Fenimismo radical ¿Una nueva fobia?

El tiempo de trabajo se había extendido, la vídeollamada grupal para la realización del proyecto que nos concernía como equipo de trabajo se tornó silenciosa y de repente, en el aire se expuso una pregunta que, con sus ojos en mí, se dirigía de una forma tan puntual que no dejó espacio si quiera al asombro cuando se escuchó la frase:

“Lineth ¿usted por qué me habla?”.

Era raro, por lo menos viniendo de la compañera que trabajaba conmigo en diferentes asignaturas desde hace un buen tiempo y con la que nunca había tenido algún tipo de altercado, así que mi primera repuesta fue un: “no entiendo ¿cómo así?”, entre risas confusas que se interrumpieron en seguida con un: “pues porque somos compañeras y usted es una buena compañera”. La respuesta evidentemente no había satisfecho su pregunta, porque luego esta se alargó y entonces pude ver de qué se trataba realmente; el hecho de que yo fuera feminista radical, ella pro-vida y estuviéramos trabajando en el mismo equipo con la mayor afinidad posible.

“¿Por qué me habla sabiendo que yo estoy en contra de todo lo que usted piensa?”, era la pregunta que ella me hacía deliberadamente, pues estaba claro para ella, para mí y para nuestros compañeros que siempre nos habían observado y me hacían preguntas al respecto, que ella y yo éramos totalmente polos opuestos, pero seguía siendo confuso para todos cómo coordinábamos tan bien. Para todos menos para mí.

Era un tema que más que evitar hablar con ella, siempre había dejado de lado, en primer lugar, porque no lo creía necesario y en segundo lugar, tenía el equivocado pensamiento de que ella tampoco quería abordarlo y, ¡qué alejada estaba de la realidad! Y es que ¿por qué no podría ser respetuosa yo con otra mujer que no apoyara los ideales que persigo? ¿acaso ser feminista “y de las radicales” como dicen algunos, me convertía en alguien asocial? Eran preguntas que para mí estaban claras, pero que para ella al parecer no.

Cuando hablan sobre las feministas radicales, en seguida pienso en el término “satanizadas”, porque así es como nos tienen en los imaginarios que han creado alrededor de nosotras, unos imaginarios que plantean una especie de realidad alterna donde otras mujeres con un pensamiento opuesto no pueden convivir junto a nosotras, como si fuéramos ogros malhumoradas. Porque a esta sociedad patriarcal le conviene que otras mujeres nos vean así y no cuestionen por qué nosotras les incomodamos tanto. La verdad es que entiendo a mi compañera, es difícil verme amable, atenta y a la par con ella cuando se tiene todo un pensamiento distinto sobre nosotras, es difícil creer que podríamos llevarnos bien cuando todo lo que perseguimos está en constante choque.

¿Qué sentido tendría luchar por todas y no ser sorora con mi compañera? ¿Acaso no crecimos todas con ese pensamiento que nos incrustó una crianza machista? La entiendo porque en algún momento yo pensé así, porque es que el feminismo es un proceso, uno en el que entre más nos adentramos más vamos cuestionando los comportamientos, pensamientos e imaginarios machistas que hemos perpetuado por tantos años, es un proceso que solo debemos estar dispuestas a seguir.

Hace cuatro años jamás me hubiera imaginado en la posición que hoy me encuentro, ya que el entorno que brindaba una familia religiosa y una educación que, aunque debía ser laica nos metía la biblia por los ojos y me ayudaba a alimentar tantas injurias. Por eso no pretendo juzgarla como mujer y comprendo sus razones para seguir sus creencias.

El odio infundado hacia nosotras pareciera miedo, un miedo de ver que hacemos todo aquello que no les gusta y que pone en jaque lo que han considerado normal durante toda su vida, así que, en respuesta a mi compañera yo quisiera hacerle otra pregunta ¿somos realmente nosotras a quienes hay que tenerles miedo?


Por Lineth Sanguino Trillos

Redactora Invitada.

Rethinking the Apocalypse: An Indigenous Anti-Futurist Manifesto *Traducción*

La traducción es una actividad creativa y brinda un margen de decisión y acción política. 

Esta es una traducción de Rethinking the Apocalypse: An Indigenous Anti-Futurist Manifesto, documento que fue publicado www.indigenousaction.org. El radicalismo anti-industria de sus aseveraciones me animaron a tomar una decisión traductológica también radical. Desde el abolicionismo del género se cuestiona la nueva usanza, al menos en entornos medianamente educados de América hispanohablante, el uso de la letra E para modificar y “neutralizar” el género gramatical de cada palabra. Se supone que este experimento neolingüístico pretende “incluir” a la “diversidad de géneros” como una estrategia de desmantelamiento del patriarcado. Opino que esto no puede estar más lejos de ser útil o conveniente, y más bien afianza el temor y la prohibición de darle a las mujeres un lugar más protagónico en el discurso. Es un eco de la nueva doctrina que sitúa en núcleo de creación de significado a la “identidad autopercibida” de género de cada persona. Es una falacia que relativiza y amplía el significado de las palabras mujer y hombre, y el uso del lenguaje en torno a los sexos, hasta el punto en que se vacía de significado.

