en el casino, surtiendo mostradores, son las agradables Indias detrás de ti. Estos son los regalos de los destinos manifiestos que nos infestan, este es ese imaginario futurizado del que nuestros captores nos obligarían a hacer parte y al que nos habrían obligado a perpetuar. La imposición despiadada de este mundo muerto fue liderado por una utopía idealizada como Mausoleo, fue “por nuestro propio bien” un acto de “civilización”. Matar a la “India”; matar nuestro pasado y con él, nuestro futuro. “Salvar al hombre”; imponiendo otro pasado y con él otro futuro. 

Estos son los ideales apocalípticos de los abusadores, racistas y hetero-patriarcas. La ciega fe doctrinal de aquellos que sólo pueden ver la vida a través de un prisma, un caleidoscopio fracturado de una guerra total e infinita.

Es un apocalipsis que coloniza nuestras imaginaciones y destruye nuestro pasado y nuestro futuro simultáneamente. Es una lucha para dominar el significado humano y toda existencia.

Este es el futurismo del colonizador, el capitalista. Es a un mismo tiempo cada uno de los futuros robados alguna vez por el saqueador, el militarista y el violador.

Esto siempre se ha tratado de la existencia y la no existencia. Es el apocalipsis, actualizado. Y siendo un destino fatal la única certeza, el colonialismo es una plaga.

Nuestras ancestras entendieron que no se puede razonar ni negociar con esta manera de ser. Que no puede ser mitigada ni redimida. Entendieron que el apocalipsis solo existe en absolutos.

Nuestras ancestras soñaron en contra del fin del mundo.

Han pasado muchos mundos antes de este. Nuestras historias tradicionales están estrechamente tejidas en el tejido del nacimiento y el final de los mundos. A través de estos cataclismos hemos aprendido muchas lecciones que han formado lo que somos y la forma como debemos ser entre nosotras. Nuestras maneras de ser se nutren al encontrar armonía desde y hacia la destrucción de los mundos. La elíptica. Nacimiento. Muerte. Renacimiento.

Tenemos un desconocimiento de historias y más historias del mundo que es parte de nosotras. Es el lenguaje del cosmos, habla en profecías talladas hace mucho en las cicatrices donde soñaron nuestras ancestras. Es la danza fantasmal, los siete fuegos, el nacimiento del Búfalo Blanco, la séptima generación, son los cinco soles, está escrito en piedra cerca a Oraibi, y más allá. Estas profecías no son solamente predictivas, también son diagnósticas e instructivas. Somos las soñadoras soñadas por nuestras ancestras. Hemos atravesado todo el tiempo entre los alientos de nuestros sueños. Existimos al mismo tiempo con nuestras ancestras y las generaciones no nacidas aún. Nuestro futuro está en nuestras manos. Es nuestra mutualidad e interdependencia. Es nuestro familiar. Está en los pliegues de nuestras memorias, doblado cuidadosamente por nuestras ancestras. Es nuestro Sueño colectivo, y es Ahora. En ese entonces. Mañana. Ayer.

La imaginación anti-colonial no es una reacción subjetiva a los futurismos coloniales, es un futuro anti-colonizador. Nuestros ciclos de vida no son lineales, nuestro futuro existe sin tiempo. Es un sueño, no colonizado. 

Este es el anti-futuro indígena.

No nos importa cómo llaman nuestros enemigos a su mundo muerto ni cómo nos reconocen o nos admiten a nosotras o a estas tierras. No nos importa re-implementar sus maneras de manejar el control o honrar sus acuerdos o legislaciones muertas. No serán compelidos a terminar con la destrucción sobre la cual se predica su mundo. No nos plegamos ante ellos para acabar con el calentamiento global, pues es la conclusión de su imperativo apocalíptico y su vida está edificada sobre la muerte de la Madre Tierra.

Enterramos a la derecha y la izquierda en la tierra que ellos ansían consumir tan ávidamente. La conclusión de la guerra ideológica de la política colonial es que los Pueblos Indígenas siempre pierden, a menos que nos perdamos a nosotros mismos. Los capitalistas y los colonizadores no nos llevarán a la salida de sus futuros muertos.

La idealización apocalíptica es una profecía que se autosatisface. Es el fin lineal del mundo desde adentro. La lógica apocalíptica existe dentro una zona muerta espiritual, mental y emocional que también se canibaliza a sí misma. Son los muertos que se levantan consumir la vida toda.

Nuestro mundo vive cuando su mundo deja de existir.

Como anti-futuristas Indígenas, somos la consecuencia de la historia del futuro del colonizador. Somos la consecuencia de su guerra contra la Madre Tierra. No permitiremos que el espectro del colonizador y los fantasmas del pasado ronden las ruinas de este mundo. Somos la actualización de nuestras profecías. 

Esta es la re-emergencia del mundo de los ciclos. Esta es nuestra ceremonia. 

Entre cielos silenciosos. El mundo respira de nuevo y la fiebre cede. 

La tierra está en silencio. Esperando a que escuchemos

Cuando hay menos distracciones, vamos al lugar del que emergieron nuestros ancestros.

Y su/nuestra voz.

Hay una canción más vieja que los tiempos de acá, sana más profundo que lo que la cuchilla del colonizador podría cortar nunca. 

Y allí, nuestra voz. Siempre fuimos sanadoras. Esta es la primera medicina.

El colonialismo es una plaga, el capitalismo es pandémico.

Estos sistemas son anti-vida, no serán forzados a curarse a sí mismos 

No permitiremos que estos sistemas corruptos y enfermos se recuperen.

Nos extenderemos.

Somos los anticuerpos.

+ + + +

Addendum:

En nuestro pasado/su futuro fueron los ataques no sistemáticos y no lineales a la infraestructura crítica como instalaciones de gas, corredores de transporte, suministros de energía, sistemas de comunicación, y más, los que hicieron del colonialismo poblador una imposibilidad en estas tierras.

– Nuestra organización era celular, no requería movimientos formales.

– La ceremonia era/es nuestra liberación, nuestra liberación era/es ceremonia.

– Honrábamos a nuestras sagradas enseñanzas, nuestros ancestros y las generaciones por venir.

– No tomábamos el crédito de nada. No expedíamos comunicados. Nuestras acciones eran nuestra propaganda.

– Celebramos la muerte de la solidaridad izquierdista y su miope romanticismo apocalíptico.

– No pedimos nada de los capitalistas/colonizadores.

– + + + + 


Fuentes:

  1. http://www.indigenousaction.org/rethinking-the-apocalypse-an-indigenous-anti-futurist-manifesto/?fbclid=IwAR1pC1xdMebIae_LYkHD9TC6NMTxdggeJMKOCE9ByOIWPlUfjeZkIZetxL2.
  2. En el original “weitko disease”, enfermedad del egoísmo. [N. de T.]