Como un pequeño acto de resistencia decidí subvertir en vez de relativizar el género de las palabras, respetando el funcionamiento y la integridad de cada vocablo, en la medida de lo posible. En un texto con la fuerza de éste, el uso político de los pronombres y del género de los sustantivos y los adjetivos da cuenta del efecto mental de darle protagonismo a las mujeres y a la calidad de hembra, fundamental para la constitución de una estructura social y de significado. 

Repensando el apocalipsis: Un manifiesto Indígena Anti-Futurista

Esta es una transmisión desde un futuro que no sucederá. De un pueblo que no existe.

Repensando el apocalipsis: un manifiesto anti-futurista.

“El fin se acerca. ¿O ya ha venido y se ha ido antes?

– Una ancestra

¿Por qué podemos imaginarnos el fin del mundo, pero no el fin del colonialismo?

Vivimos el futuro de un pasado que no es el nuestro.

Es una historia de fantasías utópicas e idealización apocalíptica.

Es un orden social patógeno de futuros imaginados, construidos sobre el genocidio, la esclavización, el ecocidio y la ruina total.

¿Qué conclusiones deben ser entendidas en un mundo construido con huesos y metáforas vacías? Un mundo de finales fetichizados calculados en medio de la ficción colectiva de espectros virulentos. Desde los tomos religiosos hasta el entretenimiento científico ficcionalizado, cada imaginada línea de tiempo construida de manera tan predecible; inicio, nudo, y por último, El Desenlace.

En esta narrativa hay inevitablemente un protagonista luchando contra una Otra Enemiga (¿una apropiación genérica de la espiritualidad Africana/Haitiana, un “zombi”?), y te cuento el final: no eres tú ni yo. Tantos están tan ávidos de ser los únicos sobrevivientes del “apocalipsis zombi”. Pero estas son metáforas intercambiables, esta Otra/zombi, este apocalipsis.

Estas metáforas vacías, esta linealidad, sólo existen dentro del lenguaje de las pesadillas, son al mismo tiempo parte de la imaginación apocalíptica e impulso.

Esta manera de “vivir” o “cultura”, es de una dominación que consume todo para su propio beneficio. Es un reordenamiento económico y político que encaja en una realidad que descansa sobre pilares de competencia, propiedad y control en la búsqueda de rédito y explotación permanente. Profesa “libertad” aunque sus cimientos se enraizan en tierras robadas mientras que su estructura misma está construida por vidas robadas. Es esta misma “cultura” la que debe tener siempre una Enemiga Otra, para echarle la culpa, para hacer el reclamo, para confrontar, esclavizar y asesinar.

Una enemiga subhumana a la cual no solamente está permitido someter sino que también se espera que sea sometida a todas las formas de violencia extrema. Si no tiene una Otra inmediata, una construye  meticulosamente. Esta Otra no está hecha de miedo pero su destrucción es forzada por él. Esta Otra es constituida a partir de axiomas apocalípticos y miseria permanente. Este Extrañamiento, esta enfermedad del egoísmo caníbal, manifiesta quizás su mejor síntoma en su estratagema más sencilla, en la de nuestra reconstrucción silenciada:

Son sucias, no son aptas para la vida, son inútiles, son incapaces, son desechables, son infieles, carecen de valor, están hechas para beneficiarnos, odian nuestra libertad, son indocumentadas, son raras, son negras, son indígenas, son menos, están en contra de nosotros, hasta que finalmente, no son.

En este mantra constante de violencia reformulada, en el que eres Tú o son Ellas. Es la Otra quien es sacrificada por una continuidad inmoral y cancerosa. 

Es la Otra quien es envenenada, quien es bombardeada, quien es abandonada silenciosamente entre los escombros.

Esta forma de no ser que ha infectado todos los aspectos de nuestras vidas, que es responsable de la aniquilación de especies enteras, la intoxicación de los oceanos, el aire y la tierra, el desmonte y quema de bosques enteros, el encarcelamiento masivo, la posibilidad tecnológica de una guerra que acabe con el mundo, y las crecientes temperaturas a escala global, esto es la política letal del capitalismo, es pandemia. 

Un final que ya ha pasado antes. 