Victoria Argoty

Redactora invitada

Violencia en los pueblos

Reconocemos que la cuarentena preventiva y obligatoria no es la causa de las violencias, como reconocemos también que es una característica que puede agravar las situaciones de esta índole.
A diario vemos casos de violencia de género en la televisión en “ciudades grandes”, o muy alejadas, y nos horrorizamos, nos sorprendemos, nos espantamos; pero suele ser muy común que así como nos impactan los casos que son de lejos, omitamos, silenciemos y hasta neguemos las violencias que ocurren en nuestro propio pueblo, que también son diarias, que también son cotidianas, que también ponen en riesgo la vida de nuestras mujeres.
Vivo en una localidad de Entre Ríos, Argentina, que se llama Villa Elisa y tiene menos de 15.000 habitantes. En la tarde de ayer un muchacho de 30 años intentó prender fuego a su ex novia de 20, rociándola con nafta. Afortunadamente no llegó a concretar el hecho, pero sí fueron agredidas tanto ella como su hermana y su mamá, que en definitiva, fueron quienes lograron salvarla para que el hombre en cuestión no la quemara viva.

Ayer también, en Santo Tomé (provincia de Santa Fe, Argentina), una mujer fue gravemente herida cuando su marido y padre de sus tres hijos le arrojara una olla con agua hirviendo sobre su cuerpo, ocasionándole enormes quemaduras que pudieron costarle la vida. No fue la primera vez que es agredida por este hombre, quien la ha atacado incluso frente a sus propios hijos.
Y así, cientos y cientos de casos para contar, que por una u otra razón no llegan a los medios nacionales, y quedan en silencio.
Estas cosas nos pasan a las mujeres en Latinoamérica, diariamente. Ni en casa estamos a salvo.
Y por muy reiterativo que suene, por mucho que piensen que es ponernos en el lugar de
víctima, lo que hacemos es visibilizar una realidad que se ha llevado a miles de mujeres en
manos de su agresor.
La única forma de lidiar con la violencia machista y sistemática, es reconociendo de qué
manera existe, cómo se expresa, cómo y dónde aparece, y sobre todo: quiénes la sufrimos, quiénes la padecemos.
Como colectivo, desde Femicanas: el aquelarre, repudiamos estos hechos y consideramos urgente implementar políticas públicas que apunten a la prevención, pero también que tengan un abordaje adecuado para la atención de estas situaciones una vez ocurridas. No podemos seguir expuestas y desamparadas, y estos crímenes no pueden continuar en la impunidad.
¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!


***Colo***

INDUSTRIA DE DISPOSITIVOS MÉDICOS, CAPITALISMO Y MISOGINIA (PARTE I)

Queridas amigas, esta vez me animé a escribirles porque vi un documental en Netflix que se llama “Salud a la Venta”, que me dejó bastante aterrada y horrorizada, ya que tiene diversos testimonios de mujeres víctimas de la industria de dispositivos médicos en Estados Unidos; a continuación, les hablaré de Essure y en futuras entregas les comentaré acerca de la malla quirúrgica y de un robot llamado da Vinci usado para realizar histerectomías (extirpación del útero parcial o total).

Essure de bayer fue recientemente publicitado como el “anticonceptivo más seguro del mundo” y se volvió muy famoso y usado entre mujeres mayores de 30 años con “paridad satisfecha” (obvio, porque si no le has parido hijos al patriarcado, no tienes derecho a esterilizarte). Antes de Essure, la única manera de esterilizarte de manera definitivamente era la salpingoclasia, la cual consiste en una intervención quirúrgica en la que se cortan las trompas de Falopio. El mecanismo de acción de Essure consiste en insertar una espiral metálica dentro de cada trompa de Falopio, entonces esta hace una herida que cicatriza y de esta manera se hace una barrera física entre los espermatozoides y el óvulo; es importante resaltar que la mayoría de su publicidad se basa en que su implantación en el aparato reproductivo de las mujeres es “rápido, seguro y sin anestesia”. Hasta acá todo color de rosa, porque suena muy bien ¿verdad?, desgraciadamente al patriarcado nunca le ha interesado nuestra autonomía reproductiva, ni considerarnos como sujetas de estudio ni para los medicamentos, ni dispositivos médicos dirigidos hacia nosotras y no ha tenido reparo de tomarnos como conejillos de indias, mientras sus empresas lucran a costillas de nuestra salud.

Muchas mujeres que accedieron a este implante, resultaron con diversos problemas de salud que van desde: perforaciones de órganos vecinos (como los intestinos y el útero), dolores severos, alergia al níquel (presente en estos implantes) y desplazamiento del implante a otros órganos; por lo que tuvieron que pasar por el martirio de someterse a cirugías para retirar los implantes y en algunos casos donde fueron mal retirados, muchas mujeres tuvieron que recibir histerectomías debido a que su útero albergaba trozos perjudiciales de este implante.

Gracias a las redes sociales, muchas mujeres que padecieron los terribles efectos secundarios de este dispositivo pudieron convergir en un grupo en Facebook llamado “Essure problems” que alcanzó más 37000 usuarios, donde pudieron compartir sus disgustos e incomodidades frente al uso de Essure y se organizaron con el fin de presionar a la FDA para retirar este dispositivo del terror del mercado.

Algo que es importante considerar, es que, aunque la industria de dispositivos médicos es poderosa y rentable, presenta unas políticas bastante laxas a la hora de estudiar los efectos adversos de sus dispositivos y en el caso de Essure, esto no fue la excepción. De hecho, la cadena de noticias CNN tuvo acceso a información confidencial donde corroboró que Bayer pagaba a médicos para que en sus consultas médicas prescribieran Essure. En el 2017 la FDA sacó un comunicado donde afirmaba de manera irresponsable que Essure presenta más beneficios que riesgos, lo que a simple vista parece un chiste ya que en este mismo año fueron reportados a la misma institución más de 12000 quejas. Aun así, gracias a la organización de las mujeres víctimas de Essure, la FDA no tuvo más remedio que ordenarle a Bayer que emitiera una serie de advertencias acerca de este dispositivo, al igual que realizar los estudios pertinentes acerca de la seguridad de este dispositivo y a finales del 2018 tuvo que ser retirado del mercado en Estados Unidos.

Todo lo mencionado anteriormente ocurrió en Estados Unidos (PAIS DE PRIMER MUNDO) y me gustaría plantear y dejar abierta la siguiente pregunta: Si Estados Unidos es un país de primer mundo, donde se supone que las leyes son más rigurosas, ¿qué se supone que tengamos que esperar en Latinoamérica?… sin ánimo de sonar colonialista, creo que a estas alturas no es secreto para nadie, que las instituciones de vigilancia son altamente sobornables y por supuesto misóginas.


 

***Misandra***

CRÓNICA DEL ACOSO

Las calles generan miedo.

Me levanto todos los días con un alivio de costumbre porque sigo viva,

sin embargo,

cada vez que tengo que salir de la casa, existe incertidumbre.

Despertarme… cepillarme los dientes… bañarme… desayunar y…

Ash, otra vez debo prestar atención a la ropa que usaré en el día

para evitar que los acosadores digan algo… si es que se quedan callados

o por suerte no me topo a ninguno, o ¿no presto atención a la ropa?…

Después de elegir la ropa, empiezo a elegir la carta de posibles respuestas

“cállese desgraciado”, “respete”, “simplemente un gesto con la mano”

Pero… cada día me aflige, odio pensar y saber que la cultura le ha dado a los hombres

el poder de gritarnos cualquier cosa mientras vamos en la calle, solas o acompañadas,

sin importar la hora.

¿Será en realidad exageración sentir molestia porque me griten cosas?

En ocasiones gritan cosas como “mamasita”, “adiós”, “están persiguiendo bobas”, “¿por qué tan seria?, con tonos sugerentes y morbosos, o miradas que atacan la integridad.

Me siento insegura en las calles.

 Y no es miedo a que me roben,

es miedo a que me violen

Miedo a que me empalen

Miedo a que me tiren ácido

Miedo, miedo, miedo,

Pero pocas personas lo entienden,

De veras me dicen loca, por molestarme siquiera por un “buenos días” de un hombre desconocido en la calle,

Pero en serio, vaya uno a saber la verdadera intención,

No queda tiempo para pensar en que es solo amabilidad

Gritamos, ¡acoso callejero! Y nadie nos cree,

Y no queda más que tomar alternativas

Aprender a defenderse, sí.

Estar preparada con algún movimiento de jiu jitsu

Los voy calculando a medida que voy avanzando.

Miro a todos lados

Camino con cara de amargada

Pretendo ser sorda…

Odio el hecho de que ningún hombre va a sentirse amenazado por este tipo de situaciones

Al menos no tienen que pensar que una mujer les hará eso

Y si pasa, es más probable que provenga de otro hombre

DE OTRO HOMBRE, maldita sea.

Ah, pero nosotras somos las locas e histéricas.

Son unos monstruos

Los acosadores, los violadores

Son unos monstruos

Y la justicia los protege

Y deja a las mujeres relegadas a llamar cinco veces a la policía a pedir ayuda y que nunca lleguen.

Relegadas a perder un juicio contra el agresor porque el estado no considera que la violación o el abuso es un acto de violencia. ¿Qué mierda es esa?

Relegadas, como en toda la historia.

Ya ni siquiera podemos llamarnos MUJERES

Pero, hay un mensaje para ellos

A esos que nos persiguen durante 6 cuadras y nos hacen querer pegarles un puño en la cara

A esos que nos persiguen y nos hacen perder el sentido

A esos que nos persiguen y nos generan miedo

A esos monstruos

Les digo y les decimos

Hemos despertado, ya no nos callamos, no estamos solas.

Lo digo para mí misma y lo digo a voces: Hemos despertado, ya no nos callamos, no estamos solas.


***Guerrera Violeta***

Educación con perspectiva de género

Más allá de que el 2018 ha sido un año muy intenso y en el cual pudimos celebrar diversos “avances” en cuestiones de género (y como siempre, lamentar algunos retrocesos), es aún muy difícil pensar en una educación con perspectiva de género. Y digo muy difícil a nivel social, porque en los ámbitos en los que nos movemos quienes exigimos esto, ya está completamente normalizada y esclarecida esta urgente necesidad. Pero en el resto de la sociedad que muy poco, o nada, se interesa por este tema y que entonces lo desconoce casi por completo, es muy complejo instaurar la importancia de una educación con perspectiva de género porque de hecho, no está ni siquiera muy claro que es lo que eso significa; y algo muy similar sucedió con la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral), en la que una oleada de gente salió como a la guerra, oponiéndose, basando esa oposición en información falsa que un sector determinado se empeñó en difundir a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Su consigna rezaba “con mis hijos no te metas” y vociferaban que a lxs niñxs en la escuelas se les iba a enseñar a tener relaciones sexuales, a masturbarse y no sé cuántas cosas más (más vale, ni recordarlas). En fin, cosas completamente sacadas de contexto y manipuladas de manera tal que tuvieran una llegada masiva y sean bien recibidas por la sociedad, sociedad que en buena medida replicó sus dichos, pero con otra buena parte que los desmintió, o por lo menos, se interesó en informarse y confirmar ellxs mismos la falsedad de aquellos enunciados tan agarrados de los pelos. Cosa que no era tan difícil porque bastaba googlear los cuadernillos de ESI que hicieron desde Nación y en donde está cuidadosamente seleccionada y dividida la información entre los diferentes niveles educativos, por lo cual era harto evidente la hipocresía de aquellos movimientos que se tiñeron de rosa y celeste para tener sus cinco minutos de atención.

Volviendo a la cuestión de la educación, y considerando que nos encontramos en un momento de transición a nivel social, lo cual afecta muchísimos aspectos de nuestra vida, incluyendo el ámbito académico-educativo, es necesario considerar que actualmente tenemos un déficit en la formación profesional sino de todas, de la mayoría de las universidades argentinas. Quiero decir con esto que a pesar del gran avance de los movimientos feministas, que han llegado a espacios incluso antes impensados, los planes de estudios resultan obsoletos ante este tema, lo que da por resultado una generación más de profesionales que participarán en la atención de mujeres, niñas, niños y adolescentes que hayan sufrido violencia de género, sin tener formación específica sobre este tema. Así que, quedará a merced de cada quién la formación particular, una formación que, por las experiencias que vivimos a diario en los diferentes ámbitos (medicina, psicología, psiquiatría, abogacía, justicia, y un largo etcétera) resulta evidentemente urgente.

Lo mismo sucede con la educación inicial, primaria y secundaria. Es necesario un aprendizaje desde una perspectiva que no reproduzca ni germine los estereotipos de género que desembocan en inmensas desigualdades, que encasillan a lxs niñxs y les “enseña” como ser una nena o como ser un nene, acorde a roles sociales que ya es hora no sólo de dejar atrás, sino también y sobre todo, de pensar a nivel general por qué hasta ahora ha sido así y no de una manera distinta. Sí, ya es hora de que todas las personas empecemos a cuestionarnos eso.

Darío Sztajnszrajber, entre otros pensadores abocados a esta cuestión, manifiesta como foco de la crisis que sufre la institución educativa el hecho de que tenemos una escuela del siglo XIX, con docentes del siglo XX y estudiantes del siglo XXI. Si bien esta crisis hace referencia a muchas cosas que pueden pensarse y analizarse desde diferentes perspectivas y con diversos fines, es bastante evidente que la educación con perspectiva de género queda atrapada en esta incongruencia que hoy por hoy, define a la mayoría de las instituciones de nuestro país, tanto públicas como privadas. Y el problema no proviene de la distancia generacional en sí misma, sino del contexto sociocultural que atraviesa y condiciona a cada uno de estos siglos y que en absoluto puede ser indiferente a la práctica de la docencia y de la educación en general.