La invasión física, mental, emocional y espiritual de nuestras tierras, cuerpos y mentes para colonizarlas y explotarlas, es colonialismo. Barcos que navegan con vientos envenenados y mareas ensangrentadas atravesando el océano impulsados con un aliento superficial y un impulso de esclavitud, millones sobre millones de vidas fueron extinguidas silenciosamente antes de que pudieran nombrar a su enemigo. 1492. 1918. 2020… Mantos de guerra biológica, el exterminio del Búfalo, nuestro pariente, la condenación de ríos dadores de vida, la incineración de la tierra inmaculada, las marchas forzadas, el encarcelamiento pactado, la educación coercitiva a través del abuso y la violencia. La cotidianidad de la post-guerra, el post-genocidio, negociando la humillación post-colonial de nuestro lento suicidio en masa en el altar del capitalismo; trabajar, producir, pagar, rentar, beber, coger, reproducirse, jubilarse, morir. Está al lado del camino, está en oferta en los mercados indígenas, sirviendo bebidas en el casino, surtiendo mostradores, son las agradables Indias detrás de ti. Estos son los regalos de los destinos manifiestos que nos infestan, este es ese imaginario futurizado del que nuestros captores nos obligarían a hacer parte y al que nos habrían obligado a perpetuar. La imposición despiadada de este mundo muerto fue liderado por una utopía idealizada como Mausoleo, fue “por nuestro propio bien” un acto de “civilización”. Matar a la “India”; matar nuestro pasado y con él, nuestro futuro. “Salvar al hombre”; imponiendo otro pasado y con él otro futuro. 

Estos son los ideales apocalípticos de los abusadores, racistas y hetero-patriarcas. La ciega fe doctrinal de aquellos que sólo pueden ver la vida a través de un prisma, un caleidoscopio fracturado de una guerra total e infinita.

Es un apocalipsis que coloniza nuestras imaginaciones y destruye nuestro pasado y nuestro futuro simultáneamente. Es una lucha para dominar el significado humano y toda existencia.

Este es el futurismo del colonizador, el capitalista. Es a un mismo tiempo cada uno de los futuros robados alguna vez por el saqueador, el militarista y el violador.

Esto siempre se ha tratado de la existencia y la no existencia. Es el apocalipsis, actualizado. Y siendo un destino fatal la única certeza, el colonialismo es una plaga.

Nuestras ancestras entendieron que no se puede razonar ni negociar con esta manera de ser. Que no puede ser mitigada ni redimida. Entendieron que el apocalipsis solo existe en absolutos.

Nuestras ancestras soñaron en contra del fin del mundo.

Han pasado muchos mundos antes de este. Nuestras historias tradicionales están estrechamente tejidas en el tejido del nacimiento y el final de los mundos. A través de estos cataclismos hemos aprendido muchas lecciones que han formado lo que somos y la forma como debemos ser entre nosotras. Nuestras maneras de ser se nutren al encontrar armonía desde y hacia la destrucción de los mundos. La elíptica. Nacimiento. Muerte. Renacimiento.

Tenemos un desconocimiento de historias y más historias del mundo que es parte de nosotras. Es el lenguaje del cosmos, habla en profecías talladas hace mucho en las cicatrices donde soñaron nuestras ancestras. Es la danza fantasmal, los siete fuegos, el nacimiento del Búfalo Blanco, la séptima generación, son los cinco soles, está escrito en piedra cerca a Oraibi, y más allá. Estas profecías no son solamente predictivas, también son diagnósticas e instructivas. Somos las soñadoras soñadas por nuestras ancestras. Hemos atravesado todo el tiempo entre los alientos de nuestros sueños. Existimos al mismo tiempo con nuestras ancestras y las generaciones no nacidas aún. Nuestro futuro está en nuestras manos. Es nuestra mutualidad e interdependencia. Es nuestro familiar. Está en los pliegues de nuestras memorias, doblado cuidadosamente por nuestras ancestras. Es nuestro Sueño colectivo, y es Ahora. En ese entonces. Mañana. Ayer.

La imaginación anti-colonial no es una reacción subjetiva a los futurismos coloniales, es un futuro anti-colonizador. Nuestros ciclos de vida no son lineales, nuestro futuro existe sin tiempo. Es un sueño, no colonizado. 

Este es el anti-futuro indígena.

No nos importa cómo llaman nuestros enemigos a su mundo muerto ni cómo nos reconocen o nos admiten a nosotras o a estas tierras. No nos importa re-implementar sus maneras de manejar el control o honrar sus acuerdos o legislaciones muertas. No serán compelidos a terminar con la destrucción sobre la cual se predica su mundo. No nos plegamos ante ellos para acabar con el calentamiento global, pues es la conclusión de su imperativo apocalíptico y su vida está edificada sobre la muerte de la Madre Tierra.

Enterramos a la derecha y la izquierda en la tierra que ellos ansían consumir tan ávidamente. La conclusión de la guerra ideológica de la política colonial es que los Pueblos Indígenas siempre pierden, a menos que nos perdamos a nosotros mismos. Los capitalistas y los colonizadores no nos llevarán a la salida de sus futuros muertos.

La idealización apocalíptica es una profecía que se autosatisface. Es el fin lineal del mundo desde adentro. La lógica apocalíptica existe dentro una zona muerta espiritual, mental y emocional que también se canibaliza a sí misma. Son los muertos que se levantan consumir la vida toda.

Nuestro mundo vive cuando su mundo deja de existir.