Está claro que los diferentes movimientos sociales como así también el inicio de un proceso de cambio de paradigma que apunta a la deconstrucción del sistema patriarcal, son algunas de las principales causales que empuja a la cuestión de género hacia todas las currículas y programas de los diferentes niveles de educación, aunque nos encontremos con una resistencia tremenda a la hora de incorporarlos, tal y como sucede con la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, sancionada y promulgada en el año 2006, que a pesar de tener incluso un Programa Nacional de ESI, aún hoy (y hoy, más que nunca) choca contra la obstinación de un grupo de personas que hasta hace unos meses ni siquiera sabía que esta ley existía.

Están al acecho, esperando que nuestra vereda comience a luchar por algún derecho, para armar una campaña opuesta que básicamente lo que hace es intentar obligarnos a permanecer en una posición de desigualdad, vulnerabilidad y sometimiento, tal y como ha sido hasta no hace demasiado tiempo. Una posición sumisa y sumida en la voluntad de otro que hasta hace poco ha estado naturalizada por un montón de gente, donde las principales afectadas éramos las mujeres, que un día nos cansamos de que todo sea así y elegimos indagar acerca del por qué.

Suena exagerado, quizá, decir que la “lucha” de las personas antiderechos siempre surge como respuesta a la lucha opuesta, es decir, a la nuestra, pero en realidad si nos ponemos a pensar, cada una de sus intervenciones, manifestaciones, etc. es a partir de que nosotrxs proponemos una nueva iniciativa para ir por más.

Pasó con los pañuelos (porque tuvimos pañuelos primero blancos y después verdes: inventaron el celeste), pasó con la supuesta preocupación que tienen por la vida, en donde no les importa que la policía mate a un pibe de 10 años pero se esmeran en querer “salvar las dos vidas” para después mirar con asco al nene que pide monedas en el semáforo, y tratarlo de drogadicto y ladrón; pasó también con la ESI, de la que muchxs nada sabían pero salieron a repudiarla igual (sin saber de qué se trata, a qué apunta, cuáles son sus beneficios y su finalidad) y por último del “mirá como nos ponemos”, se inventaron un “mirá como no te miro” dejando en claro que si algo falta allí, además de compromiso, es originalidad.

Son de la gente que se autodenomina “provida”, cuando en realidad en todo caso provida somos todxs, e incluso nosotrxs más que ellxs, porque se preocupan por algunas vidas, ni siquiera se toman la molestia de preocuparse por todas por igual. Por eso elegimos reconocerlos como pro aborto clandestino, que fue lo que lograron con el rechazo de la ley de interrupción voluntaria del embarazo el pasado año.

Hablo continuamente de ellxs y de nosotrxs como una mera distinción teórica que nos permita separarnos a nivel ficticio. Es entendible que al final las personas afectadas somos todas, que cuando de abusos, violaciones y femicidios se trata, no hay un “ellxs o nosotrxs”, porque la ideología machista no hace esa distinción. Lo mismo ocurre a nivel educativo: que se enseñe (o no) desde una perspectiva de género nos afecta e involucra a todas las personas. Si pensamos constantemente a la escuela como un agente socializador es sencillo reconocer la importancia de lo que allí aprehendemos, además de los contenidos propiamente dichos, de lo que tomamos de allí para la vida misma, en todos sus aspectos, en la niñez, la adolescencia y la adultez.

Es fundamental que en un lugar que recobra semejante importancia para la constitución subjetiva, tal y como es la escuela, el colegio, la universidad, etc. tengamos una formación que nos enseñe y que nos interpele desde el respeto, desde el amor, pero desde un lugar distinto al que lo ha estado haciendo. Un lugar que lejos de perpetuar las leyes que sostienen este actual sistema, haga lo contrario, que nos invite a reflexionar, a cuestionarnos y que participe en el proceso de deconstrucción del que estamos siendo parte, para que las generaciones futuras puedan disfrutar y disfrutarse sin tener que atravesar las circunstancias contra las que hoy, nosotrxs, estamos combatiendo.

Un niño que aprende sobre el respeto y la igualdad para con todas las personas, seguramente no será un potencial femicida o violador, o una niña que aprende sobre empoderamiento seguramente no atravesará circunstancias de violencia por sentirse obligada a cumplir con algún mandato patriarcal; pero esto de poco sirve si sólo se da a nivel individual, el cambio es sistemático y colectivo, por eso la escuela es el lugar fundamental para empezar a dar los primeros pasos, para romper con una ideología que discrimina, corrompe y asesina.

Lograr una educación con perspectiva de género es materializar la esperanza de que nada más será lo que fue, porque desde las escuelas y los hogares, hacia el mundo, el sistema patriarcal va a acabar cayéndose.


***Colo***

 

 

EL ESTIGMA DE LAS MUJERES QUE DECIDEN SOBRE SUS CUERPOS

A las mujeres históricamente y culturalmente se les ha impuesto unas condiciones para coartar su rol en la sociedad, desde antes de nacer cuando los progenitores saben el sexo biológico del ser que va a nacer, quién podría ser una niña o niño, sus familiares más cercanos y pares, inmediatamente empiezan a utilizar un sin número de cuestionamientos pero a la vez se define su rol en este contexto social por su nacimiento, empieza el género a abordar todas las miradas y a dar privilegios al  masculino y en cambio al género femenino se otorgan cargas sociales conllevando a las vulneraciones de sus derechos a una temprana edad. Donde la decisión sobre sus cuerpos está lejos de los progresismos sociales y el resultado a priori es el estigma hacia el género femenino; situación que resulta totalmente normalizada y la actuación social que es indiferente ante las atrocidades y vulneraciones que viven un sin número de niñas y mujeres en cada rincón del planeta desde hace siglos.Se podría denominar como una práctica ancestral hacia la mujer.

Otro factor hacia la mujer es el supuesto de la familia es la base de la sociedad y con esto recae directamente la construcción de este sistema a la fémina. Existe un imaginario sobre las familias sin mujeres al frente; no son familias, con esto se quiere llegar a las imposiciones creadas solo y exclusivamente para las mujeres madres como lo son: el cuidado, la protección, las labores domésticas y sobre todo el amor, de ese amor ilusorio de soportar y aceptar todo por conservar la familia, sin dejar atrás la importancia de la reproducción y la conformación de las familias, pero esta aceptación genera unas familias disfuncionales, familias generadoras de violencia, familias con padres ausentes, familias que solo han causado dolor y miedo en los últimas décadas y que nadie se atreve a mencionar por considerar situaciones normales dentro del sistema familiar.

    Ahora bien, lo que más oprime y sesga a las mujeres en esta post-modernidad son sus derechos sexuales y reproductivos, a pesar que se reconocen abiertamente y públicamente sigue siendo un tabú en la sociedad, un tema sin voz donde el pudor predomina; las mujeres tienen deseos de decisión, de autonomía como sujetas que son en este planeta, donde las luchas se han vuelto a favor de las mujeres, donde el feminismo restablece los derechos propios de las mujeres y las visibiliza en los estados patriarcales, mientras el sistema solo se encarga de cosificar y objetivizar a la mujer, viéndola como elemento consumo y figura maternal meramente.

    Por otra parte, tenemos un tema bastante silenciado, y es la maternidad impuesta, esa maternidad donde las mujeres latinoamericanas han obtenido una carga social y genealógica donde son criadas en una cultura machista y patriarcal, pero que básicamente lo que busca son mujeres y niñas sumisas y complacientes al rol impuesto que deberían desempeñar en la sociedad, se debe reconocer que las niñas y adolescentes es el grupo social que más presentan embarazos no deseados e impuestos por su compañero sentimental, familia o sociedad, donde se evidencian situaciones graves de vulneración y violencia sexual, donde mayormente esta violencia no se reconoce en sus territorios, se normalizan y son socialmente aceptados por el nivel educativo, su cultura y políticas inoperantes donde se encuentran estas mujeres, debido a la falta de información sobre sus derechos y mecanismos que permitan a la mujer tomar una decisión informada. Por esto es importante crear organizaciones feministas y desde el activismo restablecer derechos, de-construir nuestras vivencias, cosmovisión y costumbres impuestas por un patriarcado que solo se ha privilegiado de nuestras cargas..

    Finalmente, las mujeres en estas épocas de reivindicaciones de derechos y de reconocimiento como seres iguales en esta sociedad, el sentir conjunto es poder decidir si queremos ser madres o no, cuántos hijos queremos, cuando los queremos y si decidimos el momento de ser o no ser progenitoras, que todo lo maternal no nos lleva en un mismo sentido o se crea que es sinónimo de ser mujeres (realización) en este espacio terrenal, nuestras vidas no giran en torno a la maternidad, que eso no nos hace felices y/o satisfechas en este sistema patriarcal-capitalista; en épocas de feminismo radicales y toma de decisiones las mujeres decimos: “aborto libre, digno y gratuito”, “la maternidad, será deseada o no será”, “niñas, no madres” y así las mujeres se han movilizado por décadas; soportando todo el estigma social de malas madres, de asesinas y de libertarias, es el momento de cambiar la historia, de feminizar corazones y sociedades.


***Alejandra***

De brujas a científicas: un breve recuento por la trayectoria de las mujeres en la ciencia

Las mujeres han contribuido a la construcción de todos los campos de la sociedad y la ciencia no es una excepción, de hecho, algunos historiadores que le han puesto enfoque de género a su trabajo, han tratado de sacar de las tinieblas patriarcales de nuestra historia (escrita generalmente por hombres) sus valiosos aportes al desarrollo de la ciencia.

Aunque en este artículo me gustaría hacerles un homenaje a todas y cada una de estas mujeres y sacarlas del lodo fangoso en el que el patriarcado las condenó a permanecer invisibles, me tendré que remitir a citar solo a los casos mejor documentados que dividiré en diferentes épocas a continuación.

Antigüedad

En el antiguo Egipto las mujeres podían tener puestos de poder en la sociedad, de hecho, sus roles podían pasar desde sacerdotisas a escribas hasta faraonas o reinas.

Merit Ptah es la primera mujer mencionada en la historia de la ciencia, vivió en Egipto en el 2700 a. C. y se desenvolvió como médica.

Agnocide

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Fue la primera médica en trabajar como tal en Atenas en el siglo 4 a. C. En su época la sociedad castigó a las mujeres a no poder ejercer la medicina por que practicaban abortos, por lo que ella tuvo que hacerse pasar por hombre para acceder a la formación de medicina, más tarde se movilizó a Egipto donde pudo estudiar lo que sería el equivalente a ginecología y obstetricia. En su regreso a Grecia tuvo un gran éxito como profesional y despertó la envidia de sus colegas, quienes la acusaron de seducir y violar a sus pacientes, por lo que fue llevada a juicio donde su identidad de mujer fue revelada, por lo que casi fue ejecutada ya que la medicina era una profesión prohibida para las mujeres y penada con castigada de muerte. Después de un breve debate fue liberada y esto sentó un precedente para que las mujeres pudieran volver a ejercer la medicina en la antigua Grecia.

Aganice de Tesalia fue una astrónoma del siglo 2 a. C. Sus estudios la llevaron a aprender a predecir el momento y la región en que un eclipse lunar iba a suceder, lastimosamente la gente de su época la tildó de hechicera por sus observaciones, ya que pensaban que tenía el poder de desaparecer la luna. Otras astrónomas de su época fueron consideradas hechiceras, de la misma forma, por lo que se les llamó “las brujas de Tesalia”.

Téano de Crotona fue una matemática griega del siglo 6 a. C. fue miembro de la escuela pitagórica y se le atribuye haber escrito tratados de matemáticas, física y medicina y también sobre la proporción aurea, aunque en el patriarcado sea solo reconocida por haber sido la esposa de Pitágoras.

María la Judía

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Fue la primera mujer alquimista. Vivió entre el siglo I y el III d.C. en Alejandría. La historia la reconoce como la fundadora de la alquimia y una gran contribuidora a la ciencia práctica. Fue una respetada trabajadora de laboratorio que inventó complicados aparatos destinados a la destilación (tribikos o primer alambique) y la sublimación de materias químicas, así como el famoso Baño María.

Hipatia de Alejandría (355 o 370 – 415 o 416)

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Es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios (instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste) e inventó un densímetro, por ello está considerada como una pionera en la historia de las mujeres en la ciencia. fue asesinada a los 45 o 60 años (dependiendo de cuál sea su fecha correcta de nacimiento), linchada por una turba de cristianos.

Europa medieval

Trotula de Salerno

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Fue una médica italiana de principios del siglo XII que intervino en la creación de varios tratados médicos de gran influencia.

Ocupó una cátedra en la Escuela Médica Salernitana, donde enseñó a muchas mujeres nobles italianas, un grupo referido en ocasiones como Mulieres Salernitanae o “las señoras de Salerno”.2​ Varios textos importantes en medicina, sobre todo en obstetricia y ginecología entre otras materias, también han sido atribuidos a Trotula.

Dorotea Bucca (1360-1436) fue una médica italiana de la Edad Media. Estudió en la Universidad de Bolonia, creada a finales del año 1000, y que se caracterizó, desde su inicio, por permitir a las mujeres matricularse para estudiar en sus aulas, hecho que aprovechó Dorotea, la cual comenzó en su adolescencia a estudiar Medicina y Filosofia Moral. En la universidad se doctoró en Medicina y Filosofía Moral y más tarde obtuvo una cátedra, ocupando el puesto de trabajo que había desarrollado su padre como docente en la misma Universidad. Ejerció el magisterio en la Universidad de Bolonia durante 40 años.