Como anti-futuristas Indígenas, somos la consecuencia de la historia del futuro del colonizador. Somos la consecuencia de su guerra contra la Madre Tierra. No permitiremos que el espectro del colonizador y los fantasmas del pasado ronden las ruinas de este mundo. Somos la actualización de nuestras profecías. 

Esta es la re-emergencia del mundo de los ciclos. Esta es nuestra ceremonia. 

Entre cielos silenciosos. El mundo respira de nuevo y la fiebre cede. 

La tierra está en silencio. Esperando a que escuchemos

Cuando hay menos distracciones, vamos al lugar del que emergieron nuestros ancestros.

Y su/nuestra voz.

Hay una canción más vieja que los tiempos de acá, sana más profundo que lo que la cuchilla del colonizador podría cortar nunca. 

Y allí, nuestra voz. Siempre fuimos sanadoras. Esta es la primera medicina.

El colonialismo es una plaga, el capitalismo es pandémico.

Estos sistemas son anti-vida, no serán forzados a curarse a sí mismos 

No permitiremos que estos sistemas corruptos y enfermos se recuperen.

Nos extenderemos.

Somos los anticuerpos.

+ + + +

Addendum:

En nuestro pasado/su futuro fueron los ataques no sistemáticos y no lineales a la infraestructura crítica como instalaciones de gas, corredores de transporte, suministros de energía, sistemas de comunicación, y más, los que hicieron del colonialismo poblador una imposibilidad en estas tierras.

– Nuestra organización era celular, no requería movimientos formales.

– La ceremonia era/es nuestra liberación, nuestra liberación era/es ceremonia.

– Honrábamos a nuestras sagradas enseñanzas, nuestros ancestros y las generaciones por venir.

– No tomábamos el crédito de nada. No expedíamos comunicados. Nuestras acciones eran nuestra propaganda.

– Celebramos la muerte de la solidaridad izquierdista y su miope romanticismo apocalíptico.

– No pedimos nada de los capitalistas/colonizadores.

– + + + + 


Fuentes:

  1. http://www.indigenousaction.org/rethinking-the-apocalypse-an-indigenous-anti-futurist-manifesto/?fbclid=IwAR1pC1xdMebIae_LYkHD9TC6NMTxdggeJMKOCE9ByOIWPlUfjeZkIZetxL2.
  2. En el original “weitko disease”, enfermedad del egoísmo. [N. de T.]

Victoria Argoty

Redactora invitada

Violencia en los pueblos

Reconocemos que la cuarentena preventiva y obligatoria no es la causa de las violencias, como reconocemos también que es una característica que puede agravar las situaciones de esta índole.
A diario vemos casos de violencia de género en la televisión en “ciudades grandes”, o muy alejadas, y nos horrorizamos, nos sorprendemos, nos espantamos; pero suele ser muy común que así como nos impactan los casos que son de lejos, omitamos, silenciemos y hasta neguemos las violencias que ocurren en nuestro propio pueblo, que también son diarias, que también son cotidianas, que también ponen en riesgo la vida de nuestras mujeres.
Vivo en una localidad de Entre Ríos, Argentina, que se llama Villa Elisa y tiene menos de 15.000 habitantes. En la tarde de ayer un muchacho de 30 años intentó prender fuego a su ex novia de 20, rociándola con nafta. Afortunadamente no llegó a concretar el hecho, pero sí fueron agredidas tanto ella como su hermana y su mamá, que en definitiva, fueron quienes lograron salvarla para que el hombre en cuestión no la quemara viva.

Ayer también, en Santo Tomé (provincia de Santa Fe, Argentina), una mujer fue gravemente herida cuando su marido y padre de sus tres hijos le arrojara una olla con agua hirviendo sobre su cuerpo, ocasionándole enormes quemaduras que pudieron costarle la vida. No fue la primera vez que es agredida por este hombre, quien la ha atacado incluso frente a sus propios hijos.
Y así, cientos y cientos de casos para contar, que por una u otra razón no llegan a los medios nacionales, y quedan en silencio.
Estas cosas nos pasan a las mujeres en Latinoamérica, diariamente. Ni en casa estamos a salvo.
Y por muy reiterativo que suene, por mucho que piensen que es ponernos en el lugar de
víctima, lo que hacemos es visibilizar una realidad que se ha llevado a miles de mujeres en
manos de su agresor.
La única forma de lidiar con la violencia machista y sistemática, es reconociendo de qué
manera existe, cómo se expresa, cómo y dónde aparece, y sobre todo: quiénes la sufrimos, quiénes la padecemos.
Como colectivo, desde Femicanas: el aquelarre, repudiamos estos hechos y consideramos urgente implementar políticas públicas que apunten a la prevención, pero también que tengan un abordaje adecuado para la atención de estas situaciones una vez ocurridas. No podemos seguir expuestas y desamparadas, y estos crímenes no pueden continuar en la impunidad.
¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!