 Hildegarda de Bingen (1098-1179) fue una abadesa alemana cuyos prolíficos escritos incluyen varias materias científicas, incluida la medicina, la botánica y la Historia natural. Su obra de carácter científico: Liber simplicis medicine o Physica, es un libro sobre medicina, divido en nueve libros sobre las correspondientes propiedades curativas de plantas, elementos, árboles, piedras, peces, aves, animales, reptiles y metales. El más amplio de tales capítulos es el primero dedicado a las plantas, lo que indica que Hildegard tenía amplio conocimiento en su aplicación terapéutica desde una perspectiva holística.

Margaret Cavendish (1623 – 1673)

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Duquesa de Newcastle, aristócrata inglesa y prolífera escritora. Fue una de las mujeres más importantes de su época, escribió un gran número de obras, en la que deja constancia de su pensamiento liberal y lucha por dar a la mujer el sitio que merece. fue la primera mujer en ser recibida en la Royal society de Londres, tras muchos años de desplantes y desprecios hacia su persona.

María Winkelmann (1670 – 1720) fue una astrónoma alemana. Fungió como ayudante de su marido y después de su hijo y así mismo, contribuyó al establecimiento de la Academia de las Ciencias de Berlín como mayor centro de astronomía. A pesar de su trabajo en la sombra, tiene el honor de ser la primera mujer que descubrió un cometa hasta entonces desconocido (el C/1702 H1).

Siglo XVIII

 Émilie du Châtelet

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Matemática y física. Tradujo la obra de Newton, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, al francés y dedujo la conservación de la energía.

  Maria Sibylla Merian

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Botánica, ignorada durante mucho tiempo, es considerada actualmente como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a sus detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas.

María Gaetana Agnesi

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Importante por su influencia en la divulgación del cálculo. También es uno de los personajes más citados en las reflexiones sobre el papel histórico de la mujer en la matemática: basta considerar que las Instituzioni analítiche son según algunos la obra matemática de autoría femenina más antigua que se conserva.

Lady Mary Wortley Montagu 

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Trajo consigo la práctica de la inoculación como profilaxis contra la enfermedad de la viruela. Escribió sobre ello con detalle en su famosa correspondencia.

 Marie-Anne Pierrette Paulze

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Conocida como Marie Lavoisier está considerada como “la madre de la química moderna”. Marie Lavoisier ha sido frecuentemente mencionada en su papel de esposa del científico Antoine Lavoisier, aunque son menos difundidos sus logros científicos en la química.

Caroline Lucretia Herschel

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Fue una astrónoma alemana. Trabajó con su hermano Sir William Herschel en la elaboración de sus telescopios y en sus observaciones. Descubrió ocho cometas, describió más de 500 estrellas y fue la primera mujer que expuso en la Royal Society.

Siglo XIX

Ada Lovelace

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(Inglesa) Es considerada como la primera programadora, ya que escribió la manipulación de los símbolos, de acuerdo a las normas para la máquina de Charles Babbage aún antes de ser construida.

Maria Mitchell (USA) se dio a conocer por el descubrimiento de un cometa en 1847, petrabajó para la Oficina de elaboración de Almanaque Naval de EE. UU. calculando tablas para las posiciones de las posiciones astronómicas de Venus. Fue la primera mujer miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1848 y de la American Association for the Advancement of Science en 1850.

Elsa Neumann (Alemania) fue la primera mujer del mundo en recibir un título de doctorado (aviación).

Siglo XX

Mileva Marić

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Fue una matemática serbia. Como colega y primera esposa de Albert Einstein, Se piensa que los conocimientos matemáticos de Marić fueron indispensables para que Einstein pudiera desarrollar sus teorías. Los años más creativos de Einstein fueron aquellos en los que compartió sus investigaciones con ella. Mileva abandonó sus estudios al quedar embarazada en 1901, y tras su matrimonio con Einstein, se embarazó de nuevo, y subordinó sus aspiraciones científicas al matrimonio, a la maternidad y a “ayudar” a su marido con las investigaciones que culminaron en los archiconocidos “artículos del annus mirabilis” de 1905, sobre el efecto fotoeléctrico, el movimiento browniano y la teoría especial de la relatividad. A principios de este mismo año, Mileva escribió a una amiga: “Hace poco hemos terminado un trabajo muy importante que hará mundialmente famoso a mi marido”. Según Evans Harris “la teoría de la relatividad comenzó con la tesis que Mileva escribió y presentó a la supervisión del profesor Weber, cuando estudiaba en la Escuela Politécnica de Zúrich, cuya memoria se ha perdido”. El efecto fotoeléctrico tiene su origen en los trabajos de Mileva cuando estudiaba en Heidelberg con el profesor Lenard, al cual posteriormente le fue concedido el Premio Nobel de Física, por su trabajo experimental sobre el efecto fotoeléctrico. La teoría del movimiento browniano es producto del pensamiento de Einstein y de su interés por la termodinámica. Mileva contribuyó al mismo con el trabajo matemático, describiendo el movimiento desordenado de las moléculas. Cabe resaltar que a la fecha, ninguno de sus logros ha sido reconocido y sigue siendo invisible para la historia de la ciencia.

Marie Curie

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Fue pionera en el campo de la radiactividad, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades (Física y Química) y la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en la Universidad de París. Sus logros incluyen los primeros estudios sobre el fenómeno de la radiactividad (término que ella misma acuñó), ​ técnicas para el aislamiento de isótopos radiactivos y el descubrimiento de dos elementos: el polonio y el radio. Bajo su dirección, se llevaron a cabo los primeros estudios en el tratamiento de neoplasias con isótopos radiactivos. Fundó el Instituto Curie en París y en Varsovia, que se mantienen entre los principales centros de investigación médica en la actualidad. Durante la Primera Guerra Mundial creó los primeros centros radiológicos para uso militar. Murió en 1934 a los 66 años, en el sanatorio Sancellemoz en Passy, por una anemia aplásica causada por la exposición a la radiación de tubos de ensayo con radio que guardaba en los bolsillos en el trabajo y en la construcción de las unidades móviles de rayos X de la Primera Guerra Mundial.

 Rosalind Franklin 

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Fue una química y cristalógrafa inglesa, responsable de importantes contribuciones a la comprensión de la estructura del ADN (las imágenes por difracción de rayos X que revelaron la forma de doble hélice de esta molécula son de su autoría), del ARN, de los virus, del carbón y del grafito. Sus trabajos acerca del carbón y de los virus fueron apreciados en vida, mientras que su contribución personal a los estudios relacionados con el ADN, que tuvo un profundo impacto en los avances científicos de la genética, no se reconoció de la misma manera que los trabajos de James Dewey Watson y de Francis Crick a quienes se les otorgó el premio Novel y no a ella.