***Colo***

Atención Humanitaria                                                       para mujeres explotadas sexualmente en la prostitución durante la pandemia

Lo que está pasando con las mujeres en la prostitución:

  1. Las mujeres están en esta situación por falta de opciones y muchas han sufrido violencia sexual, y esto las pone en extrema vulnerabilidad.
  2. Los dueños de los pagadiarios y establecimientos van a conservar únicamente a las mujeres y niñas que “más” les produzcan, para sumarles a la deuda todo el tiempo de la cuarentena y luego ponerlas a “producir” el doble para pagarla. A las demás las dejarán en la calle y no tendrán como pagar alimentación primordialmente para ellas y sus hijas e hijos.
  3. Los prostituyentes mal llamados “clientes”, que aún acuden a buscarlas, aprovechan la desesperación para violentarlas de manera más riesgosa y denigrante, por menos dinero.
  4. Las que se enfermen no tendrán servicio de salud, porque a muchas están cautivas, otras no tienen domicilio y no están registradas en el SISBEN.
  5. Las migrantes de Venezuela no conocen sus derechos a la atención en salud como víctimas de violencia sexual y trata de personas. El cierre de frontera también las ha expuesto a más violencia y extorsión en las trochas.
  6. Organizaciones que asumen su vocería, piden ayudas económicas y es posible que estas sirvan también para endeudarlas o comprometerlas con la defensa pública de sus explotadores o justificando la explotación sexual como trabajo.

Recomendaciones para gobiernos locales:

No revictimizar ni criminalizar a las mujeres

  1. Ni funcionarios ni Policía deben tratarlas como vectores o fuentes de propagación del virus, ni multarlas, criminalizarlas o maltratarlas.
  2. No son “trabajadoras” pues no tienen “empleadores” para exigirles que les paguen un salario mientras pasa la cuarentena.
  3. No son “habitantes de calle”, su situación está relacionada con violencia sexual y trata de personas.
  4. Recomendamos utilizar la hoja de lenguaje de la Procuraduría (se anexa) para la emisión de comunicaciones y en el tratamiento del tema con los medios de comunicación.

Medidas humanitarias de emergencia y mediano plazo para las mujeres

  1. Se recomienda adelantar búsqueda activa en zonas de tolerancia y otras donde se conozca que están.
  2. Se recomienda establecer refugios exclusivos para ellas y sus hijos e hijas, con todas las medidas de protección necesarias, con programas similares a los ofrecidos a victimas de violencia doméstica.
  3. Es recomendable que en estos refugios se les preste atención en salud mental (teniendo en cuenta el estrés postraumático complejo que sufre la inmensa mayoría) y la utilización de herramientas terapéuticas alternativas como las psicosensoriales, el yoga y el EMDR, entre otras.
  4. Se recomienda activar procesos de atención que faciliten la reparación de sus derechos vulnerados a salud, educación, justicia, trabajo digno, una vez superada la crisis.
  5. Se recomiendan fondos de emergencia para pago de arriendo, y mercados para las que tengan donde vivir (pueden incluir mínimo: aceite, panela, arroz, fríjol, lenteja, garbanzo, pasta, salsas, enlatados, leche en polvo, huevos, artículos de higiene y libros/juegos para sus hijos e hijas).

Medidas contra los mal llamados “clientes” (demandantes, prostituyentes)

  1. Tener en cuenta que los hombres que pagan por acceder sexualmente a las mujeres son quienes se mueven libremente y pueden transmitirles el virus.
  2. Se recomiendan controles y multas para quienes busquen a las mujeres o las trasladen para utilizarlas.
  3. Se recomiendan campañas en medios de comunicación para promover estas medidas y desestimular la demanda de explotación sexual de mujeres y niñas.

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INDUSTRIA DE DISPOSITIVOS MÉDICOS, CAPITALISMO Y MISOGINIA (PARTE I)

Queridas amigas, esta vez me animé a escribirles porque vi un documental en Netflix que se llama “Salud a la Venta”, que me dejó bastante aterrada y horrorizada, ya que tiene diversos testimonios de mujeres víctimas de la industria de dispositivos médicos en Estados Unidos; a continuación, les hablaré de Essure y en futuras entregas les comentaré acerca de la malla quirúrgica y de un robot llamado da Vinci usado para realizar histerectomías (extirpación del útero parcial o total).

Essure de bayer fue recientemente publicitado como el “anticonceptivo más seguro del mundo” y se volvió muy famoso y usado entre mujeres mayores de 30 años con “paridad satisfecha” (obvio, porque si no le has parido hijos al patriarcado, no tienes derecho a esterilizarte). Antes de Essure, la única manera de esterilizarte de manera definitivamente era la salpingoclasia, la cual consiste en una intervención quirúrgica en la que se cortan las trompas de Falopio. El mecanismo de acción de Essure consiste en insertar una espiral metálica dentro de cada trompa de Falopio, entonces esta hace una herida que cicatriza y de esta manera se hace una barrera física entre los espermatozoides y el óvulo; es importante resaltar que la mayoría de su publicidad se basa en que su implantación en el aparato reproductivo de las mujeres es “rápido, seguro y sin anestesia”. Hasta acá todo color de rosa, porque suena muy bien ¿verdad?, desgraciadamente al patriarcado nunca le ha interesado nuestra autonomía reproductiva, ni considerarnos como sujetas de estudio ni para los medicamentos, ni dispositivos médicos dirigidos hacia nosotras y no ha tenido reparo de tomarnos como conejillos de indias, mientras sus empresas lucran a costillas de nuestra salud.

Muchas mujeres que accedieron a este implante, resultaron con diversos problemas de salud que van desde: perforaciones de órganos vecinos (como los intestinos y el útero), dolores severos, alergia al níquel (presente en estos implantes) y desplazamiento del implante a otros órganos; por lo que tuvieron que pasar por el martirio de someterse a cirugías para retirar los implantes y en algunos casos donde fueron mal retirados, muchas mujeres tuvieron que recibir histerectomías debido a que su útero albergaba trozos perjudiciales de este implante.

Gracias a las redes sociales, muchas mujeres que padecieron los terribles efectos secundarios de este dispositivo pudieron convergir en un grupo en Facebook llamado “Essure problems” que alcanzó más 37000 usuarios, donde pudieron compartir sus disgustos e incomodidades frente al uso de Essure y se organizaron con el fin de presionar a la FDA para retirar este dispositivo del terror del mercado.

Algo que es importante considerar, es que, aunque la industria de dispositivos médicos es poderosa y rentable, presenta unas políticas bastante laxas a la hora de estudiar los efectos adversos de sus dispositivos y en el caso de Essure, esto no fue la excepción. De hecho, la cadena de noticias CNN tuvo acceso a información confidencial donde corroboró que Bayer pagaba a médicos para que en sus consultas médicas prescribieran Essure. En el 2017 la FDA sacó un comunicado donde afirmaba de manera irresponsable que Essure presenta más beneficios que riesgos, lo que a simple vista parece un chiste ya que en este mismo año fueron reportados a la misma institución más de 12000 quejas. Aun así, gracias a la organización de las mujeres víctimas de Essure, la FDA no tuvo más remedio que ordenarle a Bayer que emitiera una serie de advertencias acerca de este dispositivo, al igual que realizar los estudios pertinentes acerca de la seguridad de este dispositivo y a finales del 2018 tuvo que ser retirado del mercado en Estados Unidos.

Todo lo mencionado anteriormente ocurrió en Estados Unidos (PAIS DE PRIMER MUNDO) y me gustaría plantear y dejar abierta la siguiente pregunta: Si Estados Unidos es un país de primer mundo, donde se supone que las leyes son más rigurosas, ¿qué se supone que tengamos que esperar en Latinoamérica?… sin ánimo de sonar colonialista, creo que a estas alturas no es secreto para nadie, que las instituciones de vigilancia son altamente sobornables y por supuesto misóginas.


 

***Misandra***

CRÓNICA DEL ACOSO

Las calles generan miedo.

Me levanto todos los días con un alivio de costumbre porque sigo viva,

sin embargo,

cada vez que tengo que salir de la casa, existe incertidumbre.

Despertarme… cepillarme los dientes… bañarme… desayunar y…

Ash, otra vez debo prestar atención a la ropa que usaré en el día

para evitar que los acosadores digan algo… si es que se quedan callados

o por suerte no me topo a ninguno, o ¿no presto atención a la ropa?…

Después de elegir la ropa, empiezo a elegir la carta de posibles respuestas

“cállese desgraciado”, “respete”, “simplemente un gesto con la mano”

Pero… cada día me aflige, odio pensar y saber que la cultura le ha dado a los hombres

el poder de gritarnos cualquier cosa mientras vamos en la calle, solas o acompañadas,

sin importar la hora.

¿Será en realidad exageración sentir molestia porque me griten cosas?

En ocasiones gritan cosas como “mamasita”, “adiós”, “están persiguiendo bobas”, “¿por qué tan seria?, con tonos sugerentes y morbosos, o miradas que atacan la integridad.

Me siento insegura en las calles.

 Y no es miedo a que me roben,

es miedo a que me violen

Miedo a que me empalen

Miedo a que me tiren ácido

Miedo, miedo, miedo,

Pero pocas personas lo entienden,

De veras me dicen loca, por molestarme siquiera por un “buenos días” de un hombre desconocido en la calle,

Pero en serio, vaya uno a saber la verdadera intención,

No queda tiempo para pensar en que es solo amabilidad

Gritamos, ¡acoso callejero! Y nadie nos cree,

Y no queda más que tomar alternativas

Aprender a defenderse, sí.

Estar preparada con algún movimiento de jiu jitsu

Los voy calculando a medida que voy avanzando.

Miro a todos lados

Camino con cara de amargada

Pretendo ser sorda…

Odio el hecho de que ningún hombre va a sentirse amenazado por este tipo de situaciones

Al menos no tienen que pensar que una mujer les hará eso

Y si pasa, es más probable que provenga de otro hombre

DE OTRO HOMBRE, maldita sea.