***Misandra***

Sororómetro

NO ROMANTICES LA SORORIDAD. Hablo en serio. No me malentiendas, es una de las cosas más bellas que te deja el movimiento feminista. Pero sigue siendo una utopía en medio de un sistema dominado por la misoginia, la competitividad y el egoísmo. Muchas mujeres no son feministas y desconocen totalmente su significado, otras son feministas y no la ponen en práctica. Pero… ¿qué es la sororidad? Es una forma de traicionar al patriarcado y a la enemistad entre mujeres que nos ha enseñado a normalizar, una alianza estratégica entre mujeres feministas, un pacto para no ejercer conductas machistas sobre otras que también son oprimidas por el machismo. Lastimosamente, algunas sí saben lo que significa pero no le otorgan la importancia suficiente como para aplicarla en el contexto cotidiano; es más, se aprovechan de que existe este término para, nuevamente, juzgar a otras mujeres diciendo si cumplen o no cumplen las expectativas del concepto, aplicando algo que llamaré “el sororómetro”. Cuando, en lugar de volverse un medio de complicidad, se usa como excusa para criticar o incluso abusar de otras compañeras, se pierde el peso original y se cae en el despropósito de que sea otra forma de competencia y desprestigio a la otra, tal como las prácticas patriarcales que queremos erradicar.

“Esta no es lo suficientemente sorora”, “te falta más sororidad”… unas veces puede ser una genuina observación con el interés de ayudar al crecimiento personal de la compañera, y otras puede ser un sutil mecanismo de crítica desmoralizadora que pretende ensalzar la deconstrucción de quien lo dice señalando fallas en la de la otra.

Entonces, ¿qué NO es la sororidad? Pienso, para hallar la diferencia, en todas aquellas conductas tóxicas que me lastimaron y en todas aquellas que me hicieron sentir apoyada y fortalecida, y en su relación con los conceptos feministas. Porque, si bien no deberíamos estar pescando las fallas de las demás, tampoco debemos dejarnos pisotear por acciones misóginas solo porque vienen de otras mujeres y nosotras tenemos la intención de aplicar la sororidad a rajatabla.

Encontré sororidad en mi madre, quien me secó las lágrimas tantas veces, incluso después de que hubiera desoído sus consejos de manera ciega y altanera, incluso hiriente. Encontré sororidad en esa amiga que me brindó contención al desesperarme de angustia y decidió brindarme su apoyo para encarar la situación que me atormentaba, llevándome en su auto y haciéndome reír en incontables situaciones. Encontré sororidad en esa compañera de clases que me envió todas las tareas por redes sociales cuando estuve enferma, que me invitó a sus actividades y participó de las mías, y siempre me guarda un asiento a su lado en el aula y me avisa de cualquier trabajo práctico. Encontré sororidad en esa chica que me pintó los labios para salir a marchar. Encontré sororidad en esa desconocida que me prestó una toallita en un baño público. Encontré sororidad en esa mujer que me vio llorar en el autobús y empezó a mostrarme fotos de su perro para que me calme. Encontré sororidad en esa desconocida que me ajustó el cierre del vestido en una fiesta. Encontré sororidad en esa compañera que siempre secunda mis propuestas en asambleas y se asegura de que yo diga lo que quiero decir a pesar de que otras personas me interrumpen. Encontré sororidad en esa chica que me regaló cupcakes veganos de mi tienda favorita por mi cumpleaños, y una agenda lila y verde, porque sabía que el veganismo y el feminismo eran importantes para mí. Encontré sororidad en esa compañera que me llevó a dormir a su cuarto y me prestó su ropa de pijama cuando volvimos muy tarde de una reunión. Encontré sororidad en esa chica que me invitó a talleres, debates y reuniones, y me acompañó fielmente a cada una. Encontré sororidad en esa desconocida que dejó de caminar para increpar a un grupo de albañiles que me silbó y dijo cosas groseras. Encontré sororidad en un grupo de amigas virtuales de otros países que se preocuparon y me buscaron a pesar de la distancia física cuando no pude conectarme por unos días, y que luego me apoyaron cuando les conté la causa de mi desaparición temporal. Encontré sororidad en esa compañera de otro país que se detuvo a visitarme en uno de sus viajes solo para conocerme en persona. Encontré sororidad en esa chica que me regaló una flor en la parada de autobuses porque le dije que el ramo que llevaba era muy lindo. Encontré sororidad en esa chica que me defendió  sin conocerme todavía cuando un fulano inventó rumores de mí porque lo rechacé, y vino a contarme y ponerse de mi parte.

No encontré sororidad en esa “compañera” que, sabiendo de mi delicado estado mental, decidió criticar en tono burlesco mi falta de eficacia al desempeñar ciertas tareas. No encontré sororidad en esa chica que me exigía que me quede callada cuando personas machistas me azuzaban porque si yo contestaba “haría ver mal a las feministas”, dando más importancia a nuestra reputación colectiva ante ojos de quienes ya nos ven como nazis que a mi bienestar como militante. No encontré sororidad en esas chicas que vieron que me estaban agrediendo en el pasillo y no intervinieron en el momento a pesar de mi evidente incomodidad, sino que vinieron a decirme cosas después y además para criticarme. No encontré sororidad en esa chica que fingió ser mi amiga pero les habló mal de mí a todas mis amigas solo porque yo era feminista y ella no. No encontré sororidad en esas chicas que se aprovecharon de mi entusiasmo por la causa que militábamos y trataron de exigirme que cargue con más responsabilidades de las que podía asumir sabiendo que yo estaba mal. No encontré sororidad en esa “amiga” que criticó tanto mi exceso como mi falta de peso mientras yo atravesaba severos trastornos alimenticios. No encontré sororidad en esa chica que me oyó hablar de lo mucho que había llorado y empezó a hablar de lo bien que la pasó ella en contraste, como escupiéndome en la herida. No encontré sororidad en esas que se dicen feministas y me sonríen a la cara pero hablan pestes y culebras de mí porque nuestra conducta y estilos de militancia son distintos. No encontré sororidad en esa amiga que apoyé en todo momento en que estuvo mal pero nunca me valoró como persona, excluyéndome de sus momentos alegres y reduciéndome a un paño de lágrimas en lugar de una amistad. No encontré sororidad en esa chica que presenció que fui atacada pero sin embargo salió en defensa de mis agresores.  No encontré sororidad en esa chica que defendió a un violador solo porque era su amigo. Y no encontré sororidad en esa chica que me acusó de no ser lo suficientemente feminista y sorora porque no podía cumplir con sus exigencia personales y me desestimó como inútil al sentirme abusada por su conducta autoritaria y decidir no dejarle pisotearme más.