Ah, pero nosotras somos las locas e histéricas.

Son unos monstruos

Los acosadores, los violadores

Son unos monstruos

Y la justicia los protege

Y deja a las mujeres relegadas a llamar cinco veces a la policía a pedir ayuda y que nunca lleguen.

Relegadas a perder un juicio contra el agresor porque el estado no considera que la violación o el abuso es un acto de violencia. ¿Qué mierda es esa?

Relegadas, como en toda la historia.

Ya ni siquiera podemos llamarnos MUJERES

Pero, hay un mensaje para ellos

A esos que nos persiguen durante 6 cuadras y nos hacen querer pegarles un puño en la cara

A esos que nos persiguen y nos hacen perder el sentido

A esos que nos persiguen y nos generan miedo

A esos monstruos

Les digo y les decimos

Hemos despertado, ya no nos callamos, no estamos solas.

Lo digo para mí misma y lo digo a voces: Hemos despertado, ya no nos callamos, no estamos solas.


***Guerrera Violeta***

Educación con perspectiva de género

Más allá de que el 2018 ha sido un año muy intenso y en el cual pudimos celebrar diversos “avances” en cuestiones de género (y como siempre, lamentar algunos retrocesos), es aún muy difícil pensar en una educación con perspectiva de género. Y digo muy difícil a nivel social, porque en los ámbitos en los que nos movemos quienes exigimos esto, ya está completamente normalizada y esclarecida esta urgente necesidad. Pero en el resto de la sociedad que muy poco, o nada, se interesa por este tema y que entonces lo desconoce casi por completo, es muy complejo instaurar la importancia de una educación con perspectiva de género porque de hecho, no está ni siquiera muy claro que es lo que eso significa; y algo muy similar sucedió con la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral), en la que una oleada de gente salió como a la guerra, oponiéndose, basando esa oposición en información falsa que un sector determinado se empeñó en difundir a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Su consigna rezaba “con mis hijos no te metas” y vociferaban que a lxs niñxs en la escuelas se les iba a enseñar a tener relaciones sexuales, a masturbarse y no sé cuántas cosas más (más vale, ni recordarlas). En fin, cosas completamente sacadas de contexto y manipuladas de manera tal que tuvieran una llegada masiva y sean bien recibidas por la sociedad, sociedad que en buena medida replicó sus dichos, pero con otra buena parte que los desmintió, o por lo menos, se interesó en informarse y confirmar ellxs mismos la falsedad de aquellos enunciados tan agarrados de los pelos. Cosa que no era tan difícil porque bastaba googlear los cuadernillos de ESI que hicieron desde Nación y en donde está cuidadosamente seleccionada y dividida la información entre los diferentes niveles educativos, por lo cual era harto evidente la hipocresía de aquellos movimientos que se tiñeron de rosa y celeste para tener sus cinco minutos de atención.

Volviendo a la cuestión de la educación, y considerando que nos encontramos en un momento de transición a nivel social, lo cual afecta muchísimos aspectos de nuestra vida, incluyendo el ámbito académico-educativo, es necesario considerar que actualmente tenemos un déficit en la formación profesional sino de todas, de la mayoría de las universidades argentinas. Quiero decir con esto que a pesar del gran avance de los movimientos feministas, que han llegado a espacios incluso antes impensados, los planes de estudios resultan obsoletos ante este tema, lo que da por resultado una generación más de profesionales que participarán en la atención de mujeres, niñas, niños y adolescentes que hayan sufrido violencia de género, sin tener formación específica sobre este tema. Así que, quedará a merced de cada quién la formación particular, una formación que, por las experiencias que vivimos a diario en los diferentes ámbitos (medicina, psicología, psiquiatría, abogacía, justicia, y un largo etcétera) resulta evidentemente urgente.

Lo mismo sucede con la educación inicial, primaria y secundaria. Es necesario un aprendizaje desde una perspectiva que no reproduzca ni germine los estereotipos de género que desembocan en inmensas desigualdades, que encasillan a lxs niñxs y les “enseña” como ser una nena o como ser un nene, acorde a roles sociales que ya es hora no sólo de dejar atrás, sino también y sobre todo, de pensar a nivel general por qué hasta ahora ha sido así y no de una manera distinta. Sí, ya es hora de que todas las personas empecemos a cuestionarnos eso.

Darío Sztajnszrajber, entre otros pensadores abocados a esta cuestión, manifiesta como foco de la crisis que sufre la institución educativa el hecho de que tenemos una escuela del siglo XIX, con docentes del siglo XX y estudiantes del siglo XXI. Si bien esta crisis hace referencia a muchas cosas que pueden pensarse y analizarse desde diferentes perspectivas y con diversos fines, es bastante evidente que la educación con perspectiva de género queda atrapada en esta incongruencia que hoy por hoy, define a la mayoría de las instituciones de nuestro país, tanto públicas como privadas. Y el problema no proviene de la distancia generacional en sí misma, sino del contexto sociocultural que atraviesa y condiciona a cada uno de estos siglos y que en absoluto puede ser indiferente a la práctica de la docencia y de la educación en general.

Está claro que los diferentes movimientos sociales como así también el inicio de un proceso de cambio de paradigma que apunta a la deconstrucción del sistema patriarcal, son algunas de las principales causales que empuja a la cuestión de género hacia todas las currículas y programas de los diferentes niveles de educación, aunque nos encontremos con una resistencia tremenda a la hora de incorporarlos, tal y como sucede con la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral, sancionada y promulgada en el año 2006, que a pesar de tener incluso un Programa Nacional de ESI, aún hoy (y hoy, más que nunca) choca contra la obstinación de un grupo de personas que hasta hace unos meses ni siquiera sabía que esta ley existía.

Están al acecho, esperando que nuestra vereda comience a luchar por algún derecho, para armar una campaña opuesta que básicamente lo que hace es intentar obligarnos a permanecer en una posición de desigualdad, vulnerabilidad y sometimiento, tal y como ha sido hasta no hace demasiado tiempo. Una posición sumisa y sumida en la voluntad de otro que hasta hace poco ha estado naturalizada por un montón de gente, donde las principales afectadas éramos las mujeres, que un día nos cansamos de que todo sea así y elegimos indagar acerca del por qué.

Suena exagerado, quizá, decir que la “lucha” de las personas antiderechos siempre surge como respuesta a la lucha opuesta, es decir, a la nuestra, pero en realidad si nos ponemos a pensar, cada una de sus intervenciones, manifestaciones, etc. es a partir de que nosotrxs proponemos una nueva iniciativa para ir por más.

Pasó con los pañuelos (porque tuvimos pañuelos primero blancos y después verdes: inventaron el celeste), pasó con la supuesta preocupación que tienen por la vida, en donde no les importa que la policía mate a un pibe de 10 años pero se esmeran en querer “salvar las dos vidas” para después mirar con asco al nene que pide monedas en el semáforo, y tratarlo de drogadicto y ladrón; pasó también con la ESI, de la que muchxs nada sabían pero salieron a repudiarla igual (sin saber de qué se trata, a qué apunta, cuáles son sus beneficios y su finalidad) y por último del “mirá como nos ponemos”, se inventaron un “mirá como no te miro” dejando en claro que si algo falta allí, además de compromiso, es originalidad.

Son de la gente que se autodenomina “provida”, cuando en realidad en todo caso provida somos todxs, e incluso nosotrxs más que ellxs, porque se preocupan por algunas vidas, ni siquiera se toman la molestia de preocuparse por todas por igual. Por eso elegimos reconocerlos como pro aborto clandestino, que fue lo que lograron con el rechazo de la ley de interrupción voluntaria del embarazo el pasado año.

Hablo continuamente de ellxs y de nosotrxs como una mera distinción teórica que nos permita separarnos a nivel ficticio. Es entendible que al final las personas afectadas somos todas, que cuando de abusos, violaciones y femicidios se trata, no hay un “ellxs o nosotrxs”, porque la ideología machista no hace esa distinción. Lo mismo ocurre a nivel educativo: que se enseñe (o no) desde una perspectiva de género nos afecta e involucra a todas las personas. Si pensamos constantemente a la escuela como un agente socializador es sencillo reconocer la importancia de lo que allí aprehendemos, además de los contenidos propiamente dichos, de lo que tomamos de allí para la vida misma, en todos sus aspectos, en la niñez, la adolescencia y la adultez.

Es fundamental que en un lugar que recobra semejante importancia para la constitución subjetiva, tal y como es la escuela, el colegio, la universidad, etc. tengamos una formación que nos enseñe y que nos interpele desde el respeto, desde el amor, pero desde un lugar distinto al que lo ha estado haciendo. Un lugar que lejos de perpetuar las leyes que sostienen este actual sistema, haga lo contrario, que nos invite a reflexionar, a cuestionarnos y que participe en el proceso de deconstrucción del que estamos siendo parte, para que las generaciones futuras puedan disfrutar y disfrutarse sin tener que atravesar las circunstancias contra las que hoy, nosotrxs, estamos combatiendo.

Un niño que aprende sobre el respeto y la igualdad para con todas las personas, seguramente no será un potencial femicida o violador, o una niña que aprende sobre empoderamiento seguramente no atravesará circunstancias de violencia por sentirse obligada a cumplir con algún mandato patriarcal; pero esto de poco sirve si sólo se da a nivel individual, el cambio es sistemático y colectivo, por eso la escuela es el lugar fundamental para empezar a dar los primeros pasos, para romper con una ideología que discrimina, corrompe y asesina.

Lograr una educación con perspectiva de género es materializar la esperanza de que nada más será lo que fue, porque desde las escuelas y los hogares, hacia el mundo, el sistema patriarcal va a acabar cayéndose.


***Colo***