Y así yo misma no pretendo crear un sororómetro, no me malinterpretes, sino que pretendo ejemplificar a modo de aclarar el concepto usando de comparación las conductas que yo sentí sororas o no sororas. Lastimosamente pasa que muchas feministas autoritarias pretenden exceder los límites de la cortesía y aprovechar tu disposición y amabilidad, y si no les dejas, utilizan la sororidad como pretexto para que cedas ante sus exigencias, estilo “si no me dejas pisotearte porque soy mujer y feminista también, no estás siendo sorora”.

Pero por sobre todo, la sororidad es un arma de doble filo cuando nos aplicamos el sororómetro a nosotras mismas como mecanismo de autocensura. Es bien sabido que somos empáticas con las necesidades de cualquier persona menos con nosotras mismas. Que el querer ser sororas con otras mujeres no nos convierta en su tapete, porque el autocuidado es sumamente importante y una forma de amor antipatriarcal sororo también. No tengamos miedo de decir que “no” solo porque la otra es mujer, de tolerar conductas tóxicas y machistas solo porque la otra es mujer, de no anteponer el placer momentáneo de otra a nuestra propias necesidades también. ¿Cuántas veces admiramos cualidades en otras que atacamos duramente en nosotras mismas? Antes de sacrificar todo por otras para considerarnos más sororas según las escalas sororómetras, recordemos que somos todas personas y que como tales tenemos derecho a tomar decisiones sin que alguien más use una vara para regular nuestra conducta, especialmente en un movimiento que aboga por nuestra libertad de ser y existir sin ser juzgadas. Seamos sororas de verdad, dejemos de comparar niveles de deconstrucción si no nos gustan las actitudes de otras y recordemos que tratar de censurar actitudes con actitud coercitiva es algo sumamente patriarcal, por lo que no deberíamos practicarlo en espacios feministas y menos aún con un término que engloba la ternura o solidaridad antipatriarcal entre compañeras. Se supone que todas somos compañeras, no competencia, y que nadie nace deconstruida y sin embargo tiene sus tiempos y procesos.

Ser sorora también es no juzgar qué tan sorora es la otra.

~Soledad.

En la Argentina feminista

En semanas anteriores, se realizó en Trelew (Chubut) el 33º Encuentro Nacional de Mujeres, que tuvo una convocatoria impresionante recibiendo gente literalmente de todo el país y de todas las edades, llevándose a cabo más de 70 talleres y una marcha multitudinaria que reunió más de 50.000 mujeres.

Como era de esperarse, no tardaron en llegar a los medios y las redes ese tumulto de información segmentada y tendenciosa que no busca otra cosa que debilitar el movimiento. Sí, es cierto que un grupo reducido de mujeres pintaron la pared de una capilla e incendiaron una parte de ésta, e insisto en lo de grupo reducido porque no en todos los medios lo aclaran, más bien apabullan diciendo que “las mujeres del Encuentro…” como si fueran todas.

Varias cosas hay para pensar a partir de esta situación que, no nos sorprende para nada, se utiliza según las pretensiones de cada quién. En primer lugar, no es necesario ser demasiado avispa para darnos cuenta de que es verdad, que seguramente el fuego y las pintadas no son las formas. Pero lo que aparece con esto es que no son esos actos en sí mismos los que llaman la atención o indignan, sino que lo hacen por provenir de un movimiento que en los últimos tres años ha crecido y se ha sostenido de una forma inexplicable. Y esto que digo tiene un fundamento muy sencillo, ya que cuando pasan cosas similares pero en otros ámbitos, a nadie le indigna tanto. De hecho, en Argentina, se queman más mujeres que capillas, pero está naturalizado, ya es normal. Hay un femicidio cada 30 horas. Ante esta situación las mujeres respondimos, decidimos no hacer más silencio, y eso al estómago de este país le está costando bastante digerirlo. Cada vez que una de nosotras es asesinada, descuartizada, empalada, violada o quemada, aún en pleno siglo XXI, sigue apareciendo el discurso del “algo habrá hecho”, ¡ah! Pero eso sí… Pintan una pared y ya somos unas “feminazis”. Siempre insisto en que no sé si no saben lo que fue el nazismo, o cuál es el problema, porque debe ser la única situación en la que quienes sufrimos la violencia a diario somos acusadas de asesinas (y eso que no hemos matado a nadie). Como eso, el discurso conservador argentino está lleno de paradojas y contradicciones insostenibles y jamás analizadas por quienes las reproducen. Otro ejemplo muy claro tiene que ver con que nos acusan de ponernos en el lugar de víctima: a ver, decir que cada treinta horas una de nosotras es asesinada, y vivir con el miedo de saber que en cualquier momento te puede tocar a vos, no es victimizarse, es manejarse con los datos de una realidad que se encuentra nada más al levantar la vista del propio ombligo. Ahora bien, si nos limitaríamos a victimizarnos, no estaríamos tan organizadas y hermanadas. Pero, resulta que eso también genera incomodidad. El feminismo tiene una historia larga, pero por muchos años fue cosa de algunas pocas mujeres, y ya no. Ahora cualquiera puede reconocerse en él, apoderarse, apropiarse, constituirse de nuevo, esta vez desde un lugar menos dañino y más saludable.

Las críticas provienen de todos los sectores independientemente del sexo, y reproducen cuestiones que no tienen que ver con el movimiento; sin embargo, esa información errónea, inventada, sin fundamentos, es la que más rápido circula, y a quienes no les gusta investigar, adentrarse, indagar, prefieren creerla a ojos cerrados y compartirla para que se difunda más, y más, y más.

De 50.000 mujeres hubo 10 detenidas por los “disturbios” y esas 10 se llevaron todas las miradas. Quizá tenga algo que ver con que genera una sensación rara que éste sea un movimiento tan heterogéneo y a la vez tan organizado, sororo, comprensible y que ha aprendido a avanzar a pasos agigantados incluso a pesar de las diferencias internas, porque algo así no se ha visto nunca en Argentina.

La gente salió a pedir que vuelvan los militares, que nos maten a todas, que cuando salgamos solas “ojalá nos violen y nos rompan el…”, no voy a decirlo, no es necesario. ¡¡PERO LAS FEMINAZIS SOMOS NOSOTRAS!!

Por alguna razón hay un sector muy íntegramente constituido, que reúne a mucha gente, que avanza siempre sobre los movimientos que buscan hacer valer los derechos de gente que durante siglos fue silenciada, reprimida, asesinada. No sé si viven la plena vigencia de los derechos de lxs demás como una amenaza, pero sí sé que estamos en el camino correcto precisamente porque si nos atacan a nosotras con el ímpetu que lo hacen, es porque cada vez estamos más cerca.

Pueden decir que les molestan los disturbios, los mismos que se generan post partidos de fútbol cada fin de semana y de los que ni mención hacen, pero sabemos que no es eso, sabemos muy bien que no.

Juntas, organizadas. Por vos, por mí, por nosotras. Por nuestras madres, hermanas, sobrinas, amigas, por todas las que no conocemos ni nunca vamos a conocer. NO ESTAMOS SOLAS NUNCA MÁS.


***Colo***